Hay dirigentes que, cuando llegan las dificultades, ponen el pecho. Otros buscan el pasaporte. Flávio Bolsonaro, que había anunciado su permanencia en Brasil para organizar la oposición, terminó protagonizando una versión bastante particular del compromiso patriótico, defender la nación desde una prudente distancia internacional. La patria, al parecer, se quiere mucho mejor cuando la Justicia queda lejos.
El gobierno estadounidense confirmó su salida hacia Estados Unidos mientras debía cumplir una orden de entrega de sus pasaportes. Conviene respetar la presunción de inocencia. También convendría que quienes exigen obediencia a los demás recuerden sus propias obligaciones. Porque el discurso de la autoridad pierde bastante solemnidad cuando necesita pasar por el mostrador de embarque. El episodio ofrece una postal del patriotismo de ocasión. En campaña, Brasil ocupa cada frase. Cuando aparecen preguntas judiciales, el horizonte se amplía súbitamente hacia Florida. La bandera sigue siendo brasileña; la ubicación empieza a ser un detalle. Queda pendiente explicar cómo se compatibiliza aquella promesa de permanecer en el país con los reportes de su partida. Quizás se trataba de organizar la oposición por videollamada. Una innovación política: soberanía nacional con conexión internacional.
El problema supera la ironía. Un senador tiene responsabilidades públicas y debe responder ante las instituciones. Puede cuestionar una decisión judicial, recurrir y defenderse. Para eso existen abogados y procedimientos. El aeropuerto no figura entre los recursos de apelación.
Las investigaciones sobre sus vínculos financieros con Tomaz y sobre los recursos destinados a la película Dark Horse deben avanzar con pruebas y garantías. Ninguna sospecha equivale a una condena. Pero tampoco una denuncia de persecución funciona como certificado automático de inocencia. El bolsonarismo hizo del orden una consigna y de la firmeza una puesta en escena. Ahora le corresponde explicar esta modalidad de valentía con equipaje. Resulta difícil impartir lecciones sobre responsabilidad mientras el protagonista debe aclarar por qué abandonó el territorio donde tiene que rendir cuentas.
También los votantes merecen explicaciones. Escucharon promesas, acompañaron una candidatura y recibieron anuncios de resistencia política. No habían comprado un paquete turístico. Brasil necesita respuestas verificables: cómo salió, cuándo lo hizo y si incumplió las restricciones judiciales. Las autoridades deberán establecerlo. A Flávio le corresponde presentar su defensa y asumir las consecuencias que legalmente procedan. Mientras tanto, la grandilocuencia patriótica se quedó esperando en la puerta de embarque.
Porque gritar “Brasil por encima de todo” resulta bastante menos heroico cuando, a la primera exigencia de explicaciones, Estados Unidos aparece por encima del itinerario.


Y qué se puede esperar de los políticos?
De algunos políticos… porque si bien , la «profesion» esta un poco degradada.
En lo personal aun espero algo bueno , al menos de algunos partidos y/ó sectores.
Que cada cual saque sus propias conclusiones.
Qué se puede esperar de alguien que vive criticando a los gobiernos de turno por su fracaso personal cuando se la pasa criticando sin hacer nada por uno mismo para mejorar.
Bueno,bueno….tal parece que la gusanera…no pierde vigencia….dictadores en desgracia…aspirantes a dictadores….golpistas…torturadores…criminales de guerra…narco-politikeros….y toda la gama…de esa partucular sub-especie de la raza humana….que desde la «pesadilla amerikana»…siempre flotan….no importa el volumen de la inundacion…a toda esta escoria…hay que sumarle….los cretinos utiles….de todos los niveles….que gustan de nadar en esa sopa….de los caidos en desgracia…
En otras noticias…..los «progresismos»…ese partikular proyecto de ingenieria social….de la ivy league….tiene que poner las barbas en remojo…..3-4 % de diferencias continentales…..dejan en claro algo muy significativo…..el verso…la trepada..el oportunismo….el servilismo….con las elites globales….no paga a largo plazo…..y las fabulas de «compromiso popular» no cotizan mucho ya en las bolsas…..
«Enemigo de la guerra y su reverso, la medalla
No propuse otra batalla que librar al corazón
De ponerse cuerpo a tierra, bajo el paso de una historia
Que iba a alzar hasta la gloria el poder de la razón
Y ahora que ya no hay trincheras
El combate es la escalera
Y el que trepe a lo más alto
Pondrá a salvo su cabeza
Aunque se hunda en el asfalto
La belleza
La belleza
La belleza, la belleza
La belleza
Míralos, como reptiles al acecho de la presa
Negociando en cada mesa, maquillajes de ocasión
Siguen todos los raíles que conduzcan a la cumbre
Locos por que nos deslumbre su parásita ambición
Antes iban de profetas
Y ahora el éxito es su meta
Mercaderes, traficantes
Más que nausea, dan tristeza
No rozaron ni un instante
La belleza
La belleza
La belleza, la belleza
La belleza
Y me hablaron de futuros fraternales, solidarios
Donde todo lo falsario acabaría en el pilón
Y ahora no quedas muros, ya no somos tan iguales
Tanto vendes, tanto vales, ¡viva la revolución!
Reivindico el espejismo
De intentar ser uno mismo
Ese viaje hacia la nada
Que consiste en la certeza
De encontrar en tu mirada
La belleza
La belleza
La belleza, la belleza
La belleza»
Luis Eduardo Aute
Enésima demostración de que «perro que ladra no muerde». Por eso, del que hay que cuidarse, es del que permanece callado, mirándote fijo. Midiéndote. Agazapado.
Lo vi claro con lo que le dijo al otro de «nueve dedos». No es honestidad. Es ser un tarado. Y un mal jugador de truco (engañar es parte del juego). Y, si la gente desprecia algo, aparte de la cobardía, es la estupidez.