Cuba destacó el respaldo en la ONU contra el bloqueo y rechazó las presiones de EE.UU a gobiernos

La embajadora cubana en Uruguay, Lissett Bárbara Pérez Pérez, destacó el “abrumador” apoyo recibido por Cuba en la ONU como un mensaje en defensa del derecho internacional y del multilateralismo.

“Hay una guerra económica y multidimensional sobre Cuba”, afirmó la diplomática.

La embajadora de Cuba en Uruguay, Lissett Bárbara Pérez Pérez, calificó como una señal política de relevancia internacional la votación de la Asamblea General de las Naciones Unidas contra el bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por Estados Unidos a la isla. En entrevista con Diario La R, sostuvo que el respaldo de 130 países se produjo en un contexto de fuertes presiones diplomáticas y cuestionó lo que definió como una campaña de manipulación mediática destinada a responsabilizar al Gobierno cubano por las dificultades económicas y sociales que atraviesa el país.

“Hay una guerra económica y multidimensional sobre Cuba”, afirmó la diplomática. La embajadora sostuvo que las restricciones no se limitan al comercio bilateral, sino que alcanzan a bancos, navieras, empresas de terceros países, operadores turísticos y particulares que mantienen vínculos con la isla.

Pérez Pérez consideró que la votación en Naciones Unidas constituye un mensaje en defensa del derecho internacional y del multilateralismo. También destacó la participación de Uruguay, que intervino en el debate en representación del Grupo de los 77 y China, cuya presidencia ejerce actualmente el país.

La diplomática cuestionó, además, las declaraciones y actuaciones de representantes estadounidenses durante la sesión, así como las presiones que, según afirmó, se ejercieron sobre gobiernos para condicionar sus posiciones. En su interpretación, Washington busca no solo limitar los ingresos de Cuba, sino también reducir los apoyos internacionales a la demanda de que se levanten las sanciones.

“Yo creo que lo más importante de la votación en la ONU es el abrumador apoyo de la comunidad internacional sobre Cuba”.

“El abrumador apoyo de la comunidad internacional”

La resolución que se somete anualmente a consideración de la Asamblea General lleva por título “Necesidad de poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por los Estados Unidos de América a Cuba”. Para Pérez Pérez, la formulación tiene un significado central porque identifica expresamente la política cuestionada y al país que la aplica. “Desde que se presentó en el año 92 se reconoció que era un bloqueo. Bloqueo”, señaló. Según recordó, las primeras votaciones tuvieron un respaldo reducido, pero con el paso de los años la posición favorable a la resolución se amplió, con variaciones vinculadas a los cambios políticos de los distintos países.

La embajadora recordó especialmente 2016, durante la presidencia de Barack Obama, cuando Estados Unidos se abstuvo de votar, en el contexto del restablecimiento de las relaciones diplomáticas con Cuba. Según relató, representantes estadounidenses reconocieron entonces que la política de bloqueo contribuía al aislamiento internacional de Washington.

Sin embargo, sostuvo que el margen para modificar esa posición estaba condicionado por la legislación estadounidense. En particular, mencionó la ley Helms-Burton, que codificó aspectos centrales del bloqueo y limita las posibilidades de que el Ejecutivo revierta unilateralmente esa política. Al evaluar la votación más reciente, la diplomática destacó que el respaldo se produjo en circunstancias que considera especialmente difíciles para su país. “Yo creo que lo más importante de ayer es el abrumador apoyo de la comunidad internacional sobre Cuba en las Naciones Unidas con 130 votos”, expresó.

Pérez Pérez puso el acento en que ese resultado se alcanzó pese a las presiones que, según denunció, se ejercieron sobre gobiernos y autoridades. “Fue en el marco de las presiones más brutales, de llamadas personales de Marco Rubio a cada presidente, primer ministro del Caribe”, sostuvo.

La diplomática señaló que la votación no debe interpretarse únicamente como una expresión de solidaridad con Cuba, sino también como una defensa de las reglas que rigen las relaciones internacionales. En ese sentido, destacó la intervención de los países que hablaron en nombre de grupos regionales y organizaciones multilaterales.

Uruguay y el Grupo de los 77

Pérez Pérez valoró especialmente la intervención uruguaya durante el debate, en representación del Grupo de los 77 y China. Aclaró que la posición expresada por Uruguay no correspondió exclusivamente a una declaración nacional, sino a la representación de un conjunto amplio de países de Asia, África y América Latina.

“En esa capacidad habló y recogió el sentir del grupo G77”, explicó.

La embajadora también recordó que el presidente Yamandú Orsi había incluido una referencia al rechazo del bloqueo durante su intervención en el debate general de la Asamblea General de Naciones Unidas, en septiembre. Según indicó, otros 43 países habían abordado el asunto en esa instancia.

Para Pérez Pérez, la continuidad de esos pronunciamientos demuestra que el tema mantiene una presencia significativa en la agenda internacional, más allá de las diferencias políticas entre los gobiernos.

“Ellos lo que quieren es desconectar a Cuba, no solo de la economía, como han venido haciendo, sino de la solidaridad, de ese mensaje internacional de que esa política es rechazada”, afirmó.

La diplomática sostuvo que el bloqueo tiene consecuencias extraterritoriales, porque afecta a empresas y entidades financieras que no son estadounidenses, pero que mantienen relaciones comerciales con Cuba o tienen intereses en el mercado de Estados Unidos.

“Esto no es un tema bilateral, esto es un tema de todos”, señaló.

Según explicó, las restricciones pueden alcanzar a navieras, proveedores y compañías que, aun cuando no mantienen operaciones directas con Washington, quedan expuestas a sanciones por comerciar con la isla. A su juicio, ese mecanismo amplía el alcance de la política estadounidense y desalienta a terceros países a desarrollar vínculos económicos con La Habana.

La embajadora sostuvo que la política estadounidense busca aislar a Cuba de la economía internacional y de la solidaridad global.

Las consecuencias sobre la economía y los servicios

Al describir la situación económica cubana, Pérez Pérez sostuvo que las restricciones financieras dificultan cada vez más las operaciones comerciales y el acceso a recursos necesarios para sostener la actividad económica.

La inclusión de Cuba en la lista estadounidense de países patrocinadores del terrorismo, según la diplomática, agrava las dificultades para operar dentro del sistema bancario internacional. Recordó que la Administración de Joe Biden retiró a Cuba de esa lista en los últimos días de su mandato, pero que Trump revirtió rápidamente la decisión al regresar a la Casa Blanca.

“Ya casi estamos fuera del sistema bancario”, afirmó al referirse a las consecuencias que atribuye a esas medidas.

La embajadora señaló que bancos de distintos países evitan mantener relaciones con Cuba por temor a las sanciones, lo que ha provocado cierres de cuentas y dificultades para efectuar pagos y cobros. También mencionó restricciones sobre tarjetas y otras operaciones financieras.

El problema, de acuerdo con su exposición, no afecta únicamente a las empresas estatales. Pérez Pérez afirmó que las medidas estadounidenses también alcanzaron a emprendimientos privados cubanos que habían logrado establecer vínculos comerciales o financieros con empresas del exterior. “Ahora esta gente ni al privado…. ni al privado”, lo deja comerciar expresó.

La diplomática sostuvo que esa situación limita la posibilidad de importar insumos, acceder a proveedores y mantener operaciones comerciales. A ello agregó las dificultades para contratar servicios de transporte marítimo y concretar compras en el exterior.

En ese contexto, cuestionó que se atribuya exclusivamente al Gobierno cubano la responsabilidad por las limitaciones para garantizar determinados servicios públicos.

“Compadre, quítame el bloqueo. Si me quitas el bloqueo, ya lo… Quítame el bloqueo”, manifestó durante la entrevista, al responder sobre las dificultades para sostener el abastecimiento de insumos hospitalarios y otros recursos.

La embajadora argumentó que la falta de ingresos y las restricciones para realizar transacciones internacionales afectan la capacidad del Estado para financiar servicios como la salud y la educación.

“Déjame comerciar, déjame tener ingresos para yo poder mantener mis hospitales”, reclamó.

Pérez Pérez reconoció que los servicios públicos cubanos ya enfrentaban dificultades y que sus recursos se habían reducido, pero sostuvo que las nuevas restricciones agravan ese escenario. Según señaló, el Gobierno procura mantener las prestaciones y proteger a la población, aunque encuentra mayores obstáculos para adquirir bienes e insumos.

Su argumento central es que las limitaciones económicas no pueden analizarse al margen de las restricciones comerciales y financieras que Estados Unidos aplica sobre Cuba.

“Cuba no es una amenaza para la seguridad nacional de nadie”

Uno de los puntos que la diplomática cuestionó con mayor énfasis fue la justificación estadounidense de las nuevas medidas, basada, según explicó, en la consideración de Cuba como una amenaza para la seguridad nacional de Estados Unidos.

“Cuba no es una amenaza para la seguridad nacional de nadie, ni Cuba es un país terrorista”, afirmó. A su entender, las modificaciones que se produjeron durante la Administración de Biden y su posterior reversión por parte de Trump muestran que esas decisiones pueden variar según el contexto político.

La embajadora vinculó esa política con las dificultades para operar dentro del sistema bancario internacional. “Todo tiene un porqué y es ir asfixiando a la economía cubana”, expresó.

También cuestionó la forma en que, según su interpretación, algunos medios de comunicación presentan la situación de la isla. Consideró que existe una disputa por el modo en que se explican las causas de la crisis y por la responsabilidad que se atribuye a las autoridades cubanas.

“Es una cosa tremenda cómo los grandes medios de comunicación cambian los términos y crees que además la gente te lo crea. Que Cuba es una amenaza para Estados Unidos”, señaló.

La diplomática sostuvo que la presión no se limita a las medidas económicas. Incluye, en su opinión, campañas de descrédito, mensajes dirigidos a desalentar los viajes a la isla y acciones destinadas a reducir la disposición de empresas extranjeras a mantener relaciones con Cuba.

“Hay un llamado a la guerra, es una guerra”, afirmó. Y agregó que se trata de “una guerra económica y multidimensional sobre Cuba”.

 

Turismo bajo presión

El turismo es otro de los sectores que, de acuerdo con la embajadora, enfrenta consecuencias por el endurecimiento de la política estadounidense. Cuba había apostado a esa actividad como una de sus principales fuentes de ingresos, junto con la exportación de servicios profesionales, especialmente después de la desaparición del campo socialista.

Pérez Pérez explicó que la isla desarrolló una estrategia de promoción turística adaptada a su condición de país caribeño, pero sostuvo que las restricciones y las campañas de advertencia afectan la llegada de visitantes. “Hoy las agencias de viaje no te muestran el destino Cuba, lo esconden”, afirmó.

La diplomática señaló que algunas personas temen que viajar a Cuba pueda generarles dificultades posteriores para ingresar a Estados Unidos, en particular si tienen familiares, negocios u otros intereses en ese país. Según explicó, esa preocupación contribuye a desalentar los viajes y afecta la comercialización del destino.

También vinculó la caída del turismo con las dificultades que atraviesan las cadenas hoteleras y otros operadores del sector. Frente a ese escenario, indicó que las autoridades cubanas han procurado concentrar la actividad en determinados destinos y establecimientos que pueden mantener operativos, con el objetivo de garantizar los servicios disponibles.

En reuniones con agencias de viaje, relató, las autoridades solicitaron que Cuba continúe- “Lo que le pedíamos a las agencias era que mantuvieran al destino Cuba en el menú”, explicó.

La embajadora admitió que la recuperación de la actividad turística constituye un desafío y que las medidas más recientes se suman a problemas que ya existían. No obstante, insistió en que el endurecimiento de las restricciones ha cerrado algunas de las vías que todavía permitían generar ingresos.

Una historia de resistencia

Al referirse a la capacidad de Cuba para afrontar la situación, Pérez Pérez apeló a la historia del país y a las luchas por la independencia. Recordó que los conflictos sobre el futuro político de la isla preceden incluso a la Revolución de 1959 y que durante décadas existieron distintas corrientes sobre su relación con Estados Unidos.

La diplomática sostuvo que el debate actual tiene que ver con la soberanía y con el modelo de relaciones que Cuba aspira a mantener con el resto del mundo.

“Los herederos del independentismo, los herederos de la resistencia, de que no queremos ser colonia ni queremos ser anexo de nadie, ahí están y están resistiendo”, afirmó.

Pérez Pérez señaló que el país intenta acelerar cambios en su matriz energética para responder a las dificultades de abastecimiento, aunque reconoció los obstáculos que enfrenta para conseguir combustible, piezas y otros insumos. También mencionó las complicaciones que generan las restricciones sobre empresas y proveedores extranjeros.

En su visión, la situación actual no puede separarse de una disputa más amplia sobre la influencia de Estados Unidos en América Latina y el Caribe.

La embajadora sostuvo que Washington intenta reactivar una concepción regional basada en la idea de que el continente constituye su zona de influencia exclusiva, en referencia a la doctrina Monroe.

“Lo que está tratando de reactivar [es] la doctrina Monroe, diciendo: ‘Esta es mi zona y aquí yo mando’”, afirmó.

Por eso, interpretó la votación de Naciones Unidas como una señal que trasciende la situación cubana. Aunque reconoció que las resoluciones de la Asamblea General no tienen carácter vinculante para los Estados, destacó su valor político y diplomático. “Es un mensaje moral y ético al mundo”, sostuvo.

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