Porque cuando dentro de un gobierno comienza a discutirse públicamente quién comunica, quién ordena y quién tiene la última palabra, el problema ya no es de comunicación: es de conducción.
Orsi no necesita hablar más. Necesita ejercer más claramente su autoridad.
Convocar a sus ministros. Reunir al Gobierno. Procesar las diferencias puertas adentro. Fijar prioridades. Tomar decisiones. Y después asumirlas públicamente.
Sánchez, como secretario de la Presidencia, puede y debe tener peso político. Pero ese peso tiene que estar al servicio de la Presidencia, no transformarse en un poder paralelo.
El Frente Amplio puede discutir todo lo que quiera dentro de sus estructuras. Puede tener sectores, corrientes, matices y dirigentes con diferentes posiciones. Pero el Gobierno de la República no puede funcionar como una interna partidaria permanente.
La ciudadanía no votó una suma de voceros.Votó un presidente.
Y ese presidente tiene que ejercer como tal.
Porque el poder que no ocupa el presidente inevitablemente será ocupado por otro.
Y cuando eso sucede, la pregunta deja de ser quién habla más.
La pregunta pasa a ser quién gobierna.
Esto puede parecer una estrategia de cómo debilitar la posición del presidente y a su vez generar malestar en la interna del gobierno y del Frente Amplio.
Pero por allí no van los tiros la realidad de querer gobernar en un estado casi de asamblea permanente de que cada uno de los integrantes del gobierno hace y piensa lo que quiere.
Para Orsi es la capacidad de ejercer la libertad de su equipo. Para muchos de nosotros eso responde más a disimular un alto grado de improvisación que en algunos casos a llegado a alcanzar bordes de estupidez máxima y de un grado de exposición inexplicable.
En democracia, la respuesta no puede admitir dudas ni doble explicaciones.
El grado exposición de Sanchez de tener que salir a explicar cada cosa que quizo decir Orsi o como se debió interpretar, pone de manifiesto de que o somos muy tontos que no entendemos que el presidente dice o ellos son más tontos creyendo que la gente no entiende.
El grado de soberbia o de ignorancia de leer la calle llega a grados de sorpresa que nadie ubiera imaginado.
Yamandú Orsi tiene la palabra, pero sobre todo tiene la responsabilidad de asumir de una vez por todas la Presidencia de la República en un modo integral que un presidente debería hacerlo.
Ya los tiempos de espera de reaccionar se agotan y nos encontramos con el manoton de ahogado hablando vulgarmente.
La autoridad presidencial no se delega. Se ejerce.


Personalmente no concuerdo.
La autoridad si se puede delegar (trabajo en equipo) lo que si no se debe delegar es la responsabilidad….
Lo ministros de ESTADO y no de gobierno o de partido como si lo son los legisladores como bien se presentan y NO SON representantes del pueblo (único soberano) son fusíbles y actuan en nombre y con la autoridad del Presidente de la República, el responsable final de TODO el accionar de SUS ministros. ….