Uruguay prepara cambios en el programa de médicos cubanos ante los cuestionamientos de Estados Unidos

El gobierno de Yamandú Orsi estudia modificar el sistema de remuneración de los profesionales cubanos que trabajan en el Hospital de Ojos José Martí.

El Hospital de Ojos José Martí está ubicado en el predio del Hospital Saint Bois,

Washington cuestiona las condiciones laborales de las misiones médicas internacionales y advierte sobre posibles consecuencias para la cooperación. Uruguay busca preservar un programa sanitario que permitió realizar más de 118.000 cirugías oftalmológicas.

La cooperación médica entre Uruguay y Cuba atraviesa un momento de definiciones que trasciende los consultorios y quirófanos del Hospital de Ojos José Martí. Un programa sanitario que durante casi dos décadas permitió recuperar la visión a miles de uruguayos quedó en el centro de una controversia diplomática con Estados Unidos, que cuestiona las condiciones laborales de los profesionales cubanos enviados al exterior. El gobierno de Yamandú Orsi comenzó a estudiar modificaciones en el mecanismo de remuneración de los integrantes de la brigada médica cubana, con el objetivo de responder a las observaciones de Washington sin interrumpir una política sanitaria que forma parte de la cooperación bilateral desde 2007.

Según informó el semanario Búsqueda el 17 de septiembre, el Ministerio de Relaciones Exteriores trabaja junto al Ministerio de Salud Pública, la Administración de los Servicios de Salud del Estado y el Banco de Previsión Social para encontrar una alternativa que permita realizar pagos directos a los profesionales. La situación plantea un desafío para el Ejecutivo: atender los cuestionamientos sobre las condiciones de trabajo de los médicos extranjeros y, simultáneamente, garantizar la continuidad de una prestación que beneficia especialmente a sectores de menores ingresos.

Hasta julio de 2025, el programa había alcanzado 916.787 consultas oftalmológicas, 118.029 cirugías y 217.885 pesquisas de visión.

Washington pone la lupa sobre las misiones médicas

El origen de la controversia se encuentra en los cuestionamientos del Departamento de Estado estadounidense al funcionamiento de las misiones médicas cubanas en diferentes países. Estados Unidos sostiene que determinados mecanismos de contratación y remuneración pueden generar situaciones de explotación laboral cuando los profesionales no reciben directamente la totalidad de los recursos que los gobiernos receptores destinan a sus servicios.

En un informe presentado al Congreso estadounidense, Uruguay aparece entre los países que mantienen acuerdos de cooperación médica con Cuba. La representación diplomática estadounidense cuestionó que los recursos económicos se canalicen mediante la representación cubana y señaló que no dispone de evidencia suficiente para determinar si los profesionales reciben directamente una remuneración por su trabajo. El planteo adquiere particular relevancia porque Washington advirtió sobre eventuales restricciones a la asistencia internacional si Uruguay vuelve a figurar en el informe correspondiente a 2027. No se trata, por tanto, únicamente de una discusión administrativa sobre cómo se pagan determinados servicios. El asunto pasó a formar parte de la agenda diplomática entre Montevideo y Washington, con consecuencias potenciales para la relación bilateral.

El mecanismo que estudia el gobierno

La alternativa que analiza Uruguay consiste en modificar el sistema de transferencias económicas para que determinados pagos lleguen directamente a los integrantes de la brigada médica cubana. La presidenta del Banco de Previsión Social, Jimena Pardo, explicó que el organismo destina anualmente unos 250.000 dólares al funcionamiento del programa, destinados a estipendios, pasajes y otros gastos vinculados a la presencia de los profesionales. Sin embargo, aclaró que Uruguay no paga los salarios de los médicos, ya que esa responsabilidad corresponde al gobierno cubano. Esta distinción constituye uno de los puntos centrales del debate. Mientras Estados Unidos cuestiona la intermediación del Estado cubano en las remuneraciones, Uruguay sostiene que su participación económica responde a las condiciones establecidas en el convenio de cooperación. El eventual cambio permitiría atender una de las principales observaciones estadounidenses, aunque todavía no se ha informado una resolución definitiva sobre el nuevo mecanismo.

El Hospital de Ojos, una cooperación con resultados

Detrás de las diferencias diplomáticas existe una realidad sanitaria que explica la importancia que el programa adquirió para Uruguay. El Hospital de Ojos José Martí, ubicado en el predio del Hospital Saint Bois, se convirtió en una referencia para miles de personas que necesitaban acceder a tratamientos oftalmológicos y que, por diferentes circunstancias, encontraban dificultades para resolver sus problemas visuales. La cooperación comenzó en 2007 y permitió desarrollar un sistema de atención que combinó consultas especializadas, pesquisas y procedimientos quirúrgicos.

Según las cifras oficiales divulgadas hasta julio de 2025, el programa había alcanzado 916.787 consultas oftalmológicas, 118.029 cirugías y 217.885 pesquisas destinadas a detectar problemas de visión. Los números permiten dimensionar el alcance de una política pública que benefició particularmente a jubilados, pensionistas y personas con recursos económicos limitados. Para muchos pacientes, una intervención de cataratas significó recuperar autonomía, mejorar su calidad de vida y volver a desarrollar actividades cotidianas que habían quedado condicionadas por la pérdida de visión. La presencia de profesionales cubanos también contribuyó a sostener una cooperación sanitaria que atravesó gobiernos de diferentes orientaciones políticas. Durante 2026, según la información recogida por el Departamento de Estado estadounidense, participaron 21 profesionales cubanos.

La cooperación médica entre Uruguay y Cuba atraviesa un momento de definiciones que trasciende los consultorios y quirófanos del Hospital de Ojos José Martí.

La respuesta de la Cancillería uruguaya

El canciller Mario Lubetkin defendió los resultados de la cooperación médica con Cuba y manifestó la intención del gobierno de preservar los aspectos positivos del programa. Por su parte, la subsecretaria de Relaciones Exteriores, Valeria Csukasi, reconoció la existencia de planteos estadounidenses, aunque consideró que debían interpretarse dentro de los intercambios diplomáticos habituales. La jerarca sostuvo que Uruguay adopta sus decisiones conforme a su soberanía y evitó caracterizar las observaciones de Washington como una presión directa. Las declaraciones reflejan el delicado equilibrio que procura mantener el gobierno: preservar la relación con Estados Unidos, sostener la cooperación histórica con Cuba y evitar que las diferencias internacionales afecten la atención sanitaria de la población.

La salud pública en medio de una discusión internacional

La controversia abre una discusión que va más allá del programa oftalmológico.

Por un lado, aparecen las condiciones laborales de los profesionales extranjeros, su derecho a recibir remuneraciones y la transparencia de los mecanismos de contratación. Por otro lado, se encuentra la continuidad de una política sanitaria que Uruguay desarrolló durante casi veinte años y cuyos resultados pueden medirse en miles de intervenciones realizadas. A ello se suma la dimensión diplomática de una relación triangular entre Uruguay, Cuba y Estados Unidos, atravesada por diferencias históricas sobre el modelo político y económico cubano. El gobierno uruguayo deberá definir si el nuevo mecanismo de remuneración requiere modificar el convenio bilateral o si puede instrumentarse mediante ajustes administrativos acordados con La Habana. También deberá establecer cómo se garantizará que cualquier modificación preserve la estabilidad de los equipos médicos y la continuidad de los tratamientos. Por el momento, no existe una resolución definitiva anunciada públicamente que establezca la finalización del programa ni la sustitución de los profesionales cubanos.

El desafío será encontrar una fórmula que garantice condiciones laborales transparentes, preserve la autonomía de las decisiones sanitarias uruguayas y permita que los pacientes continúen recibiendo atención.

Porque, detrás de las comunicaciones diplomáticas y las diferencias entre gobiernos, permanece una realidad concreta: miles de uruguayos encontraron en el Hospital de Ojos una respuesta a problemas visuales que condicionaban su vida cotidiana. Y cualquier modificación del programa deberá contemplar, además de los intereses de los Estados involucrados, las necesidades de quienes dependen de esa atención médica.

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4 Comentarios

    • No seas tan «cabeza de termo»; una operación de cataratas LASER cuesta entre $80.000 y $100.000 Cada ojo!!!!
      ¿Tu tiene ese dinero para salir a agitar acá estupideces?
      La otra alternativa es hacer por mutualista ( Banco de Protesis) , que es gratis pero OPERACION CONVENCIONAL .Te puedo asegurar que es una operación sumamente invasiva y más dolorosa en su recuperación.
      Lo que quiere el gobierno del Sr. Naranja es «AHOGAR» al gobierno de Cuba . Porque seguramente si por cada operación el cirujano percibe $100 / seguramente el gobierno se queda con UNA PARTE de ese ingreso por operación .
      Lo que hace el GOBIERNO DEL Sr. NARANJA ES DESPRECIABLE .
      Nuestro gobierno trata de negociar para que el servicio NO SE INTERRUMPA y los MAS DÉBILES NO NOS PERJUDIQUEMOS.
      ¿Te parece mal que nuestro gobierno nos proteja de la prepotencia Imperial.
      «EL ARBOL NO TE DEJA VER EL BOSQUE».

  1. No se entiende el porqué de tanto escándalo.
    El gobierno uruguayo tendría que haberle dicho a ee.uu. que esto es UN ASUNTO INTERO Y BILATERAL ENTRE URUGUAY Y CUBA. Y nadie tiene derecho a interferir. NADIE.

    Y si no habría que decirle a este Trump que se deje de acosar a China con tarifas porque sino Uruguay va a imponer sanciones a ee.uu. ya que China es el principal socio comercial que tenemos.

    ¿Causa risa? Sí, por supuesto, es tan ridículo y enojoso como cualquier intervencionismo ilegal, sancionero o no, cuando se pretenden imponer resoluciones y leyes internas de un país en otro.

    Quienes tienen esa única potestad de imponer castigos a un país cualquiera son las Naciones Unidas, por ser un organismo internacional. Lo que unilateralmente haga cualquier país a otro no tiene absolutamente ningún valor jurídico y cualquier imposición es totalmente ilegal.

    Así que es hora de que el gobierno se ponga los pantalones largos y le diga al trumpeta que deje de molestar con sus ridículos juegos de poder y que no se meta donde nadie lo ha llamado. Que se vaya a «cantarle a Gardel» con sus amenazas de matón y chantajista.
    Bastante ya hace con todo el caos que a diario genera alrededor del mundo.

    Muchos van a argüir que entonces ee.uu. nos va a sancionar económicamente. Y si ese es el caso, bueno, pues a ver adónde está la dignidad esa que se dice que tenemos, esa dignidad de pobre a la que tanto miedo le tienen ciertos círculos de esta sociedad.

    «Cuando se tratan de salvar los intereses públicos, se sacrifican los particulares» nos dijo Artigas, y agregamos que cuando se trata de salvar la dignidad pública, también.

    Pobres pero dignos.
    ¡No al chantaje foráneo!

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