El prosecretario de la Presidencia de la República, Jorge Díaz, adelantó que el próximo proyecto de Rendición de Cuentas incorporará un ajuste severo dirigido de forma exclusiva a los gastos de funcionamiento internos y partidas superfluas de los diferentes ministerios. En declaraciones brindadas al programa Desayunos Informales tras el Consejo de Ministros, el jerarca precisó que las medidas de austeridad fiscal ingresarán a la Cámara de Diputados antes del 30 de junio, buscando corregir erogaciones operativas que impactan de manera negativa en la percepción de la ciudadanía sobre el uso de los recursos públicos.
Díaz apeló a una metáfora orgánica para explicitar el criterio técnico que guio el diseño de las reasignaciones presupuestales, afirmando que el Poder Ejecutivo controlará el gasto recortando «la grasa, no la carne». El prosecretario enfatizó que una reducción drástica que comprometa la calidad de los servicios esenciales que el Estado presta de forma directa a la población constituiría un error estratégico, por lo cual las podas financieras se concentrarán estrictamente en la burocracia administrativa. Asimismo, descartó que la norma responda a una lógica de «gasto cero», aunque remarcó la necesidad de actuar con responsabilidad fiscal ante la compleja coyuntura local.
En el plano laboral y macroeconómico, el jerarca reconoció que, si bien el promedio nacional exhibe tasas de ocupación razonables, existen asimetrías geográficas críticas, con zonas bajo régimen de pleno empleo y departamentos del interior con desocupación de dos dígitos. Para dinamizar los mercados menos dinámicos, Díaz jerarquizó el próximo envío al Senado de la Ley de Competitividad e Innovación, un texto diseñado para desburocratizar trámites y atraer inversiones privadas.


Lo decente sería hacer como el Presidente Paz en Bolivia Rebajar el sueldo a la mitad del equipo de gobierno y otros poderes del Estado
Muy oportuno, pero de todos modos debería existir Contraloría del Pueblo, o sea del Dueño del Estado y no los EMPLEADOS quienes controlan sus gastos y regulan sus propios sueldos y beneficios.