La Udelar tiene un sistema de acceso abierto sin restricciones, en el cual todos los estudiantes, solo con la exigencia de haber terminado el Bachillerato, y sin importar su nivel de formación, origen social o geográfico, carrera, edad o de sexo, religión o raza, ingresan en iguales condiciones. No existen cupos asociados a una evaluación de sus capacidades o a la vocación real de los estudiantes. Este tipo de acciones deriva que sea habitual el ingreso a la educación superior con muy diferenciadas preparaciones que ha planteado la necesidad de poner un examen de evaluación de los aprendizajes finales de la educación media estableciendo propedéuticos que igualen los niveles de los estudiantes.
Este tipo de acceso abierto sin limitaciones, tampoco tiene restricciones a la oferta, asociado a la existencia de niveles cónsonos de la demanda efectiva de los mercados de trabajo de esos profesionales. Tampoco el acceso es flexible y no existen modalidades de enseñanza diferenciadas con distintos recorridos y trayectorias estudiantiles. Este acceso gratuito, no selectivo, ni evaluativo y sin cupos, es a un modelo presencial de enseñanza, y deriva en un desequilibrio estructural entre una oferta preexistente y demandas no programada y desconocida, que crean problemas de calidad, de gestión y presupuestales con una enorme complejidad e impactos.
Este modelo incoherente de articulación entre las demandas de estudio y las ofertas, es una tensión entre necesidades y recursos, entre capacidades y posibilidades, y deriva en situaciones de pérdida de calidad, deserción, sobre oferta de profesionales e incapacidades de dar respuestas inmediatas. Este desequilibrio alimenta la frustración estudiantil por el abandono, cansancio docente por aulas saturadas, bajos salarios profesionales posteriores por falta de demanda y además una alta emigración y fuga de profesionales del país. Es un modelo que crea una crisis estructural por la contradicción entre infraestructura, recursos y docentes frente a la sobre oferta de estudiantes y demandantes, y que deriva tanto en aulas vacías y profesores sin horas como en aulas y docentes sobre saturados.
El actual conflicto de sobre inscripciones en la carrera de la Licenciatura de Psicología en dicha Facultad, con cursos saturados incluso con 1000 estudiantes inscritos en algunos cursos en el primer semestre, y que derivó en manifestaciones de protesta bajo el irónico dictado de las clases en la calle, trancando además el tránsito, es una expresión de un modelo de gestión institucional irracional que impulsa a la baja la calidad y a un funcionamiento académico irracional sin ninguna posible planificación educativa y académica.
En este año de 2025 se inscribieron 3700 estudiantes para iniciar estudios en la carrera de Psicología de la Udelar, lo cual implicó 1000 inscripciones adicionales, lo cual indica un incremento del 42% respecto al año anterior. Al iniciarse los cursos, aun sin saber cuántos realmente se fuera a presentar a las clases, ya era previsible el conflicto, dada la falta de docentes y espacios locativos. Es conocido, que, bajo la lógica educativa presencial, hay una correlación estrecha entre las escalas, el financiamiento y la calidad de los aprendizajes, por lo cual un incremento de la matrícula sin un aumento proporcional de recursos (aulas, profesores, equipos de apoyo técnicos y humanos) deriva en caída de la calidad de los aprendizajes. Por ello a escala global estas situaciones de limitaciones al acceso presencial, se ajustan mediante cupos selectivos, evaluaciones de capacidades adicionalmente, propedéuticos y diversidad de recorridos a otras modalidades virtuales, libres, de Moocs o apoyadas por IA. No es el caso del modelo académico de la Udelar, sino que es un modelo que no se basa en las demandas reales de mercado ni de la sociedad y que deriva en deserción y baja calidad. Tampoco tiene pertinencia la dimensión de las ofertas, que no se ajustan a un uso racional de los escasos recursos públicos, y no es flexible por su único carácter presencial. El centro es un modelo de funcionamiento político que crea desequilibrios entre oferta y demanda, y es el mecanismo de lucha por incrementos presupuestales, tanto internos como externos. En este año de aprobación de la Ley de Presupuesto, se han puesto en funcionamiento los mecanismos para legitimar nuevos impuestos a los ciudadanos y dotar de más recursos a la Udelar en la próxima piñata por dinero nuestro. Pero, vale la pena agregar 18.000 horas adicionales a la Carrera de Psicología, con aulas de 260 sillas, que hasta carece de habilitación de bomberos, o es ya tiempo de establecer un nuevo modelo universitario de calidad, con eficiencia y pertinencia.
NADA DESCONOCIDO… EXCEPTO PARA EL PICHAJE Y LAS MAFIAS DE PROFESORES Y PICHI NETE……… HACE MAS DE 40 AÑOS QUE ESOS HA DIRIGIDO LA EDUCACION….. HACE UN TIEMPITO SE EMPEZARON A VER LOS RESULTADOS…. LAS PRUEBAS PISA FUERON CONCLUYENTES…….. ESTAMOS AL FINAL DE LA CADENA.
ESOS MAFIOSOS SON LOS QUE. ENTRE OTRAS COSAS, SE ROBAN HORAS Y LAS JUSTIFICAN CON DECRETOS INEXISTENTES. QUE NO DAN CLASE PORQUE LOS PESTILLOS DE LAS PUERTAS ESTAN ALGO TORCIDOS……ETC ETC ETC . BUENO AL FINAL COMO DIJO EL PROFETA DEL CERRO…. ¡HAY QUE HACERLOS MIERDA!