Duelo Perinatal: el reclamo por un acompañamiento respetuoso

La fundación “Era en Abril” acompaña a familias que atraviesan la pérdida de un hijo y promueve el respeto por sus procesos de duelo

La fundación “Era en Abril” acompaña a familias que atraviesan la pérdida de un hijo.

Era en Abril es la primera organización sin fines de lucro de Latinoamérica dedicada a acompañar a padres que atraviesan la pérdida de un hijo durante el embarazo, el parto o después del nacimiento. Mediante grupos de ayuda mutua, acompañamiento profesional y capacitación al personal sanitario, la fundación brinda contención a las familias, promueve la prevención y busca romper el silencio que todavía rodea estas muertes.

En Uruguay, ofrece espacios de escucha individual y grupal, reuniones virtuales y redes de apoyo para acompañar a las familias y promover el respeto por los tiempos y las formas de vivir el duelo. Al frente de esta tarea está Dahiana Romero, quien llegó a la organización en 2015, después de perder a sus dos primeros hijos, y desde 2016 coordina el trabajo en el país. En 2020 asumió también la dirección de la fundación, con responsabilidades sobre los equipos de distintos países de América Latina.

Emprendedora, Romero trabaja desde su casa preparando productos por encargo, una modalidad que le permite combinar su actividad laboral con la crianza de su hija de ocho años, a quien define como su “niña arcoíris”, término utilizado para referirse a los hijos que llegan después de una pérdida gestacional o infantil.

Su primer hijo falleció en 2014, trece días antes de cumplir dos años. Había pasado cinco meses internado y los médicos le habían advertido que podía morir o quedar en estado vegetativo. “Cuando él falleció, yo estaba completamente devastada, estaba obviamente angustiada, no quería esa realidad, pero estaba en paz porque sabía que él a partir de ese momento dejaba de sufrir”, recordó. Su segundo bebé murió durante el embarazo, a las doce semanas de gestación.

Un año después de la primera pérdida, una conocida le habló de Era en Abril Uruguay. Al principio, Romero pensó que no era un espacio para ella, pero finalmente decidió acercarse. “No perdía nada con intentarlo”, recordó sobre aquella decisión que la llevó a comenzar su camino en la organización como madre y, posteriormente, a asumir la coordinación en el país.

Desde entonces, su experiencia personal se convirtió también en una forma de acompañar a otras familias. “El amor no conoce de barreras geográficas”, afirmó al explicar que, más allá de las diferencias culturales y entre países, el dolor de quienes atraviesan la muerte de un hijo tiene puntos en común.

Dahiana Romero coordinadora de la fundación Era en Abril Uruguay.

El mundo siguió, pero el mío se detuvo cuando mi hijo falleció

“Mi mundo se detuvo el 28 de julio a las 5:45 cuando mi hijo falleció. ¿Y qué pasó a las 5:46? Nada, el mundo siguió, pero mi mundo se había estancado en esos minutos”, relató Romero.

Volver a la vida cotidiana es, para ella, una de las partes más difíciles del proceso: regresar a una casa que recuerda la llegada que no pudo concretarse, retomar el trabajo y reconstruir la vida familiar mientras el entorno continúa con su rutina. A ese dolor se suman comentarios como “ya está, sos joven, vas a tener otro hijo” o las reacciones de quienes cuestionan que una madre siga llorando por su hijo.

“Tenés que volver a rearmar las piezas de un puzzle que verdaderamente siempre te va a faltar una, siempre”, expresó. Romero advierte que el duelo no tiene un plazo establecido ni sigue etapas rígidas: puede reaparecer años después y manifestarse de distintas maneras. “No es lineal y eso es importante entenderlo también”, señaló.

Cada 15 de octubre se conmemora el Día Mundial de Concienciación sobre la Muerte Gestacional, Perinatal y Neonatal.

El reclamo por un duelo respetado

Para Romero, una de las mayores dificultades es volver a una sociedad que todavía no sabe cómo acompañar la muerte de un hijo. Aunque reconoce una mayor apertura que años atrás, advierte que el tema sigue siendo tabú y que ciertos comentarios profundizan el dolor.

“Es un tema tabú, es un tema que a nadie le interesa o a nadie le agrada hablar de muerte”, señaló. Sin embargo, hablar de sus hijos no le molesta: “Mi hijo es parte de mi vida y es mi orgullo, así como lo es mi hija de ocho años que la puedo disfrutar todos los días, pero mis hijos son mi orgullo”.

El reclamo por un duelo respetado implica que cada persona pueda vivir su proceso sin presiones ni juicios sobre cuándo debería sentirse mejor. “Para que la gente no nos juzgue, antes que eso, nosotros mismos no tenemos que juzgarnos”, sostuvo.

El acompañamiento también debe alcanzar a los profesionales de la salud y de la salud mental. Romero advierte que algunos especialistas fijan plazos para superar la pérdida, lo que puede convertirse en una carga: “Si yo llevo un año y medio de fallecimiento de mi hijo y me dicen: ‘Esto lo tendrías que haber culminado en un año’, obviamente que para mí iba a ser una carga”.

Por eso, Era en Abril busca capacitar y sensibilizar a profesionales, además de promover la prevención mediante diagnósticos tempranos, estudios oportunos y la escucha a las familias. “Nosotros, como papás, nuestro rol es seguir rompiendo el silencio”, afirmó. El objetivo, agregó, no es incomodar a nadie, sino poder vivir la propia historia sin ocultarla: “Nosotros no lo hacemos con el fin de hacerle daño a nadie, sino de nosotros poder vivir nuestra vida”.

El nombre de la fundación nace de la canción “Eran en Abril” de Juan Carlos Baglietto y Silvina Garré.

Una red de apoyo para las familias

En Uruguay, Era en Abril ofrece acompañamiento individual, grupos de WhatsApp y encuentros virtuales. Romero estima que actualmente acompaña entre 35 y 50 familias, aunque algunas se alejan por un tiempo y otras regresan cuando lo necesitan, incluso ante un nuevo embarazo.

También se acercan familiares, amigos y empleadores que buscan saber cómo ayudar. Para Romero, contar con ese respaldo es fundamental: “Las redes de contención y el grupo cercano de apoyo que respete y que acompañe es fundamental”.

Uno de los principales desafíos es dar a conocer la organización para que más familias sepan que pueden recurrir a ella. “Hay muchas veces que se vela por esas tres mamás que, afortunadamente, no atravesaron el fallecimiento de sus hijos, pero dejamos de lado a esa una que sí”, expresó.

Una luz para recordar a sus hijos

Cada 15 de octubre se conmemora el Día Mundial de Concienciación sobre la Muerte Gestacional, Perinatal y Neonatal. Para las familias, la fecha representa una oportunidad para hablar de sus hijos y visibilizar una experiencia que muchas veces permanece en silencio.

Romero describe octubre como “nuestro mes permitido”, porque es cuando muchos padres sienten que pueden expresar públicamente su pérdida sin temor a ser juzgados. Sin embargo, insiste en que esa posibilidad debería existir durante todo el año: “Tendría que ser que todos los meses del año poder decir cuando nosotros queramos y, si estamos en mayo y tenemos ganas de hablar de nuestro hijo, que se permita”.

Ese día, Era en Abril Uruguay invita a sumarse a la Ola de Luz Mundial: encender una vela a las 19 horas y mantenerla prendida durante aproximadamente una hora, mientras personas de distintas partes del mundo hacen lo mismo al llegar esa hora en sus países. La organización también convoca a compartir fotografías con prendas o accesorios celestes y rosados, los colores que identifican la causa, junto al hashtag #PorUnDueloRespetado.

Las actividades continuarán el 1 de noviembre, a las 16 horas, con el Encendido Mundial de Luces, frente a Playa Ramírez, en la rambla Presidente Wilson y Pablo de María. Allí, las familias se reunirán para encender velas y recordar a sus hijos.

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