Aumenta la insuficiencia cardíaca en menores de 65 años

Las muertes entre los 25 y 44 años se han multiplicado por dos en EE.UU.

En los más jóvenes es la insuficiencia cardíaca con fracción de eyección preservada fuertemente asociada a la obesidad.

La insuficiencia cardíaca, durante décadas considerada una enfermedad casi exclusiva de la vejez, está cambiando de perfil. Un informe reciente de la Heart Failure Society of America (HFSA), revela un aumento preocupante de hospitalizaciones y muertes por esta causa entre adultos menores de 65 años, mientras las tasas descienden en los mayores de esa edad.

Según el reporte HF Stats 2026, entre 2010 y 2022 las hospitalizaciones por insuficiencia cardíaca crecieron en la población menor de 65 años y bajaron en los mayores. Más alarmante aún es la evolución de la mortalidad. Entre 2001 y 2020, las tasas crudas se multiplicaron por más de dos en el grupo de 25 a 44 años (un aumento del 121 %) y casi se duplicaron en el de 45 a 64 años (96 %). En los mayores de 65, el incremento fue mucho más moderado, en torno al 21-23 %.

En 2023, la insuficiencia cardíaca contribuyó a más de 452.000 muertes en Estados Unidos, lo que representa aproximadamente el 14,6 % de todas las defunciones. La mortalidad ajustada por edad creció un 37 % entre 2010 y 2023, revirtiendo más de una década de mejoras. Los datos preliminares de 2024 sugieren que la tendencia al alza continúa.

El riesgo de desarrollar insuficiencia cardíaca a lo largo de la vida se estima hoy en un 24 %. Alrededor de un tercio de los adultos estadounidenses sin síntomas ya se encuentra en estadio A (en riesgo) y entre un 24 % y un 34 % en estadio B (pre-insuficiencia cardíaca). La prevalencia actual ronda el 3 % de la población adulta (unos 7,7 millones de personas) y se proyecta que llegue al 3,8 % (11,4 millones) en 2050, impulsada por el envejecimiento y, sobre todo, por el aumento de obesidad, hipertensión y otros factores cardiometabólicos.

Los especialistas señalan que el principal motor del cambio en los más jóvenes es la insuficiencia cardíaca con fracción de eyección preservada (HFpEF), fuertemente asociada a la obesidad. Históricamente, la hipertensión y la enfermedad coronaria dominaban el panorama; hoy la obesidad aparece como un factor determinante cada vez más temprano. También se observa un incremento de cardiomiopatías y, en algunos estudios globales, de trastornos metabólicos y de consumo de sustancias.

“Hemos logrado avances extraordinarios en el tratamiento de la insuficiencia cardíaca, pero a nivel poblacional la carga sigue yendo en la dirección equivocada”, señaló Eiran Gorodeski, director del Centro de Insuficiencia Cardíaca Avanzada del University Hospitals Harrington Heart & Vascular Institute y presidente del comité del informe HFSA 2026. “Los datos muestran que más estadounidenses están en riesgo, que la mortalidad está subiendo y que los adultos más jóvenes se ven cada vez más afectados”.

El fenómeno no es exclusivo de Estados Unidos. Análisis del Global Burden of Disease indican que el número de personas con insuficiencia cardíaca en el mundo se duplicó entre 1990 y 2023, alcanzando unos 56 millones. Entre adultos jóvenes (20-49 años), los casos también crecieron de forma sostenida.

Los expertos coinciden en que la clave está en la prevención y en la detección temprana. Controlar la presión arterial, reducir el sobrepeso, tratar la diabetes y la apnea del sueño, y mantener un estilo de vida activo desde edades tempranas son medidas prioritarias. Al mismo tiempo, advierten que las terapias de demostrada eficacia siguen infrautilizadas, lo que agrava el problema.

 

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