Después de que desconocidos realizaran consultas telefónicas sobre su presencia en un restaurante y una librería de Punta Carretas Shopping. Debió acceder a protección preventiva ante posibles acciones contra el y su familia.
Diario La R mantuvo contacto con Elías Jaua y confirmó que los hechos sucedieron en los locales El Fogón y Bookshop de Punta Carretas Shopping.
Una foto circula en redes sociales confirmando el hecho más allá de la charla que nuestro director general mantuvo con Jaua .
El episodio adquiere una dimensión política por las diferencias dentro del chavismo y los vínculos históricos de Jaua con sectores de la izquierda uruguaya.
La declaración de culpabilidad de Alex Saab en la justicia de Estados Unidos abre una puerta de duda sobre el hecho.
Lo que comenzó como una visita privada a Montevideo terminó convirtiéndose en una experiencia de incertidumbre para Elías Jaua Milano, su esposa e hija , exvicepresidente de Venezuela durante el gobierno de Hugo Chávez y antiguo ministro de Relaciones Exteriores.
El dirigente venezolano se encontraba en Punta Carretas Shopping cuando una serie de circunstancias alteraron la tranquilidad de su estadía en Uruguay.
Según la información recabada por Diario La R, Jaua había concurrido al restaurante El Fogón, ubicado dentro del centro comercial, cuando se produjeron consultas telefónicas de origen no identificado destinadas a establecer su presencia en el establecimiento gastronómico.
Las averiguaciones también habrían alcanzado a una librería del mismo complejo comercial.
La situación generó inquietud en el exjerarca venezolano, quien interpretó que sus movimientos podían estar siendo seguidos por personas interesadas en conocer su ubicación.
La identidad de quienes realizaron las llamadas, sus motivaciones y la eventual existencia de una operación de vigilancia no han podido establecerse de manera independiente.
Sin embargo, el episodio adquiere otra dimensión cuando se considera el perfil político del visitante y la compleja situación que atraviesa Venezuela.
Un hombre del chavismo histórico en un escenario diferente
Elías Jaua no es un dirigente venezolano cualquiera.
Fue uno de los hombres de confianza de Hugo Chávez y ocupó responsabilidades centrales en la estructura del gobierno bolivariano, incluida la Vicepresidencia Ejecutiva y la Cancillería.
Su trayectoria está asociada al proyecto político que transformó Venezuela desde finales de la década de 1990 y a las relaciones que el chavismo estableció con organizaciones políticas y movimientos sociales latinoamericanos.
Pero el escenario venezolano de 2026 es considerablemente diferente al que conoció durante sus años de gobierno.
Las relaciones con Estados Unidos, el futuro de la industria petrolera y las decisiones adoptadas por las actuales autoridades venezolanas han profundizado las discusiones dentro de las corrientes que reivindican el legado de Chávez.
El propio Jaua ha expresado públicamente su preocupación por lo que considera una situación de soberanía condicionada y tutelaje estadounidense sobre Venezuela.
En una entrevista difundida en abril de 2026, cuestionó la normalización de esa situación y defendió el derecho de los venezolanos a determinar su propio futuro político.
Desde esa perspectiva, su presencia en Montevideo no puede analizarse únicamente a partir de su antigua condición de funcionario gubernamental.
También debe considerarse su actual posicionamiento dentro de las discusiones del chavismo.
La izquierda uruguaya y sus vínculos con Venezuela
Uruguay mantiene una larga historia de relaciones políticas entre sectores del Frente Amplio y dirigentes del proceso bolivariano.
Esos vínculos comprenden afinidades ideológicas, encuentros políticos, actividades de solidaridad y contactos construidos durante los gobiernos de Chávez y sus sucesores.
En ese contexto, la presencia de Jaua en Montevideo plantea interrogantes sobre los contactos que pudo haber mantenido durante su estadía.
Según la información aportada a Diario La R, personas vinculadas a sectores de la izquierda uruguaya habrían intervenido para brindarle acompañamiento después de que manifestara preocupación por las consultas realizadas sobre su ubicación.
No obstante, todavía no existen elementos documentales suficientes para establecer quiénes participaron, qué tipo de asistencia le proporcionaron o si existió una estructura organizada de protección.
El temor a ser localizado
El episodio del centro comercial introduce una cuestión particularmente sensible.
¿Por qué una persona o varias personas desconocidas buscarían confirmar telefónicamente la presencia de un exvicepresidente venezolano en establecimientos comerciales de Montevideo?
La pregunta admite distintas hipótesis, pero ninguna puede presentarse como una conclusión sin conocer el origen de las llamadas.
El hecho de que Jaua haya experimentado temor o sospechado que estaba siendo vigilado no demuestra, por sí solo, que existiera un operativo de inteligencia.
Para establecerlo sería necesario conocer e identificar a quienes efectuaron las consultas y determinar si hubo participación de organismos estatales o particulares.
También corresponde diferenciar una eventual vigilancia de cualquier procedimiento judicial o policial legítimo.
Hasta el momento, Diario La R no cuenta con documentación que acredite la existencia de una orden internacional de detención contra Jaua ni de una solicitud de captura dirigida a las autoridades uruguayas en relación con este episodio.
Montevideo como escenario de una disputa política que trasciende fronteras
La presencia de Jaua permite observar cómo las transformaciones políticas venezolanas repercuten en otros países latinoamericanos.
Las diferencias dentro del chavismo no se limitan a la administración del poder en Caracas.
También involucran distintas interpretaciones sobre la soberanía nacional, las relaciones con Washington, la utilización de los recursos petroleros y el futuro del proyecto político iniciado por Hugo Chávez.
El episodio de Punta Carretas también plantea una cuestión que excede las afinidades partidarias.
Toda persona que se encuentre legalmente en territorio uruguayo tiene derecho a su seguridad y a que cualquier actuación estatal que afecte sus derechos se desarrolle dentro de las garantías correspondientes.
Una visita privada terminó colocando a Elías Jaua frente a una inquietud que refleja las tensiones del actual escenario venezolano: la posibilidad de que sus movimientos despierten interés más allá de las fronteras de su país.
La identidad de quienes buscaron localizarlo y las razones de esas consultas siguen siendo preguntas abiertas.
Y mientras esas respuestas no aparezcan, el episodio deja una historia políticamente significativa.




Ojala le hubieran pegado una patada