El Consejo Fiscal Autónomo (CFA) presentó su primer informe anual evaluando el cumplimiento de la regla fiscal en 2025 bajo el marco anterior y proyectando desafíos para este año. El organismo técnico independiente integrado por Alfonso Capurro, Eduardo Fernández Arias y Jorge Roldós, con Ignacio Umpiérrez como secretario ejecutivo identificó incumplimientos parciales en 2025 y advirtió sobre posibles desvíos en 2026 por factores macroeconómicos adversos, recomendando ajustes preventivos en el gasto.
El CFA destaca que el Resultado Fiscal Estructural (RFE) del Gobierno Central y BPS cerró 2025 en -3,9% del PIB, alineado con la meta presupuestal pese a la alta inflación que impactó el crecimiento y los ingresos. El endeudamiento neto fue de USD 3.079 millones, por debajo del tope legal de USD 3.450 millones, sin activar la cláusula de salvaguarda. Sin embargo, incumplió el pilar indicativo del tope de incremento del gasto primario real asociado al PIB potencial de 2,5%: varió 5,7%, un desvío significativo. Aunque la nueva regla fiscal (Ley 20.446) eliminó este componente avalado por el Presupuesto, el CFA lo considera una señal de preocupación. Los aumentos en 2024-2025 y el proyectado 3,1% para 2026 podrían condicionar la mejora esperada del RFE desde 2027 si riesgos bajistas en ingresos se concretan.
La deuda neta terminó en 56,5% del PIB un -1,5 puntos respecto a 2024, impulsada por la apreciación del tipo de cambio real. Sin ese efecto, habría subido a 60,4%, presionada por déficit primario.
Para 2026, la meta es RFE de -4,0% del PIB compuesto por déficit primario estructural 1,5%, intereses 2,5%. El CFA identifica riesgos de deterioro como un crecimiento menor al previsto observado desde segundo semestre 2025 y anticipado por el Comité de Expertos, elasticidades procíclicas de recaudación, inflación y tipo de cambio real bajos. Simulaciones preliminares estiman un posible empeoramiento de 0,5% del PIB en el RFE.
El organismo urgió a un monitoreo estrecho de flujos fiscales y prever ajustes en gasto discrecional “desde ya” para evitar incumplimiento en el primer año del nuevo marco, reforzar credibilidad y evitar ajustes abruptos futuros. Advierte que el déficit de 4% por tres años consecutivos del 2024 a 2026, la postergación del ajuste y la dependencia de ingresos estructurales desde 2027 con reformas tributarias y eficiencia recaudatoria exigen “particular cautela” en 2026, especialmente en Rendición de Cuentas y Diálogo Social, evitando expansiones sin financiamiento permanente.
Los comentarios del MEF
El Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) respondió con comentarios defendiendo el cumplimiento efectivo en 2025 y minimizando discrepancias con la regla anterior. Explica que «sus disposiciones eran programáticas y requerían reglamentación posterior; el “segundo pilar” (restricción al gasto) fue decisión de gestión de la administración previa, sin base normativa estricta, y las metas indicativas se asociaban a cada gobierno, no aplicables a 2025 (año de transición)».
El nuevo marco elimina el tope explícito al gasto para evitar inconsistencias. El RFE integra mejor ingresos y egresos, con vínculo directo a la sostenibilidad de la deuda. El propio CFA, en septiembre de 2025, lo vio como avance junto al ancla de deuda. El gasto estructural se mantuvo estable en PIB tendencial.
El MEF reafirma compromiso con las metas este año pese a riesgos e incertidumbres, destacando que en 2025 se cumplieron objetivos, incluyendo el límite de endeudamiento sin salvaguarda “un indicio del compromiso con el marco fiscal vigente y trayectoria sostenible incluso ante shocks adversos”.


A ver si arreglan la fachada y los problemas edilicios del MEF, ya parece una ruina sin mantenimiento y abandonada.