Si bien el foco del informe está puesto en la comunidad latina en Estados Unidos, expertos en delitos financieros señalan que Uruguay enfrenta riesgos similares.

Criptomonedas y lavado de dinero

Además del rol del Estado y de los organismos de supervisión, los especialistas subrayan la importancia de la educación financiera y digital.

El auge de las criptomonedas y de las plataformas digitales de inversión abrió nuevas oportunidades financieras, pero también creó un terreno fértil para estafas y esquemas de lavado de dinero que operan a escala regional. Aunque muchos de estos fraudes se detectan en comunidades latinas de Estados Unidos, especialistas advierten que países como Uruguay no están exentos de estos circuitos, que aprovechan vacíos regulatorios, desconocimiento financiero y la circulación transnacional de capitales digitales.

Una de las modalidades más extendidas es la promesa de “hacerse rico de la noche a la mañana” mediante inversiones en criptomonedas, trading automatizado o supuestas plataformas de comercio de divisas. Según la tercera entrega del informe WhatsApp como arma: cómo los estafadores se dirigen a los latinos de Estados Unidos, elaborado por el Instituto de Democracia Digital de las Américas (DDIA), estas estafas circulan principalmente en grupos cerrados de WhatsApp, donde se construye un clima de confianza y urgencia que facilita la captación de víctimas.

“El señuelo es la ilusión de una riqueza rápida y accesible, que termina drenando los recursos económicos de los objetivos potenciales”, advierte el reporte. La investigación revela un ecosistema preocupante de plataformas no reguladas, esquemas piramidales, falsas inversiones en criptomonedas y operaciones de forex sin respaldo legal, muchas de las cuales operan fuera del radar de los organismos de control.

El estudio analizó más de 3.000 mensajes únicos con apoyo de la empresa Palver, especializada en análisis de tendencias sociales. Un dato clave es que muchos de estos mensajes aparecen marcados en WhatsApp como “reenviado frecuentemente”, una señal de alerta que suele pasar inadvertida por los usuarios. Según estimaciones del DDIA, los contenidos fraudulentos podrían haber alcanzado a más de 192.000 personas en al menos 262 grupos.

Si bien el foco del informe está puesto en la comunidad latina en Estados Unidos, expertos en delitos financieros señalan que Uruguay enfrenta riesgos similares. El uso de criptomonedas para mover fondos de origen ilícito, blanquear ganancias provenientes de estafas digitales o canalizar dinero a través de exchanges poco transparentes es una preocupación creciente para los sistemas de prevención de lavado de activos en la región.

Uruguay cuenta con una institucionalidad sólida en materia de control financiero, pero el avance acelerado de las tecnologías digitales plantea nuevos desafíos. Las criptomonedas permiten operaciones rápidas, transfronterizas y, en algunos casos, difíciles de rastrear, lo que exige una actualización permanente de los marcos regulatorios y una mayor cooperación internacional.

Además del rol del Estado y de los organismos de supervisión, los especialistas subrayan la importancia de la educación financiera y digital. “Es un tema que merece mucha más atención”, señala el informe, no solo por el impacto económico directo en las víctimas, sino también por su potencial para alimentar redes de fraude y lavado de dinero que operan a escala global.

En un contexto donde las promesas de ganancias fáciles circulan con rapidez por redes sociales y servicios de mensajería, la combinación de prevención, regulación y conciencia ciudadana se vuelve clave para evitar que la innovación financiera sea utilizada como una puerta de entrada al delito organizado.

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