La inteligencia artificial alcanzó 1.200 millones de usuarios en solo tres años, según el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), pero su avance no llega a todos por igual. De acuerdo con la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT), en 2025 unos 6.000 millones de personas usaban Internet, cerca de tres cuartas partes de la población mundial. Otras 2.200 millones siguen desconectadas.
El PNUD lo calificó como la “próxima gran divergencia”, un período en el que la desigualdad entre países podría volver a crecer. Según el organismo, los países con buena conectividad, habilidades, capacidad de cómputo y regulación están mejor ubicados para quedarse con los beneficios de la IA. Para Kanni Wignaraja, directora regional del PNUD para Asia y el Pacífico “la IA avanza a toda velocidad y muchos países siguen en la línea de largada”.
El mapa de la desconexión
Según la UIT, en los países de ingresos altos el 94% de la población usa Internet; en los de ingresos bajos, apenas el 23%. El 96% de quienes no tienen conexión vive en países de ingresos bajos y medios. En las ciudades, el 85% de las personas está conectada, frente al 58% en zonas rurales.
La red 5G, la tecnología móvil más rápida, llega al 84% de la población de los países de altos ingresos y solo al 4% en los de ingresos bajos. La UIT advierte que las redes 3G y 4G, disponibles para la mayoría, no alcanzan para seguir el ritmo de las tecnologías más avanzadas.
La fibra óptica, cables finos de vidrio que transportan datos en forma de luz, es la base de las conexiones rápidas y estables. Donde no llega, se depende de redes móviles más lentas. “Las brechas digitales de hoy se definen por la velocidad, la confiabilidad, el precio y las habilidades”, señaló la secretaria general de la UIT, Doreen Bogdan-Martin.
De la brecha digital a la brecha de IA
La capacidad de cómputo es el poder de procesamiento necesario para entrenar y hacer funcionar los modelos de IA. Se concentra en los centros de datos: grandes edificios llenos de servidores, que son computadoras especializadas, y de chips llamados GPU, capaces de hacer enormes cantidades de cálculos al mismo tiempo.
La Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD) señala que apenas 100 empresas, en su mayoría de Estados Unidos y China, explican el 40% del gasto empresarial mundial en investigación y desarrollo. Cerca de la mitad de esas compañías tiene sede en Estados Unidos y alrededor del 13%, en China.
En América Latina, el Índice Latinoamericano de Inteligencia Artificial (ILIA 2025), elaborado por el Centro Nacional de Inteligencia Artificial de Chile con la CEPAL, advierte que sin especialización la región corre el riesgo de convertirse en consumidora de IA, con poca incidencia en su desarrollo. Chile y Uruguay son los únicos países que superan los 60 puntos sobre 100 en factores habilitantes, como infraestructura, datos y talento; Brasil queda cerca.
Trabajo e IA
El Fondo Monetario Internacional (FMI) calcula que cerca del 40% del empleo mundial está expuesto a la IA. En las economías avanzadas la cifra sube al 60%, en las emergentes llega al 40% y en las de bajos ingresos, al 26%. Los países pobres enfrentarían menos cambios inmediatos, pero, según el FMI, muchos no tienen la infraestructura ni la mano de obra calificada para aprovechar los beneficios, lo que con el tiempo podría agravar la desigualdad entre naciones.
La Organización Internacional del Trabajo (OIT) afirma que uno de cada cuatro trabajadores en el mundo tiene un empleo con algún grado de exposición a la IA generativa, la que produce textos, imágenes o código. La proporción es del 34% en los países de ingresos altos y del 11% en los de ingresos bajos. Como la mayoría de los trabajos requiere intervención humana, lo más probable es que se transformen. Las tareas administrativas son las más expuestas, y las mujeres están más afectadas: el 4,7% de ellas trabaja en los empleos de mayor exposición, frente al 2,4% de los hombres.

Soberanía tecnológica y fuga de talento
La UNCTAD advierte que 118 países, en su mayoría del Sur Global, no participan en ninguna de las principales iniciativas internacionales de gobernanza de la IA. Además, a fines de 2023 existían 89 estrategias nacionales de IA en el mundo y solo seis eran de países menos adelantados.
El ILIA 2025 registra que, desde 2022, se amplió la distancia de la región con el promedio mundial en talento especializado en IA, lo que implica una pérdida acelerada de profesionales. El índice también señala que la región tiene muchos datos, pero poca disponibilidad: buena parte de la información que generan los sistemas públicos y privados no está disponible para desarrollar soluciones de IA. Como respuesta, destaca LatamGPT, el primer modelo de lenguaje abierto desarrollado en y para la región, coordinado por el centro chileno junto a más de 40 instituciones.
Transición inclusiva
Para el PNUD, la divergencia no es inevitable. El organismo pide a gobiernos, socios y sector privado fortalecer la conectividad, las habilidades y las protecciones, invertir en capacidad de cómputo sostenible y diseñar estrategias de IA adaptadas a la capacidad de cada país.
La UNCTAD apunta a tres pilares, infraestructura, datos y habilidades, promueve los datos y modelos abiertos y propone una instalación global compartida para dar acceso equitativo a la infraestructura de IA.
El FMI recomienda a los países emergentes y en desarrollo invertir primero en infraestructura digital y en trabajadores con habilidades digitales. La UIT insiste en la meta de una conectividad universal y significativa: que todas las personas puedan acceder a Internet con buena calidad, a un precio razonable, cuando y donde lo necesiten.
Según el PNUD, casi el 70% de los usuarios de IA vive en países en desarrollo. Sin embargo, mientras en algunas economías de altos ingresos cerca de dos de cada tres personas usan herramientas de IA, en muchos países de bajos ingresos el uso ronda el 5%.
Uruguay entre los primeros de la región en IA responsable
Uruguay ocupa el puesto 22 en el mundo y el tercero entre los países de América del Sur y Central en la edición 2026 del Índice Global de IA Responsable (GIRAI), con 56,99 puntos, por encima del promedio regional de 38,85.
El índice evalúa a 135 países y jurisdicciones según sus políticas públicas, iniciativas de gobierno y acciones de la sociedad civil vinculadas a una IA ética, inclusiva, segura y centrada en las personas.
El país se ubica entre el primer y el segundo lugar regional en cuatro áreas: uso de IA en los servicios públicos, condiciones habilitantes para su desarrollo, ética y sostenibilidad, y confianza y seguridad.

