Bolívares y dólares: Coexistencia de dos monedas en la economía de Venezuela

El país caribeño maneja una dolarización de facto por la inestabilidad de su moneda oficial.

Históricamente, Venezuela se ha caracterizado por ser un país petrolero, con muy buena época a fines del siglo XX y principios del siglo XXI, donde la economía se veía muy saludable gracias al aporte que hacían las exportaciones de cacao, café y otros rubros. Pero eso cambió desde la década del 2010 en adelante, cuando ese país sufrió una de sus primeras devaluaciones importantes y a partir de allí no hubo vuelta atrás o signos de recuperación.

Con la muerte del expresidente Hugo Chávez y la llegada al poder de su compañero de partido Nicolás Maduro en el año 2013, Venezuela ha vivido la peor crisis económica de la historia, con el añadido de que cada año ha sido peor que el anterior hasta llegar a los niveles actuales de inflación, que se ha convertido en uno de los problemas más importantes, aunque este 2025 ha mostrado cierta desaceleración.

Aun así, el Observatorio Venezolano de Finanzas (OVF) reportó una inflación interanual del 229% en mayo del 2025, mientras que el tipo de cambio del dólar oficial ha experimentado una depreciación significativa. Esta situación ha tenido un impacto sin precedentes en la sociedad venezolana que ha traído consigo altos niveles de pobreza, dependencia a los subsidios gubernamentales y una emigración masiva de más de 8 millones de personas.

Un aspecto importante es que muchos de estos datos son censurados por parte del gobierno venezolano para evitar fuga de información que perjudique su gestión. Aun así, organizaciones internacionales aseguran que alrededor de la mitad de la población vive en niveles de pobreza extrema, un porcentaje que en los últimos años llegó a superar el 80 por ciento. El Gobierno no informa de este dato, pero se congratula de haber entregado más de 132 millones de combos de ayuda alimenticia y “bonos de guerra” (para quienes los apoyan) en 2024.

El bajo poder adquisitivo ha llevado a que los venezolanos tengan que convivir con el salario mínimo y pensiones más bajas de América Latina, donde recientemente se informó que el valor real del sueldo de un trabajador es de un dólar por mes, según el tipo de cambio del Banco Central de Venezuela (BCV), un monto que se complementa con bonos gubernamentales de hasta 160 dólares, pagados en bolívares a la tasa del día del organismo emisor a empleados públicos y sin incidencia en el cálculo de beneficios laborales.

Este contexto ha llevado a que en los últimos cinco años (por lo menos) en las calles de Venezuela los ciudadanos y comercios apliquen una “dolarización de facto” para combatir el bajo valor que tiene el bolívar. Por lo que el mercado cambiario en el país caribeño se encuentra en un dinamismo indetenible con “suba y baja” de precio constantes, todo esto agregado a las complicaciones por las que tienen que atravesar las personas para adaptarse a la moneda.

Datos provenientes de estudios privados dan cuenta de un elevado grado de dolarización de precios (100%), transacciones (aproximadamente 70%) y activos financieros (56% de los depósitos bancarios). A pesar de que las autoridades comenzaron a penalizar a los comerciantes que cobraran en dólares, Maduro y el gabinete ministerial se vieron en la obligación de ignorar este tipo de transacciones y comenzar a hablar en “términos” de dólares cada vez que sale hablando en cadena nacional.

Aun así, han aplicado duras sanciones a toda persona que no maneje la tasa impuesta por el BCV (al día de hoy, que se ubica en 132 bolívares) para hacer cualquier tipo de transacción. A tal punto que Maduro eliminó el precio dólar paralelo, con la amenaza de aplicar castigos aún peores a los que se atreva a publicarlo.

Transacciones en las dos monedas

Este difícil panorama ha llevado a que las personas se vean en la obligación de pagar y cobrar cualquier venta y servicio en dólares y bolívares al mismo tiempo, dependiendo del día y tipo de cambio oficial. Otra dificultad que presenta el ciudadano de a pie es la compra de estos dólares a través de medios no convencionales como redes sociales y “canales clandestinos” con acuerdo de precios de ambas partes y llevados por la necesidad de cambiar el dinero a una moneda más fuerte, ya que el bolívar pierde valor casi por hora.

Así mismo, cuando los compradores van a la caja a pagar un producto, los precios varían según la moneda con la que pagues; evidentemente, es más barato en dólares, pero cuando abonas con la moneda extranjera, podrías recibir el vuelto en una combinación de ambos billetes, dependiendo del valor del producto y del billete con el que pagues, ya que los dólares de baja denominación son escasos y sienten un valor particular en el imaginario social.

 

Bloqueo de Estados Unidos

Desde el año 2014, Nicolás Maduro ha establecido una línea de discurso donde denuncia un bloqueo económico por parte de Estados Unidos hacia Venezuela, a lo que culpa por el bajo poder adquisitivo, entre otros problemas sociales. Un hilo argumentativo que se ve potenciado con el “raro” accionar del Gobierno de ese país con respecto al petróleo venezolano, donde la compra del crudo ha bajado significativamente desde dicho año.

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