Polémica tras la muerte de un caballo en las Criollas del Prado

Animalistas solicitan se suspendan las jineteadas y desde la comuna capitalina se indica que se toman todas las medidas para evitar estos accidentes.

Este domingo dio comienzo la tradicional Semana Criolla en la Rural del Prado de Montevideo que tiene lugar cada año durante la Semana de Turismo. En estos días se desarrollan diversas actividades que tienen como centro “las domas” de caballos conocidas como jineteadas en las que participan caballos y jinetes provenientes de todo el país.

Durante el primer día del evento un caballo sufrió una dislocación de cadera que le provocó una hemorragia a raíz de la cual falleció. 

El gerente de Festejos y Espectáculos Públicos de la Intendencia de Montevideo, Pablo Barletta, dijo que laa dministración municipal es la que más lamenta la muerte del animal. “Hay jineteadas en los 19 departamentos, pero créanme que la que más cuida a los caballos, a los jinetes, es la Criolla del Prado”, dijo a Canal 5. “Estamos trabajando para minimizar la probabilidad de accidentes. No podemos llevarla a cero. Ya ve que, con todos los cuidados que estamos teniendo, también se pueden dar este tipo de accidentes”, y acotó que las actividades seguirán de manera normal. 

Desde el año 2018 la red Plataforma Animalista (PA) que nuclea 35 organizaciones de protección animal, viene realizando, en conjunto con la Intendencia de Montevideo, un observatorio en el prado durante la Semana Criolla que surgió de una negociación luego de que la IM se negara a abolir el evento que los activistas califican como “cruel” y de “tortura animal”.

Karina Kokar de PA conversó con Diario La R y explicó que la idea del Observatorio era estar allí durante las jineteadas y “obtener todo tipo de información» que para la activista es “muy importante para armar un dossier informativo y argumentativo sobre esta temática”. Kokar asegura que la sola presencia de PA en la rural “hacía que los controles fueran más frecuentes y que el trato hacia los animales fuese mejor”.

En el espacio de diálogo con la intendencia se propusieron otras medidas que finalmente no fueron aceptadas como la del análisis de Cortisol en los animales luego de las jineteadas. Esto permite conocer el grado de stress que les provoca esta actividad: “Nuestro objetivo era demostrar científicamente el sufrimiento porque hay mucha gente que lo niega”, dijo la animalista. Más allá de las diferencias con la IM Kokar asegura que “realmente fue un buen proceso” y que se tuvo acceso a “mucha información” y pudieron “hacer sugerencias que han mejorado la estadía de los animales allí en el Prado”.

A su vez la activista relató que se realizaron denuncias contra algunos jinetes por malostratos “y los mismos fueron sancionados”.

La ruptura

Los problemas empezaron el año pasado cuando cerca de la finalización de la Criolla los animalistas se enteran por fuentes extraoficiales que había fallecido un caballo. “Realmente notamos un hermetismo fatal por parte de la IM” dice Kokar a La R y agrega que interpretaron “ese silencio” como parte de “una decisión de no comunicar esta situación por parte del Departamento de Cultura de la Intendencia” a los colectivos.

“Nosotros en ese momento esperamos la información oficial para salir a decirlo pero no apareció”, remarcó. La noticia apareció luego como parte de una comunicación genérica sobre el fin de la criolla 2022: “realmente nos dolió muchísimo” dijo la activista y explicó que la IM había optado por comunicar el hecho en un una nota de prensa que titulaba “termina el festejo con un éxito de público” y más abajo decía: “lamentamos la muerte de un caballo”. “Lo comunicaron como si se hubiera roto un caño”, dijo Kokar.

Los colectivos animalistas recibieron muy mal todo el episodio y decidieron apartarse del observatorio sin dejar de lado otros espacios que comparten con la IM: “Para nosotros esas decisiones y ese manejo en la comunicación arruinó todo el proceso que veníamos desarrollando hasta ese momento”, lamentó la animalista. En una reunión con María Inés Obaldía, directora de Cultura de la IM reconoció el hecho como “un error” y pidió disculpas pero para los colectivos “más de un error fue un horror”.

De todos modos le consultaron a Obaldía previamente al inicio de la Criolla si en esta edición tenían prevista suspender en el caso del fallecimiento de un animal: “la respuesta fue que estaban trabajando para que no muriera ninguno” dijo Kokar y agregó: “Realmente no tienen nada para decir”.

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