El cirujano Paul S. Russell, una de las figuras clave en el desarrollo de los trasplantes de órganos en Estados Unidos, falleció a los 101 años. En 1962 fue nombrado jefe de Cirugía del MGH y, al año siguiente, dirigió el primer trasplante de riñón realizado en esa institución. A partir de entonces impulsó un programa clínico y de investigación que contribuyó a transformar procedimientos experimentales en tratamientos relativamente habituales.
En la década de 1960 impulsó la creación del Boston Interhospital Organ Bank (hoy New England Organ Bank), una de las primeras organizaciones destinadas a coordinar la donación y el emparejamiento de órganos entre hospitales. También fue uno de los impulsores de los conceptos de muerte cerebral y donación de órganos, elementos fundamentales para el desarrollo de la trasplantología moderna.
Hasta bien entrada la década de los noventa, y aún en sus últimos años, mantenía una presencia activa en el hospital. Ya nonagenario, se desplazaba cada miércoles desde su residencia de cuidados para asistir a las “Russell Rounds”, reuniones clínicas de discusión de casos complejas que llevan su nombre y en las que solía formular las preguntas más agudas.

