Una fotografía muestra a dos personas en el mismo lugar. Un documento contiene nombres parecidos. Una declaración recuerda a otra pronunciada meses atrás. De inmediato aparece una interpretación y, después, una cadena de publicaciones que la repite. Cuando nadie comprueba el vínculo, la sospecha comienza a circular con apariencia de hecho. Ese es uno de los riesgos más serios para el periodismo. Las coincidencias pueden ser pistas legítimas para investigar. También pueden no significar nada. La tarea del periodista consiste en seguirlas, buscar documentos, consultar a los involucrados y contrastar explicaciones posibles antes de presentar una conclusión al público.
La imparcialidad no obliga a renunciar a las preguntas difíciles ni a tratar todas las versiones como igualmente ciertas. Obliga a aplicar el mismo rigor a cada una. Una fuente interesada puede aportar información valiosa, pero su relato necesita verificación. Una interpretación puede resultar convincente, pero debe identificarse como tal. Y cuando faltan pruebas, corresponde decir que faltan. El problema se agrava cuando la noticia se construye sobre lecturas de lecturas: alguien supone una intención, otro encuentra una semejanza y un tercero presenta ambas cosas como confirmación. Cada repetición parece reforzar la historia, aunque ninguna haya sumado evidencia. Así se genera una corriente de opinión capaz de afectar reputaciones y condicionar debates públicos a partir de una premisa que nunca fue demostrada. Un medio tiene derecho a sostener posiciones editoriales. Debe hacerlo a la vista de sus lectores, con argumentos y hechos comprobables. La información, en cambio, exige separar con precisión el dato, la declaración, la hipótesis y la opinión. Esa frontera permite al público formarse su propio juicio. Investigar también supone estar dispuesto a encontrar una respuesta distinta de la que se esperaba. Si los hechos desmienten una sospecha, hay que publicarlo con la misma claridad con que se habría publicado su confirmación. La credibilidad se juega en ese momento: cuando la evidencia pesa más que el relato que parecía atractivo. El periodismo sirve a la sociedad cuando pregunta sin prejuicios y concluye con pruebas. Una conjetura puede iniciar una investigación. Jamás debería reemplazarla.


Queda claro el rol del periodismo en tanto se refiera a sospechas o presunciones correspondientes al ámbito privado, que pueden y deben quedar ahí, ahora cuando estas recaen sobre los ciudanos de carácter «Publico» se puede y se debe difundir toda sospecha haciendo expresa salvedad de que es eso una sospecha, corresponde a la justicia desde su rol de UNO DE LOS PODERES DE LA REPÚBLICA investigar lo publicado y al jerarca citado demostrar su inocencia. Porque si sembramos un manto de dudas sobres las publicaciones podemos caer en la misma trampa de descalificar a la política como elemento de lucha, circunstancia que opera y beneficia a determinado sector de la sociedad.
SENCILLAMENTE DISPARATADO, LA REFLEXION ANTERIOR NO SOLO MUESTRA A UN DESQUICIADO SINO TAMBIEN INVITA A UNA IRRESPONSABILIDAD EXTREMA. ¿QUIEN DETERMINA LO QUE ES UN COMENTARIO Y/O LUEGO UNA DENUNCIA? ¿UNA COMISION?
¡POR FAVOR! UN PROBLEMA COMPLEMENTARIO ES ¿QUIEN CALIFICA AL PERIODISTA O PSEUDO LLEVADOR DE NOTICIAS? LUEGO ¿ACTUA LA JUSTICIA EN TIEMPO Y FORMA? NO NO NO LO HACE…… EJEMPLOS HAY MILES. FINALMENTE EL DESQUICIADO EXPRESA QUE EL QUE HA SIDO ACUSADO DEBE DEMOSTRAR LA INOCENCIA….. ES UNA PALABRA, DA VUELTA LA UNIVERSAL CONCEPCION DE JUSTICIA E INOCENCIA HASTA HASTA QUE SE PRUEBA PRUEBRA PRUEBA SE PRUEBA LO CONTRARIO…… QUEDA CLARO QUE ESA PERSONA CREE EN LOS «TRIBUNALES DEL PUEBLO» QUE TANTO AGRADABAN A LOS NAZIS A LOS COMUNISTAS Y POR ESTO DIAS TAMBIEN SE PRACTICA EN CUBA
Señor «quisiado» lo invito a releer el comentario, de paso le informo que a los nazis lo único que les interesa ( en presente) es descalificar la opinión de otros con insultos, como usted lo hace, le cuento que a su amado capitalismo anti izquierda en el mundo no le está yendo tan bien, basta observar el inequitativo del reparto de los producto generado por el trabajo, solicito a usted argumente sin agraviar, requisito medular de la democracia y el sentido común, señor quisiado.
La solución la tiene Cuba…Eliminar la prensa privada y estatizar los medios de comunicación, que sean públicos, así dicen la verdad, están siempre alineados con el lider, que es el representante del pueblo.
Henry le estás contestando a un algoritmo, diseñador para contestar, destruir una opinión y mezclar las ideologías para destruir las opiniones, lo malo que no se está preparado para interceptar estos algoritmos. Periodistas en nuestro país capaz que se pueden contar con los dedos de una mano, la mayoría son noteros que levantan información desde un lugar y dan su opinión en base a lo que ven o escucharon y no analizan nada.
LA NOTICIA ES UNA COSA! ES UN HECHO OBJETIVO, NO SUJETICO! LA NOTICIA ES PARTE DE LA REALIDAD COTIDIANA DE LOS HECHOS! Y COMO TAL, DEBE SER «AJENA A MANIPULACIONES»! HAY MEDIOS LÓGICAMENTE QUE SUS DIRECTORES, PROPIETARIO DE MEDIO SON DE DERECHA, O DE IZQUIERDA Y HAY OTROS INDEPENDIENTES! Y TODO TIENE EN MUCHAS POLÍTICAS, SUBJETIVIDAD!! PERO LA NOTICIA REAL, XES Y DEBE SER SIEMPRE OBJETIVA E IMPARCIAL! LUEGO SI, HAY MEDIOS QUE SE INCLINAN PARA UNO U OTRO LADO, COMO TODOS LOS MEDIOS! PERO ESO, NO QUIERE DECIR QUE A LA HORA DE INFORMAR, «LA NOTICIA» SE «MANEJE CON TENDENCIA»! LA NOTICIA ES SI, DEBE SER OBJETIVA, REAL!
Se creen ciudadanos clase A, no se equivocan nunca, pueden decir cualquier cosa de nosotros, pero si les decimos algo, atentamos contra la «libertad de expresión», sus noticias a mi no me interesan, ya no les cree nadie.
«Una conjetura puede iniciar una investigación. Jamás debería reemplazarla».
Estás en contra de la tecnología o la ciencia, muchacho. Porque justamente eso es lo que hace una IA. Vender una «verosimilitud» como una verdad necesaria. Sommaruga descubrió la diferencia entre inducción y deducción sin saberlo.
A ver. Supongamos que «Todos los hombres son mortales. Sócrates es un hombre. Por lo tanto, Sócrates es mortal». Es necesario si las premisas son verdaderas.
Diferente es «Anteayer vi un cisne blanco. Ayer vi un cisne blanco. Hoy vi un cisne blanco. Generalizo y digo que «todos los cisnes son blancos».
Fue lo que pasó hace siglos. En Europa solo conocían cisnes blancos. Hasta que un explorador holandés vio cisnes negros en Australia (de allí viene lo del «cisne negro»). Eso llevó a David Hume a criticar la inducción científica. Se le conoce como «problema de la inducción».
Sommaruga. Lo que tú encuentras problemático en el periodismo es el mismo problema que tiene la ciencia. No se dispone de todos los datos. Tú lo acabas de descubrir. En ciencia se piensa en eso desde hace siglos. Pero me alegro de que lo identifiques correctamente.
A mí me gusta más lo seguro. La deducción. El problema es que va de lo general a lo particular. Y debes saber todos los datos para ejecutarla. En ciencia, no se dispone de todos los datos. Va de lo particular a lo general. Lo único que puedes hacer de forma segura son inducciones sobre números naturales. Porque los números naturales son iguales cualitativamente, dados los axiomas de Peano. En el mundo real, hacerlas es problemático.
Pero ante la duda, una verosimilitud es, como dices tú, un punto para empezar a investigar.
Otro dia te hablo de Popper. Entre los dos podemos llegar a elaborar un «periodismo científico».
Estoy aburrido, y se nota.
Como ocurre con varias otras cosas, la prensa ha tenido sus vaivenes ineludibles.Cuando se descubrió que la infornación era buen negocio, la verdad dejó de ser importante y algunos diarios comenzaron a inventar la mitad de lo que publican. Si a esto le sumamos que algunos diarios dicen la mitad de lo que pasa, los diarios no existen.