Emidio Pepe que demostró al mundo el potencial de envejecimiento del Montepulciano y el Trebbiano d’Abruzzo, falleció a los 94 años. Murió un día después de su cumpleaños, tras más de sesenta vendimias.
Nacido en 1932 en una familia de campesinos de la provincia de Teramo, creció entre viñedos. Su abuelo ya elaboraba vino desde 1899 y su padre continuó la tradición, pero vendían a granel. En 1964, Emidio tomó una decisión revolucionaria para la época: embotellar con su propio nombre. Fundó la bodega en Torano Nuovo y apostó por la calidad y la longevidad de las variedades autóctonas cuando casi nadie creía en ellas.
Fue uno de los primeros en Italia en practicar una viticultura respetuosa con la naturaleza, cercana a lo biodinámico, y en guardar las botellas durante años, incluso décadas, hasta que el vino estuviera listo. Su cantina se convirtió en una auténtica biblioteca de más de 350.000 botellas, testimonio vivo del tiempo y del clima. Pepe demostró que el Montepulciano d’Abruzzo podía competir con los grandes tintos del mundo. El Gambero Rosso lo apodó “Mister Montepulciano”. Su visión cambió para siempre la percepción internacional del vino abruzzese.

