Pasadas las primeras horas de la tarde, el presidente de la Comisión de Presupuesto y Hacienda, Alberto “Bertie” Benegas Lynch, tomó la palabra para abrir formalmente la discusión del proyecto enviado por el Poder Ejecutivo, con un mensaje enfocado en la disciplina fiscal, el superávit y la necesidad de “ordenar” definitivamente la economía argentina.
Desde su banca, el legislador libertario defendió con énfasis la estrategia económica del Gobierno y sostuvo que el Presupuesto 2026 constituye una pieza central del plan oficial para consolidar un país previsible, capaz de generar confianza y atraer inversiones. En ese sentido, remarcó que el eje del proyecto es el equilibrio de las cuentas públicas, al que consideró una condición indispensable para dejar atrás los ciclos de crisis recurrentes.
Benegas Lynch aseguró que las decisiones adoptadas por el Ejecutivo en el último tiempo permitieron avanzar en el ordenamiento fiscal y en un proceso de desaceleración de la inflación, dos de los pilares que el oficialismo exhibe como logros de gestión. Según planteó, el Presupuesto no es solo una planilla de números, sino una señal política y económica hacia los mercados y hacia la sociedad.
“La inversión no tiene patria, va donde hay seguridad jurídica”, afirmó ante un recinto atento, aunque atravesado por murmullos y gestos de disconformidad desde las bancas opositoras. En esa línea, sostuvo que el rumbo económico busca crear las condiciones necesarias para que el capital privado apueste por la Argentina. “Este proceso apunta a atraer inversiones, y a los muchachos de la izquierda les digo que eso es lo que mejora las tasas de capitalización”, agregó, en una frase que provocó reacciones inmediatas y cruces verbales desde distintos sectores del recinto.
El diputado insistió en que la previsibilidad macroeconómica, la disciplina fiscal y la reducción del déficit son elementos clave para un crecimiento sostenido y para la generación de empleo genuino. Según su visión, el Estado debe dejar de gastar más de lo que recauda y abandonar prácticas que, a su entender, condujeron al país a una situación límite.
Fue en ese contexto que Benegas Lynch endureció el tono y apuntó directamente contra el kirchnerismo, al que responsabilizó por la herencia social y económica que enfrenta el actual Gobierno. Con una metáfora extensa y provocadora, buscó graficar el impacto de las políticas de los últimos años. “La gente entendió que el Estado vendió su casa y sus autos y nos fuimos de viaje a Europa, tomamos vinos fenómenos en la Toscana, fuimos a hoteles espectaculares, sacamos muchas fotos y la pasamos bárbaro”, expresó.
El silencio inicial dio paso a exclamaciones y gestos de rechazo desde la oposición, mientras el diputado continuaba con su relato. “Cuando volvemos a la Argentina tenemos que vivir abajo de un puente o dentro de un caño, hay que volver a bajar cocos con los dientes para morfar”, añadió, elevando la tensión en el recinto. Para Benegas Lynch, esa imagen resume el resultado de lo que definió como un uso irresponsable de los recursos públicos. “Eso dejó el kirchnerismo: un naufragio humanitario”, sentenció.
La exposición marcó el pulso de una sesión que promete debates ásperos y posiciones irreconciliables. Mientras el oficialismo apuesta a blindar el Presupuesto como herramienta central de su programa económico, la oposición anticipa fuertes cuestionamientos al ajuste, al impacto social de las medidas y a las proyecciones incluidas en el texto.
Con una agenda extensa y numerosos oradores anotados, el tratamiento del Presupuesto 2026 avanza como uno de los debates más relevantes del año parlamentario. Para el Gobierno, se trata de consolidar su hoja de ruta fiscal; para la oposición, de poner en discusión el modelo económico. En ese cruce de visiones, el recinto volvió a convertirse en el escenario donde se expresan, sin matices, las tensiones de la política argentina.

