Victoria Martínez, de Red Hat: “La inteligencia artificial va más rápido que nosotros”

La gerente de Plataformas de IA para Latinoamérica de la compañía analizó los desafíos de seguridad, control y costos que enfrentan las empresas.

Victoria Martínez, gerente de plataformas de IA, Latinoamérica en Red Hat.

Red Hat es una compañía tecnológica estadounidense especializada en soluciones empresariales de código abierto, con herramientas para desarrollar aplicaciones, automatizar procesos y operar en entornos de nube híbrida. En ese contexto, la empresa realizó recientemente en el Hotel Radisson de Montevideo una nueva edición del Red Hat Summit: Connect 2026, un encuentro que reunió a especialistas, empresas y socios tecnológicos para analizar los desafíos de la transformación digital.

Bajo la consigna “El poder de elegir: liderar la era de la IA con soberanía y flexibilidad”, la jornada puso el foco en cómo incorporar inteligencia artificial sin perder el control sobre los datos, la seguridad y las decisiones tecnológicas. Entre las speakers estuvo Victoria Martínez, ingeniera en Sistemas de Información y AI Sales Specialist, Cross Segment de Red Hat, quien trabaja en el desarrollo de soluciones de inteligencia artificial para distintos segmentos de mercado en Latinoamérica.

En entrevista con Diario La R, Martínez analizó el momento que atraviesa la región, los riesgos que aparecen con la expansión de estas herramientas y las oportunidades que se abren para Uruguay. “La IA va más rápido que nosotros”, advirtió, al señalar que la velocidad de evolución tecnológica obliga a las organizaciones a reforzar los mecanismos de control y prevención.

El desafío de controlar lo que se construye

Para la ingeniera, América Latina atraviesa una etapa en la que muchas empresas buscan pasar de las pruebas de concepto a la implementación efectiva de soluciones de inteligencia artificial. Aunque cada país y sector tiene distintos niveles de maduración y marcos regulatorios, existe una preocupación común: cómo garantizar que las herramientas funcionen de manera segura, respondan a los objetivos previstos y no generen costos difíciles de sostener.

“Hoy tenemos una gran facilidad de uso y de construcción. El conocimiento técnico que antes estaba concentrado en un grupo ya está extendido. Entonces, la habilidad para poder hacer algo ya es rápida. El tema es cómo controlo lo que hice”, explicó.

La especialista señaló que desarrollar una aplicación es solo una parte del proceso. Las organizaciones también deben evaluar si cumple con las normas, si está expuesta a vulnerabilidades, cómo responde ante distintas situaciones y cuántos recursos consume. En el caso de los sistemas generativos y los agentes de inteligencia artificial, capaces de ejecutar tareas a partir de instrucciones, el desafío incluye supervisar sus acciones para evitar que se aparten de los límites establecidos. A esa preocupación se suma el costo de funcionamiento. El consumo de recursos computacionales puede aumentar según el uso y la complejidad de cada aplicación, por lo que las empresas necesitan medirlo y determinar si la inversión resulta sostenible. “Tenemos que tener conciencia de que el monitoreo tiene que extenderse a cómo está respondiendo la aplicación y a las posibles vulnerabilidades que puede tener”, sostuvo.

Martínez explicó que la supervisión no debería limitarse a una revisión antes de poner una solución en funcionamiento. Los sistemas deben continuar bajo observación durante su uso, porque pueden aparecer nuevos riesgos y las condiciones de funcionamiento pueden cambiar. En ese escenario, destacó el papel de Red Hat AI, la plataforma de la compañía orientada a desarrollar, implementar y gestionar soluciones de inteligencia artificial.

Según explicó, permite centralizar mecanismos de gobernanza, supervisar cargas de trabajo y evaluar posibles vulnerabilidades. La propuesta también apunta a que las organizaciones puedan trabajar con distintos modelos y entornos tecnológicos, sin quedar atadas a un único proveedor.

Uruguay y la oportunidad de crear soluciones propias

Al referirse a Uruguay, la entrevistada destacó la trayectoria del país en materia de innovación tecnológica y su apuesta por desarrollar servicios que respondan a las necesidades de la población. “Uruguay siempre ha sido uno de los grandes innovadores a nivel mundial. Siempre se lo pone de ejemplo en casi todas las industrias”, afirmó. La especialista valoró también los avances uruguayos en materia de recomendaciones para el uso de inteligencia artificial y mencionó una iniciativa vinculada a Antel para desarrollar infraestructura de procesamiento destinada a estas tecnologías y ofrecer servicios al Estado.

A su juicio, disponer de capacidad de cómputo puede facilitar el desarrollo de soluciones locales y abrir oportunidades tanto para organismos públicos como para empresas privadas. La infraestructura, sin embargo, es solo una parte del proceso: también es necesario identificar qué problemas se busca resolver y qué aplicaciones pueden aportar valor.

“Ahora tenemos que disparar la creatividad”, planteó. Para la gerente de Plataformas de IA, el cambio consiste en que las organizaciones ya no se preguntan únicamente si cuentan con los recursos humanos y económicos para desarrollar una solución, sino también qué quieren construir y para qué. El gran potencial para Uruguay es justamente la invitación a empezar a crear”, agregó. La posibilidad de contar con espacios de experimentación, conocidos como sandboxes, puede contribuir a acelerar ese proceso, al permitir que empresas y organismos prueben aplicaciones antes de llevarlas a entornos de producción. Por otro lado, para la entrevistada, las organizaciones necesitan tener capacidad de decisión sobre dónde procesan sus datos, qué herramientas utilizan y bajo qué condiciones funcionan sus aplicaciones.

Martinez formó parte del panel de speakers del Red Hat Summit: Connect Montevideo 2026

Privacidad, regulación y seguridad

Martínez identificó la conciencia sobre el uso de la inteligencia artificial como uno de los principales desafíos, tanto a nivel personal como empresarial. “Uno, a cambio de una respuesta, otorga toda su privacidad y sus datos, y a veces no mide qué es lo que pasa con eso”, advirtió. En las empresas, sostuvo, es necesario conocer cómo toman decisiones los sistemas, qué información utilizan y si sus resultados pueden ser explicados y auditados. A esto se suman las exigencias regulatorias y la necesidad de incorporar herramientas que permitan detectar vulnerabilidades y controlar el funcionamiento de las aplicaciones.

¿Cómo cambia el trabajo con la IA?

Sobre el futuro del empleo, la especialista señaló que las nuevas tecnologías transforman las tareas y generan nuevas oportunidades. “Nosotros somos importantes pensando, no haciendo algo manualmente que puede ser automatizado”, expresó. Aunque reconoció que la inteligencia artificial cambiará las funciones y las competencias requeridas, consideró que también puede potenciar las capacidades humanas y mejorar los resultados. “Quien se resista a usarla va a tener una diferencia con quien sí la use”, afirmó. Para la entrevistada, el desafío es aprovechar estas herramientas sin descuidar la seguridad, la conciencia y el control humano sobre su funcionamiento.

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