No sean chorizos

Alimentos Centenario, la presión y el límite a la libertad: un comunicado que incomoda al carnaval uruguayo

Alimentos Centenario, la presión y el límite a la libertad: un comunicado que incomoda al carnaval uruguayo

Alimentos Centenario, la presión y el límite a la libertad: un comunicado que incomoda al carnaval uruguayo

El carnaval uruguayo, históricamente una de las expresiones culturales más libres, diversas y contestatarias del país, volvió a quedar envuelto en una polémica que roza lo político, lo ético y lo empresarial. En las últimas horas trascendió un comunicado interno de Alimentos Centenario, una de las firmas privadas que habitualmente auspicia tablados y espectáculos del concurso oficial, en el que la compañía advierte que “revisará su continuidad como sponsor” si los conjuntos incluyen en sus espectáculos referencias al conflicto en Gaza y Palestina.

El texto, descrito por varios directores y componentes como un “apriete” y un “gesto autoritario”, fue interpretado dentro del ambiente carnavalesco como un intento de condicionar la línea artística y editorial de los conjuntos. La reacción fue inmediata: desde murgas tradicionales hasta agrupaciones de parodistas, comparsas y humoristas señalaron que el carnaval “no admite mordazas” y que la fiesta popular no puede someterse a líneas temáticas dictadas por intereses privados.

Si bien el comunicado no menciona explícitamente sanciones, la amenaza de retirar el auspicio —en un contexto donde los costos de producción crecen año a año— constituye un mensaje claro: evitar la referencia al conflicto en Medio Oriente o asumir las consecuencias económicas. Para muchos artistas, este tipo de condicionamiento equivale a un “cerco ideológico” que contradice la esencia misma del carnaval, un espacio donde desde hace más de un siglo se comentan, critican y cuestionan los sucesos políticos del Uruguay y del mundo.

El señalamiento de “tono fascista” que hicieron varios directores no surge solo del fondo del mensaje, sino también de su forma. La empresa no invitó al diálogo ni planteó inquietudes sobre cómo abordar temas sensibles; directamente advirtió que la presencia de referencias a Gaza sería incompatible con su apoyo económico. La imposición, el chantaje económico y la pretensión de definir los límites de lo decible fueron considerados rasgos inaceptables dentro de una manifestación artística que siempre se caracterizó por la irreverencia, la crítica social y la libertad de expresión.

En el medio, los conjuntos enfrentan un dilema complejo: aceptar las presiones implica traicionar su identidad; ignorarlas supone poner en riesgo la financiación ya comprometida. Algunos directores consultados afirmaron que seguirán adelante con sus libretos tal como estaban planificados: “El carnaval no se negocia. Siempre hablamos de política, de injusticias, de lo que pasa en Uruguay y en el mundo. No vamos a dejar fuera un tema humanitario porque una empresa nos lo pida”. Otros plantearon que el comunicado sienta un precedente preocupante: si se acepta esta condición, ¿cuál será la próxima? ¿Qué otros temas podrían pasar a ser “prohibidos” según el interés del auspiciador?

En un país donde el carnaval es considerado patrimonio cultural y un termómetro social, este episodio revive una vieja discusión sobre la relación entre el financiamiento privado y la libertad creativa. La intervención de una marca en contenidos artísticos siempre fue un terreno delicado, pero cuando se hace mediante advertencias o condicionamientos directos, el debate se vuelve urgente.

Alimentos Centenario no ha emitido explicaciones públicas sobre el comunicado ni aclarado si la decisión refleja una postura empresarial, un movimiento de marketing o una respuesta a presiones externas. En un escenario donde el conflicto en Gaza sigue conmoviendo al mundo, la decisión de intentar vetarlo del carnaval no solo resulta polémica, sino también contradictoria con la naturaleza diversa, plural y crítica de la fiesta más popular del Uruguay.

Mientras tanto, los conjuntos ultiman detalles de sus espectáculos y, puertas adentro, discuten cómo responder a esta presión. Lo que sí parece claro es que esta polémica no hará más que reforzar uno de los principios esenciales del carnaval: cuando se intenta silenciar una voz, la murga canta más fuerte.

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33 Comentarios

  1. Como en la dictadura. O más cerca en el tiempo, el que critica a Tenfield no es trasmitido en vivi y lo echan de sus lugares d ensayo. Era parte de la propuesta de Roque García, candidato a la IMM por Cabildo Abierto: una comisión de censura previa sobre los libretos de Carnaval.

  2. Creo que Centenario está en todo su derecho de no apoyar algo con lo que no esta de acuerdo. Creo que el error de la empresa fue decir el motivo, debería haber dicho: Este año no los podemos ayudar muchachos. Y listo!

    Si es tan exitoso el carnaval, no le van a faltar auspiciantes. no?

    • Tiene toda la razón Juana, tienen que ser más hipócritas que de costumbre.
      Lo que propone no funcionaría porque daría pie a «suposiciones». Es claro que quieren enviar un mensaje claro y directo de quiénes mueven el hilo de la marioneta Centenario. No quieren política pero hacen política.
      Más allá si auspician o no, se merece un boicot, no porque no dan. Sino por la postura.

      • Muy cierto Alejandro, la empresa tienen que desmentir o reafirmar el motivo del porqué dejaría de apoyar a los grupos en cuestión. Además este Carnaval ya debe de tener contrato hecho y firmado, el incumplimiento de alguna de las partes amerita una sanción pecunearia, lo que me lleva a pensar que no sería para el Carnaval que ya comenzó sino que para más adelante. Pura alaraca.

  3. COMUNICADO PARA ALIMENTOS CENTENARIO:
    Me ENCANTAN LOS LOS CHORIZOS EXTRA CENTENARIO …. PERO ; DEBIDO A ESTE APRIETE FASCISTA A LAS MURGAS DECRETO:

    !!!!!DEJARE DE COMPRAR PRODUCTOS CENTENARIO Y LOS SUSTITUIRE POR LA MARCA CATTIVELLI ¡¡¡¡¡

    HASTA QUE LA EMPRESA NO SE REEVEA SU DESICION.

  4. Vamos; no se hagan los quisquillosos ahora. Cuánto tiempo hace que no hay escenas humorísticas sobre, por ejemplo, homosexuales, o afrodescendintes? Quién les impuso esa censura?

    • Que tonta que soy, es una empresa PRIVADA que pone plata también para publicitarse, por lo tanto, no puede amenazar algo que no compró, ni esta en el contrato, limitando lo que van a interpretar. Si no le gusta o no esta de acuerdo que retire la plata, se termina la publicidad, y no le tiene que decir lo que tienen o no que interpretar los murguistas. «Imbécil» fue para mí!!!

  5. Completamente de acuerdo con Elizabeth…la empresa da y no da a quien quiere..y tiene ética y moral… listo!… pelotudez es decír..»no compro más productos Centenario,»…eso me parece nazi!

    • Cuando toman esa postura lo único que yo, consumidora, puedo hacer es dejar de consumir sus productos. No pueden ser más HdP que pedirle al carnaval que calle sobre un genocidio y holocausto actual.
      Esa cosas pasaron cuando la Alemania nazi y ahora no podemos repetir la historia y ser cómplices.

  6. El problema no son las murgas, ni su financiación, el problema es que atrás de esto hay sionistas pretendiendo limitar la libertad de expresión. Y seguir adelante con el genocidio contra los palestinos (los casi únicos semitas de verdad). Esta es una perlita más de este grupo que muestra lo peor de la raza humana

  7. No hay que darle tanto color, se juntan los conjuntos, se expulsa directamente a ese sponsor, se consigue otro sponsor (la competencia de cebtenario u otro) y LISTO.
    Y se sigue libre, hablando de los temas que sean etc etc…
    …seguir polemizando y hablando de una empresa, es solo seguir dandole tracendencia y hablar de una marca que ya sabemos que no sirve, en el carnaval Uruguayo!

    Den vuelta la pagina y ni hablen mas de esta marca, al final solo le hacen mas marketing y publicidad. (Al pedo)

  8. Por favor son tan malos los productos centenarios que por suerte los mayores porcentajes de ventas de esos productos están en mano de muy buenas y tradicionales empresas como Otonello, Cativelli o Shneck , solo una vez para probar compre algo de esa marca y después nunca mas, así que si dejan patrocinar el carnaval solo ellos serán los perjudicados ya que los pocos consumidores que tienes tambien se les van, acá nadie censura

  9. Y dónde queda la libertad de acción en la esfera privada? Algunos tienen el derecho y la libertad de sponsorear a quien quiera y otros tienen el derecho y la libertad de expresarse artísticamente lo que quieran. Hay una enorme confusión en este tema, además de información sesgada e intencional, el estar a favor o en contra en un conflicto no condiciona a nadie a hacer y decir lo que se le antoje. La libertad es libre, como decía uno por ahí, ejercerla es un derecho pero también tiene sus costos. El carnaval y sus murgas tienen el derecho y la libertad de expresarse como quieran y las empresas privadas, tienen el derecho y la libertad de sponsorear a quien quiera. Quién pondría dinero en un grupo que los insultan? La confusión radica que nadie está obligado a invertir en un espacio que no quiera. Eso es la libertad y esas son las reglas del juego.

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