Climaterio y menopausia: “Casi todos los síntomas son reversibles y tratables”

En el Día Mundial del Climaterio y la Menopausia, la Dra. Natalia Benavides explicó a Diario La R qué cambia en el cuerpo después de los 40, por qué cada vez más mujeres consultan antes de tener síntomas y qué se puede hacer para vivir mejor esta etapa.

Las mujeres de 30 y 40 años ya consultan para prevenir, antes de tener síntomas

Hoy, domingo 18 de octubre, se celebra el Día Mundial del Climaterio y la Menopausia, una etapa por la que pasan todas las mujeres y de la que todavía cuesta hablar en la casa, en el trabajo y hasta en el consultorio.

Para entender qué ocurre en el cuerpo y cuándo conviene consultar, Diario La R entrevistó a la Dra. Natalia Benavides Osorio, ginecotocóloga, especialista en disfunciones del piso pélvico y diplomada en Menopausia y Climaterio.

 

“Soy ginecóloga + 40”

Benavides contó que, cuando empezó la especialidad se dio cuenta de que le interesaba “la calidad de vida de las mujeres”. Así llegó al piso pélvico y, después, a la endocrinología ginecológica. Más tarde hizo la diplomatura latinoamericana en menopausia y se formó en medicina genital regenerativa y funcional, que usa toxina, ácido hialurónico y láser para problemas que “no se solucionan solamente con hormonas o con cirugía”.

“Yo digo que soy ginecóloga más 40, porque después de esa edad me siento capacitada para evaluar distintos síntomas. La integralidad es lo que más me define en este momento”.

La ginecóloga Natalia Benavides se especializa en climaterio, menopausia y piso pélvico

Menopausia y climaterio

Muchas personas usan las dos palabras como sinónimos, pero no lo son. “La menopausia es una fecha”, explicó la especialista. “Así como tuvimos la menarca, la primera menstruación, la menopausia es la última. Es un diagnóstico retrospectivo, porque se confirma 12 meses después del último sangrado”.

El climaterio, en cambio, es un período. “Empieza antes, tiene en el medio esa fecha y termina después. Y podríamos decir que no termina nunca, porque siguen pasando cosas en distintos órganos y sistemas por la ausencia de hormonas”, sostuvo. Desde los 40 años se habla de premenopausia, cuando la capacidad reproductiva y las hormonas empiezan a bajar, aunque hay mujeres con síntomas antes y otras que a los 45 no sienten nada.

El problema, según Benavides, es que los primeros síntomas son tan generales que cuesta identificarlos. “Yo tengo 41 años. ¿Cuánto de mi cansancio es porque trabajo mucho, porque tengo una hija chica o porque estoy teniendo un cambio hormonal? Es muy complejo”, reconoció. Tampoco hay un estudio que lo resuelva: un análisis es “una foto del día”.

 

Más allá de los sofocones

La mayoría de las mujeres asocia la menopausia con los calores. La ginecóloga explica que los sofocones y la sudoración aparecen cuando las variaciones de estrógeno alteran el hipotálamo, la parte del cerebro que regula la temperatura. En la mayoría de los casos son transitorios y se van cuando el organismo se adapta.

Suelen ser el primer motivo de consulta, pero no los primeros en aparecer. “Seguramente mucho antes esa mujer tiene problemas de concentración, alteraciones del sueño, baja libido, dolores de cabeza, cambios en la piel y en la vagina. Lo que pasa es que no lo asociamos”, dijo.

Casi a la misma altura que los sofocones están el insomnio, el cansancio mental y la llamada niebla mental. Benavides reprodujo lo que escucha en la consulta: “Vengo, doctora, porque no puedo razonar. Abro la heladera y no me acuerdo qué iba a buscar, me despierto de madrugada siempre a la misma hora”.

Sobre el deseo sexual, pidió no generalizar. “Yo les pregunto: si te vas de vacaciones, ¿mejora? Si la respuesta es sí, no es hormonal. Ahí pesan el cansancio, los chicos, la rutina, la carga mental”, explicó. Cuando la causa sí es hormonal, se trata de un trastorno específico, el deseo sexual hipoactivo: “Te cuesta la fantasía. Tenés adelante a alguien que te gusta mucho y es como ver una pared”.

La menopausia se confirma 12 meses después de la última menstruación.

Cambio generacional

La especialista notó “un cambio drástico”. “En piso pélvico la demanda se mantiene parecida, pero con la menopausia estoy desbordada. Hubo un quiebre”, afirmó.

Para ella, la diferencia es generacional. Mujeres mayores, como su madre, “naturalizaron todo” y les cuesta aceptar incluso un tratamiento local vaginal “porque son hormonas”. En cambio, las mujeres entre 30 o 40 años llegan para prevenir. Sin síntomas, el trabajo se centra en la alimentación, el ejercicio y los suplementos. También influyen el nivel socioeconómico y cultural y los medios, que “cada vez hablan más del tema”.

 

“No se termina la vida sexual”

Frases como “se termina la vida sexual” o “es el comienzo de la vejez” siguen circulando. Benavides recordó que el cuerpo empieza a envejecer desde los 28 años. Lo que sí trae la menopausia es una caída más marcada que en el hombre, que se nota en la piel, el pelo, el corazón, el cerebro y los huesos. “Es más dramático, sí, pero hay un montón de cosas para hacer”, aseguró.

La vida sexual tampoco se termina. “Muchas mujeres la dejan de lado por el dolor y por las alteraciones que aparecen después de la menopausia, no por la edad ni por la menopausia en sí”, explicó. Y agregó: “Casi todos los síntomas, por no decir todos, son reversibles y tratables”.

El ejercicio de fuerza ayuda a sostener músculos y huesos y a prevenir la osteoporosis

Los cinco pilares después de los 40

Para llegar mejor a esta etapa, la ginecóloga trabaja con cinco pilares que no se pueden separar.

La alimentación tiene que ser saludable y, sobre todo, rica en proteínas. El “top 4” de suplementos son: creatina, magnesio, omega 3 y vitamina D, aunque cada caso se ajusta según los antecedentes de la paciente.

El ejercicio debe enfocarse en la fuerza, para sostener músculos y huesos y prevenir la osteoporosis. Sobre el sueño agregó que “no hay buena regulación hormonal sin un buen descanso”. Eso implica rutina, menos pantallas y, en algunos casos, magnesio o melatonina. Por último, la terapia hormonal de reemplazo.

El mejor momento para la primera consulta, según la especialista, es entre los 40 y los 45 años. “Ahí empezamos con todo lo anterior, menos las hormonas. Son cuatro pilares de cinco”.

En su consultorio, la terapia hormonal “es súper bien recibida”. Lo que sí remarcó es la llamada ventana de oportunidad, que reúne tres condiciones: tener menos de 60 años, menos de 10 años de menopausia y no tener factores de riesgo de trombosis.

 

Saber derivar

Sobre el primer nivel de atención, Benavides contó que la formación en ginecología no profundiza en menopausia ni en piso pélvico, aunque en Uruguay se viene mejorando. “Si yo no me hubiera formado, no sabría nada, y seguramente creería que les estoy dando lo mejor a mis pacientes”.

“El no saber no es el problema; el problema es no derivar. Yo no sé de fertilidad, pero si alguien me pregunta, derivo. No todos tenemos que saber de todo”, sostuvo.

Para cerrar, la ginecóloga dejó un mensaje a las lectoras: “Tenemos que pensar no en vivir más tiempo, sino en vivir mejor el tiempo que vamos a vivir. No hay que desahuciarse. Siempre hay algo que podemos hacer”. Y recordó que hay especialistas en esta área en todas las mutualistas: “Solo hay que saber a quién ir”.

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