El referente indiscutido de la música uruguaya, Rubén Rada, falleció este miércoles a los ochenta y tres años de edad tras permanecer internado durante varias semanas en un centro asistencial a raíz de un cuadro de neumonía. La noticia fue confirmada de manera oficial por sus familiares a través de las redes sociales del artista, donde expresaron su agradecimiento al equipo médico tratante y al público por las muestras de afecto recibidas durante su proceso de quebranto de salud.
Reconocido como una de las figuras fundamentales en la evolución del candombe, el beat y el rock uruguayo, Rada construyó una trayectoria artística de más de seis décadas marcada por la innovación sonora, la fusión de géneros y una prolífica producción discográfica. Su trabajo al frente de agrupaciones históricas como El Kinto, Totem y Opa sentó las bases de la música popular contemporánea en la región, influyendo a diversas generaciones de compositores de América Latina y trascendiendo las fronteras nacionales por su virtuosismo interpretativo.
El deceso del artista generó profundas muestras de pesar en el ámbito político, cultural y social del país, donde personalidades de distintas áreas destacaron su valioso legado a la identidad patrimonial rioplatense. Las autoridades nacionales coordinan los honores correspondientes para despedir a uno de los creadores más influyentes del catálogo musical del Uruguay.


Que en paz descanse
Personalidad indiscutida y verdadero referente que fue más allá de la música popular, para convertirse en un verdadero pilar de una cultura uruguaya que trascendió fronteras y lenguajes.
Rubén Rada, maestro, ya nos veremos al sonar de los tamboriles del cielo. Descansa en paz.
Les recuerdo que no somos más que átomos y espacio vacío organizados de determinada manera por un tiempo hasta que esa organización se disuelve en la nada. No hay vida después de la muerte. Todo se acaba. Punto. Final. Como la hormiga muerta que pisaste sin darte cuenta. Así es un ser humano. La diferencia es que el humano sabe que morirá. Y sabe lo que significa morir. ¿La hormiga? Ni eso. A veces envidio a los animales.
Sé que decir la verdad en este momento de dolor es medio sádico. Pero no por eso deja de ser la verdad.
Ya que estamos. Otra verdad cruel. La muerte de alguien mas nos recuerda que nosotros mismos moriremos algún día. Y no hay nada que podamos hacer para evitarlo. Así que, antes de acusarme de crueldad (que sería verdad) con el primero que soy cruel, es conmigo mismo.
Soy plenamente consciente de que me pasará lo de Rubén, y no hay nada que pueda hacer para evitarlo. Sería muy lindo engañarme a mí mismo diciéndome que «hay algo más». Hace poco murió mi hermana. Durante días cerraba los ojos y veía su rostro. Así que sé cómo se sienten.
Maduren. Es la vida y es inevitable.
R.I.P MAESTRO……