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Israel sin mayoría: ni Netanyahu ni la oposición alcanzan las bancas necesarias para gobernar

El Likud ganó las elecciones, pero su bloque quedó en 53 bancas, a ocho de la mayoría en el Parlamento. Los partidos árabes, con un récord de 19 escaños, pueden definir si habrá un nuevo gobierno o una repetición electoral.

Benjamín Netanyahu, primer ministro de Israel: su partido ganó las elecciones, pero no le alcanza para gobernar solo.

Israel enfrenta una nueva crisis política tras las elecciones legislativas del martes. La Comisión Electoral Central (CEC) publicó en la madrugada del viernes los resultados definitivos: el Likud, partido del primer ministro Benjamín Netanyahu, fue el más votado con 27 bancas, pero su coalición sumó 53, por debajo de las 61 necesarias para gobernar en el Parlamento (Knéset).

En segundo lugar quedó Yashar!, el partido del exjefe del Ejército Gadi Eisenkot, con 21 escaños. El bloque opositor que encabeza reúne 48 bancas. Las dos listas árabes, que no integran ninguno de los dos bloques, obtuvieron 19.

Con estos números, a Netanyahu le faltan ocho bancas para la mayoría absoluta y a Eisenkot, trece. Ninguno de los dos puede formar gobierno sin el apoyo de los partidos árabes o de diputados del bando contrario.

De acuerdo con la Comisión Electoral Central de Israel, se contaron 5.716.665 votos, de los cuales 5.690.778 fueron válidos. Once partidos superaron el umbral del 3,25% para entrar al Parlamento, lo que en esta elección exigió 184.947 votos. La participación en las votaciones fue de 77,7 %.

En Israel no se vota directamente al primer ministro: los partidos deben sumar al menos 61 de las 120 bancas del Parlamento para formar gobierno.

 

Cómo quedó el reparto

Dentro del bloque de Netanyahu, además del Likud, los ultraortodoxos de Judaísmo Unido de la Torá obtuvieron siete bancas y Shas, seis. Los ultranacionalistas Poder Judío, de Itamar Ben Gvir, lograron siete y Sionismo Religioso, de Betsalel Smotrich, seis.

En la oposición, a los 21 escaños de Yashar! se suman los doce de Juntos, la formación de los ex primeros ministros Naftali Bénet y Yair Lapid; los ocho de Los Demócratas, de Yair Golan, y los siete de Israel Beitenu, de Avigdor Líberman.

Entre los partidos árabes, la izquierdista Lista Conjunta logró once bancas y la islamista Raam, de Mansur Abás, ocho. Según la BBC, los árabes israelíes, que a menudo se identifican como ciudadanos palestinos de Israel, representan una quinta parte de la población y en esta elección acudieron a votar “en cifras sin precedentes”.

 

Dos líderes que reclaman el triunfo

La noche de la elección, ambos dirigentes se comprometieron ante sus seguidores a formar el próximo gobierno. “El bloque de derecha cuenta con una clara y decisiva mayoría entre la población sionista, entre la población judía y entre todos aquellos que apoyan al Estado judío”, afirmó Netanyahu, aunque evitó proclamar oficialmente la victoria. “Debemos formar un gobierno nacional fuerte y de derecha”, agregó, según recogió la BBC.

Eisenkot, por su parte, sostuvo: “El pueblo ha elegido el cambio”. “La coalición del fracaso ha perdido la confianza del pueblo. El pueblo israelí votó en contra de que Benjamín Netanyahu continuara como primer ministro”, dijo a su partido.

La profesora Tamar Hermann, encuestadora del Instituto Israelí para la Democracia, explicó a la BBC antes de los comicios que el peso de los dos bandos “es prácticamente el mismo” y que “la gente esperaba que después del 7 de octubre Netanyahu cayera en desgracia o incluso fuera derrocado, pero no fue así”, señaló en referencia a los ataques liderados por Hamás el 7 de octubre de 2023, que desencadenaron guerras en Gaza, Líbano e Irán.

Gadi Eisenkot, exjefe del Ejército y líder de la oposición: su bloque quedó a trece bancas de la mayoría.

El papel de los partidos árabes

Durante la campaña, la mayoría de los partidos opositores judíos se comprometieron a no colaborar con listas de mayoría árabe. Líberman llegó a afirmar que no formaría parte de un gobierno minoritario que dependiera de su apoyo, recordó la BBC.

Mansur Abás, líder de Raam, ya formó parte de la coalición que sacó a Netanyahu del poder entre 2021 y 2022 y dijo a los medios de comunicación que desea integrar el próximo gobierno. “Todos los políticos en Israel dicen una cosa antes de las elecciones y otra muy distinta después”, afirmó.

Ese antecedente fue la llamada “coalición de cambio”, anunciada en su momento por Yair Lapid. Según el portal suizo de noticias, SWI, reunió a ocho partidos de derecha, centro e izquierda, además de Raam, que ya había roto un tabú al decir que estaba “dispuesto” a trabajar con Netanyahu para ayudar a su comunidad.

Netanyahu, dedicó buena parte de la jornada electoral a publicar en redes sociales que la alta participación árabe era una “emergencia” para la derecha, e incluso compartió imágenes generadas con inteligencia artificial de votantes árabes en los centros de votación.

En paralelo, el Likud acusó a los partidos árabes de “robar las elecciones” y pidió a la Policía y al Shin Bet, el servicio de inteligencia interior, que investigaran posibles irregularidades. La Policía descartó esa acusación, según los medios Times of Israel y Ynet, citados por EFE. El Shin Bet investiga si hubo financiación ilegal desde Qatar y Turquía, aunque aclaró que su trabajo no involucra a toda una comunidad que votó legalmente.

El director general interino de la CEC, Dean Livne, dijo que “no hay fundamento para las acusaciones de violaciones sistemáticas de la integridad electoral”. Por su parte el Ministerio de Relaciones Exteriores de Qatar calificó las acusaciones de “ridículas y peligrosas”.

Eisenkot acusó a Netanyahu de llevar adelante “una campaña orquestada y organizada para deslegitimar los resultados de las elecciones”. Sami Abu Shehadeh, presidente de Balad, que integra la Lista Conjunta, sostuvo que “el bando perdedor está inventando una calumnia racista”.

 

Los caminos posibles

Los resultados dejan tres opciones para formar gobierno: un gobierno de unidad nacional con Netanyahu y Eisenkot, una coalición de derecha con Netanyahu y disidentes del bloque opositor, o un gobierno encabezado por Eisenkot con apoyo de los partidos árabes.

Según publicó la BBC, una encuesta rápida de la Universidad Hebrea mostró que la opción preferida por los votantes de la oposición es que Eisenkot forme un gobierno minoritario con Raam, con apoyo externo de la Lista Conjunta.

“Cada bando intentará captar desertores o verá si puede formar un gobierno minoritario”, describió el periodista israelí Yaakov Katz a la BBC. “Podrían pasar semanas o meses antes de ver si alguien es realmente capaz de formar un gobierno”, advirtió.

El presidente Isaac Herzog, cuyo cargo es en gran medida ceremonial, espera recibir los resultados oficiales la próxima semana y luego iniciará conversaciones con todos los partidos. Después deberá encargar la tarea al candidato con más posibilidades de reunir una mayoría, que tendrá un plazo máximo de seis semanas. Si no lo logra, otros podrán intentarlo. Si nadie lo consigue, habrá nuevas elecciones en los meses siguientes.

Mientras tanto, el gobierno de Netanyahu sigue en funciones de forma interina, pero sin autoridad para impulsar cambios políticos importantes.

 

 

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