El presidente de la Asociación Rural del Uruguay, Gonzalo Valdés, dijo a Diario la R que la situación del sector es crítica y si bien las repercusiones en la agricultura se ven en la actualidad en el sector ganadero se podrán apreciar dentro de dos o tres años, por las consecuencias en el nacimeinto de los terneros.
– La Asociación Rural del Uruguay, junto a la Federación Rural, le enviaron al presidente Luis Lacalle Pou días atrás, una carta solicitando la reducción de la alícuota de la Contribución Inmobiliaria Rural. ¿Ya tuvieron respuesta?
– No tenemos respuesta. Pero tenemos antecedentes en el país se ha hecho este en los gobiernos anteriores de en casos de emergencias agropecuaria tomar medidas de este tipo, o sea, ya hay antecedentes de este tipo de medidas en caso en situaciones similares a veces para todos los departamentos y a veces.
– Entonces, ¿dan casi como un hecho que la respuesta va a ser afirmativa?
– No. No damos nunca nada por garantido hasta que esté firmado. Tampoco hemos tenido contactos al respecto.
– ¿Cómo vienen observando todo esto que está sucediendo con la crisis hídrica?, visto desde la Asociación.
– Es un momento crítico. Digo crítico para la generalidad del sector agropecuario, pero con impactos distintos según la actividad que se desarrolle. En el caso de la agricultura, por ejemplo, estamos hablando de que los cultivos de verano ya están prácticamente perdidos. Son muy pocos los cultivos que van a poder rescatarse y tener un promedio de granos viable, pero en definitiva, lo que va a ser, para el sector en su totalidad, a nivel nacional, va a ser bajísimo lo que se pueda sacar de soja. Será muy poco lo que pueda exportar de soja este año. Ya sabemos la granja y el problema de las frutas. En el sector ganadero el impacto es igual de grave. El sector está obviamente sintiendo mucho el impacto ahora, en cuanto a la pérdida de kilos, falta de forraje y falta de agua. Todo ese tipo de cuestiones al estado y condición corporal de los ganados les afecta y mucho. Y los terneros que van a nacer en la primavera de 2023 van a ser una cantidad menor.
– ¿Existen datos en este aspecto?
Todavía no, no tenemos datos porque los estudios se hacen un poco más centrado en el mes de mayo. Si sabemos que vamos a tener menor producción de terneros y a continuación, o sea, en los años 2024, 2025 y 2026 va a ir impactando la cantidad de animales que puedan llegar a recría, invernada, faena y en definitiva a la exportación de carne del momento que estén en edad de faena.
– Por esto que ustedes dice, ¿el alcance del daño que provoca la sequía, hasta ahora, en el tiempo de alguna manera incalculable?
– Le diría que sí. Las pérdidas y los impactos son tanto a nivel prediales, es decir, productor por productor. Son impactos a la producción nacional en cuanto a volúmen de lo producido en todos sus rubros, llámese granos, carne, leche u otros. En esos factores la cantidad de la producción va a caer muy fuertemente, y el impacto sobre la economía, sobre la exportación de esos bienes, se va a empezar a sentir este año específicamente por los granos. Al año siguiente de 2024-2025, si las cosas se dan como están previendo se van a caer los kilos de carne exportada, porque en definitiva esos kilos que se exportan, por ejemplo, en el 2025 son nacidos en el 2023, o en el 2022. Por los ciclos biológicos los animales están pesando el 70% de lo que debería pesar naturalmente. Ese ternero va a tener un mal arranque y va a generar menos kilos al momento de su faena que va a ser en los años 2024 – 2025.
Va a ser complicado pero bueno cada productor tomara su decisión, pero las exportaciones de las zafra de verano van a caer muchísimo en el agro. Mirando a futuro, en el tema de la carne es lo mismo, o sea ya ahí el impacto de las exportaciones va a ser igula, pero mirando tres o cuatro años para adelante.
– ¿Qué información tiene sobre cómo viene repercutiendo la sequía en los productores grandes, medianos y pequeños?
– La sequía es igual para todos. Es un fenómeno climático que nadie puede cambiar. No depende de las medidas de nadie, y va a impactar de igual forma a los chicos, medianos y grandes productores. Y esto es algo de varios países de la región, porque Argentina también está sufriendo, quizás hoy un poco menos, pero casi lo mismo que nosotros en Uruguay. Nosotros somos los peores en la región del Mercosur en cuanto a la sequía. Entonces, en la escala de los productores el impacto no cambia, porque cada uno lo sufre en sus proporciones de la misma forma. Las ayudas del gobierno, al principio, fueron dirigidas a los productores pequeños y medianos, básicamente familiares, y hasta 500 hectáreas. Luego se fueron ampliando, se generaron distintos corrimientos de vencimiento, como por ejemplo BPS y Banco de Seguros. Ahora hay también una suspensión de los anticipos de IRAE y de patrimonio que se calculan al final del ejercicio y no se realizan los corrimientos. Digamos la herramienta que buscan es que los productores tengan más facilidad financiera de disponer de esos fondos para utilizar las herramientas que entienda necesario para para salir de este problema.
Lo mismo con créditos a distintos niveles, hay créditos en microfinanzas pensados y preparados justamente para pequeños productores. También se volvió a introducir el SIGA que se ha utilizado en la pandemia, y ahora se generó en SIGA Agropecuario. Todo ayuda y todo colabora, pero lo único que en definitiva termina definiendo es si llueve o no llueve.
– Precisamente, con todas esas medidas, pero que a la vez no llueve, ¿es suficiente lo que hasta ahora ha propuesto el gobierno?
– Plateo una hipótesis. Que no llueve más. Pero no hay nada suficiente. Si dejara de llover, se acaba el campo. Estamos viviendo un momento en donde no solo el campo está sufriendo, sino que estamos contando los días que hay de agua para las ciudades. Cuando veo por la televisión de que Montevideo tiene 50 días de agua y Durazno tiene 40 días de agua, es impresionante. Entonces, ¿Qué es suficiente?. Qué medida puede tomar el Estado o alguien para que sea suficiente el abastecimiento del agua de Montevideo. Si no llueve, ninguna. Y en el campo pasa lo mismo. La suficiencia de medida no existe. Y no por crítica ni porque se dejen de hacer la toma de medidas, sino porque simplemente hay algo natural que tiene que pasar que llover y los ciclos biológicos sigan funcionando. Si no llueve, suficiente no hay nada.
– ¿Cómo está hoy la ARU en líneas generales como institución?
– Esta muy bien, o sea, está trabajando justamente para lo que fue fundada hace 151 años. Está trabajando para justamente desarrollar y hacer esos aportes al gobierno de turno, para en situaciones como esta de crisis poder tomar las mejores medidas que de una mano para los productores. En eso estamos trabajando. Es lo que nos toca el momento que nos toca, vivir complicado. Y además del tema de la seca, hay una combinación bastante explosiva que es el tema del atraso cambiario. Es un tema que también nos tiene muy preocupados.

