El brote de ébola declarado a mediados de mayo en el este de República Democrática del Congo (RDC) ha rebasado ya los umbrales de los 2.000 casos confirmados y los 750 muertos, según han confirmado las autoridades congoleñas, que han señalado que durante los últimos días se han visto afectadas otras dos provincias que se suman a las tres que conforman el epicentro de la emergencia. El Instituto Nacional de Sanidad Pública (INSP) ha indicado en su último balance que hasta ahora se han registrado 2.011 casos y 754 muertos, antes de apuntar que 753 pacientes se encuentran en aislamiento u hospitalizados y que 366 han recibido el alta después de recuperarse de la enfermedad, según un comunicado publicado por el Ministerio de Comunicación congoleño a través de redes sociales.
Asimismo, ha especificado que la tasa de letalidad se sitúa ya en el 37,5%, mientras que la tasa de seguimiento de contactos es del 67,4%. «Ituri sigue siendo el centro de la epidemia y concentra la mayoría de los nuevos casos», ha señalado, antes de apuntar que no hay nuevos contagios confirmados en Kivu Sur desde hace 47 días, «un desarrollo esperanzador». Sin embargo, el organismo ha confirmado que durante los últimos días se han confirmado casos en las provincias de Alto Uélé y Tshopo, en medio de la preocupación internacional por la expansión de la enfermedad y la posibilidad de que la misma esté superando las capacidades de respuesta de las autoridades y sus socios internacionales.
En este sentido, Médicos Sin Fronteras (MSF) ha alertado este mismo miércoles de que el brote se está propagando «a un ritmo sin precedentes» y ha sostenido que los esfuerzos para controlarla siguen siendo insuficientes, motivo por el que ha reclamado que se intensifique con urgencia la respuesta médica a la enfermedad en el país africano.
«Cada retraso cuesta vidas. Seguimos persiguiendo el brote en lugar de adelantarnos a él», ha dicho la coordinadora de emergencias de MSF, Trish Newport, quien ha destacado que «cada vez hay más personas infectadas, más familias pierden a sus seres queridos y la epidemia resulta cada vez más difícil de contener».

