Salud cardiovascular en la vejez: controles y buenos hábitos

La hipertensión, diabetes y las alteraciones del colesterol pueden avanzar durante años sin síntomas y aumentar el riesgo de problemas cardiovasculares en las personas mayores.

Los controles médicos periódicos permiten detectar a tiempo enfermedades cardiovasculares silenciosas en la vejez.

Las enfermedades cardiovasculares ocupan un lugar importante entre los problemas de salud que deben prevenirse durante la vejez. En esta línea, el Programa Nacional de Personas Mayores del Ministerio de Salud Pública (MSP) plantea fortalecer la promoción de la salud y la prevención de enfermedades crónicas no transmitibles prevalentes en esta etapa de la vida.

Entre las condiciones que requieren vigilancia están la hipertensión arterial, la diabetes y las alteraciones del colesterol. El MSP advierte que estas enfermedades pueden dañar las arterias de forma silenciosa y afectar el corazón, al igual que los riñones, el cerebro y los ojos.

 

Presión arterial

La hipertensión arterial es una enfermedad crónica caracterizada por la elevación continua o persistente de los valores de presión arterial. Según el MSP, puede desarrollarse incluso si no presenta síntomas. La presión elevada obliga al corazón a trabajar con mayor esfuerzo y puede derivar en complicaciones cardíacas y cerebrales.

Por esa razón, el organismo señala la necesidad de medir la presión con regularidad controlar adecuadamente a quienes tienen hipertensión. En sus recomendaciones para el primer nivel de atención, el Ministerio ubica la detección precoz, el tratamiento y el control de esa enfermedad en sus objetivos sanitarios.

 

Colesterol y diabetes

Las alteraciones del colesterol constituyen otro facto de riesgo cardiovascular. En su guía nacional para el abordaje de las disciplinas en adultos, el MSP señala que las enfermedades cardiovasculares son la primera causa de morbimortalidad en Uruguay y destaca la prevención, la detección temprana y el tratamiento oportuno de las dislipemias (alteración en la concentración de grasas como el colesterol y los triglicéridos en la sangre).

A su vez, la diabetes también requiere controles sostenidos. El MSP indica que un control adecuado es necesario para prevenir complicaciones y advierte que una diabetes mal controlada puede provocar enfermedades cardiovasculares, daño en los riñones, pérdida de visión, entre otros problemas de salud. Por lo tanto, el Ministerio señala que “el seguimiento médico regular y los controles periódicos forman parte del abordaje integral de la enfermedad”.

Alimentación saludable, ejercicio diario y menos sal son claves para cuidar el corazón en la vejez.

Hábitos para reducir los riesgos

Entre los materiales dirigidos a personas mayores para sumar hábitos saludables, el MSP incluye realizar actividad física (como mínimo 30 minutos diarios), reducir el tiempo sedentario, controlar periódicamente la glucemia y el colesterol, medir la presión arterial, cuidar el peso, mantener una dieta saludable con frutas, verduras, cereales integrales, legumbres, no fumar y evitar el consumo de alcohol. También aconseja reducir la sal, las grasas, los dulces y los alimentos fritos.

 

Detención temprana

La prevención y los buenos hábitos también apuntan a evitar complicaciones como el ataque cerebrovascular y el infarto agudo de miocardio. En sus Objetivos Sanitarios Nacionales (ONS) 2030, el MSP incluye la detección precoz de hipertensión, diabetes y dislipemias, herramientas para prevenir y tratar complicaciones y pautas destinadas a favorecer la adherencia al tratamiento.

El objetivo de los ONS es “contribuir a la mejora de la salud y bienestar de la población para el desarrollo de sociedades más prosperas”. A su vez, busca impactar en los problemas críticos desde una perspectiva de derechos, “tendiendo a una mayor equidad y mejorando la atención integral de las patologías de mayor prevalencia”.

Para las personas mayores, mantener una relación regular con los servicios de salud permite que los controles no dependan únicamente de la aparición de síntomas.

Tanto la presión arterial como la glucemia y el colesterol pueden requerir vigilancia de acuerdo con la situación de cada persona y las indicaciones del equipo de salud y los antecedentes familiares. El objetico es reducir los riesgos y detectar los cambios a tiempo para lograr una mejor calidad de vida.

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