Las críticas a las políticas migratorias del presidente estadounidense, Donald Trump, están ganando fuerza dentro del propio Partido Republicano, con decenas de representantes, legisladores y senadores que han empezado a pronunciarse públicamente en contra de las medidas de la Casa Blanca a raíz de las muertes de manifestantes a manos de agentes en el estado de Minnesota. El gobernador de Oklahoma, Kevin Stitt, ha aplaudido la reciente decisión de Trump de enviar al estado de Minnesota al llamado «zar de las fronteras», Tom Homan, para controlar la crisis en el estado –una decisión que relega a un segundo plano al jefe de la Patrulla Fronteriza, Greg Bovino– si bien ha instado a la Casa Blanca a definir mejor su estrategia migratoria ante la pérdida de credibilidad del Servicio de Inmigración y Aduanas (ICE).
«(Trump) está recibiendo malos consejos ahora mismo. ¿Cuál es el objetivo final? No creo que sea deportar a todos los ciudadanos no estadounidenses», señaló en una entrevista con la cadena CNN en la que argumentó que la mayoría de los ciudadanos quieren que el Gobierno aborde el tema de la inmigración, si bien «no les está gustando» lo que están viendo en las calles de Minneapolis. En la misma línea se ha pronunciado uno de los mayores aliados de Trump, el gobernador de Texas Greg Abbott, quien ha afirmado que la Casa Blanca debería «replantearse» su postura para garantizar que la sociedad estadounidense recupere su confianza en el ICE.
Los acontecimientos en el estado también han precipitado la retirada del abogado conservador Chris Madel de la carrera a gobernador de Minnesota, quien ha asegurado que la operación Metro Surge –iniciada en diciembre para detener a inmigrantes indocumentados y llevar a cabo deportaciones– ha ido «más allá» de atajar las «verdaderas amenazas a la seguridad pública». «Los ciudadanos estadounidenses, en particular los de color, viven con miedo. Llevan documentos para demostrar su ciudadanía. Eso está mal», resaltó en un vídeo Madel, candidato a las primarias republicanas de cara a los comicios del 3 de noviembre, quien aunque no partía como favorito, anunció por sorpresa su salida.

