Dos bloques de gobernadores pujan por ser la tercera fuerza en Diputados

Provincias Unidas y un grupo más alineado con la Casa Rosada aceleran la rosca para la sesión preparatoria. La disputa clave: la vicepresidencia tercera y espacios en comisiones.

Los gobernadores Raúl Jalil y Rolando Figueroa.

La Cámara de Diputados vive por estas horas una intensa disputa subterránea. Dos grupos de gobernadores —uno articulado en torno al espacio Provincias Unidas, el otro con vínculos más estrechos con el oficialismo nacional— negocian contrarreloj para conformar interbloques y así posicionarse como tercera fuerza parlamentaria en un escenario legislativo fuertemente polarizado.

El objetivo inmediato no es menor: quedarse con la vicepresidencia tercera del cuerpo, además de asegurarse los pocos casilleros aún disponibles en comisiones, un recurso escaso en un Congreso donde los dos polos mayoritarios concentran la mayor influencia.

Provincias Unidas pisa el acelerador

El primer movimiento llegaría desde Santa Fe, Córdoba y Chubut. La semana pasada, el santafesino Maximiliano Pullaro, el chubutense Ignacio “Nacho” Torres y la vicegobernadora cordobesa Myrian Prunotto se mostraron juntos en el Congreso, con el mensaje político de que Provincias Unidas no fue una alianza electoral episódica, sino un espacio con ambición de poder legislativo.

La arquitectura del interbloque en formación se perfila con: 6 diputados cordobeses referenciados en Juan Schiaretti, 2 porteños: Martín Lousteau y Mariela Coletta, 1 bonaerense: Pablo Juliano, 1 jujeño: Jorge “Colo” Rizzotti, 2 santafesinos socialistas: Esteban Paulón y Pablo Farías y como aspirante a jefa de bancada, la santafesina Gisela Scaglia (PRO).

Sin embargo, para escalar hasta el tercer lugar necesitarán ampliar volumen. Las miradas están puestas en el radicalismo, donde la definición de varios mandatarios será determinante.

Radicales, llaves de paso

La jujeña María Inés Zigarán (alineada con el gobernador Carlos Sadir) y el correntino Diógenes González son piezas codiciadas. El segundo aguarda la decisión del mandatario Gustavo Valdés, quien deberá optar entre plegarse a Provincias Unidas o sostener el anclaje en la conducción partidaria de la UCR. Si Valdés acepta presidir el Comité Nacional —propuesta que circula con fuerza— tendría menos margen para desprender legisladores hacia un bloque externo.

Aún indefinidos también se encuentran el santacruceño José Luis Garrido, dependiente de lo que resuelva Claudio Vidal, y el entrerriano Francisco Morchio, que tomará postura la próxima semana junto con el gobernador Rogelio Frigerio.

A estos movimientos se suman conversaciones para incorporar a Miguel Pichetto y Nicolás Massot (Encuentro Federal), así como a los diputados de la Coalición Cívica Maximiliano Ferraro y Mónica Frade, quienes serían decisivos para dar masa crítica al armado.

La pulseada con el bloque rival

Del otro lado del tablero, gobernadores de Salta, Tucumán, Catamarca y Misiones trabajan en una liga alternativa, más cercana al Gobierno nacional y con la misma ambición: ocupar el tercer lugar en Diputados y disputar influencia legislativa en un ciclo político que obliga a negociar cada voto.

Ambos espacios avanzan con estrategias paralelas y un mismo deadline: la sesión preparatoria del miércoles próximo, donde se ordenará el esquema de autoridades de la Cámara. Todo indica que la definición será al filo.

Si alguno logra consolidarse como tercera fuerza, no sólo obtendrá una silla relevante en la línea de conducción, sino capacidad para inclinar votaciones ajustadas —un poder clave en tiempos de paridad numérica y acuerdos inestables.

La rosca, está claro, recién empieza. Y la lucha por el centro parlamentario puede terminar marcando el pulso de la política argentina durante todo el año legislativo.

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