En una carta enviada a dicha colectividad señala que “nunca dejaré de ser socialista, ni de buscar ser coherente con los postulados y sueños que nuestro partido ha sostenido históricamente”.
Agregó que “aprendí lo que es el debate de ideas y, por parte de muchas y muchos compañeros, vivir la fraternidad, saber que no hay dueños de la verdad, y que la humildad es la mejor consejera, pues enseña a aprender de los errores. En este partido aprendí que parte de su esencia ideológica ha sido el entender, que lo esencial de los tiempos que vivimos es unir al más amplio espectro de pueblo en torno a un proyecto nacional, de desarrollo con justicia”.
Para Martínez «en este momento histórico, el partido, además de diferencias que hemos tenido, no es mi lugar para aportar en el camino de sumar al proyecto popular” y acota que “sin pretender dictarle cátedra a nadie, desarrollamos nuestra actividad lejos del odio. El odio es la herramienta de la derecha, y que además, lo ha profesionalizado en los últimos años. Concentrémonos en sembrar fraternidad entre los frenteamplistas y entre todos los uruguayos”.
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