La humanidad atraviesa uno de los momentos más delicados de su historia reciente. Así lo advierte el Boletín de los Científicos Atómicos, que decidió ubicar el Reloj del Juicio Final a solo 85 segundos de la medianoche, el punto simbólico que representa una catástrofe global de consecuencias irreversibles.
El ajuste refleja una combinación de amenazas que, lejos de disminuir, se han intensificado durante el último año. Entre ellas, los expertos destacan el deterioro de los mecanismos de control de armas nucleares, el agravamiento de la crisis climática, la proliferación de conflictos armados y el avance acelerado de tecnologías disruptivas sin marcos regulatorios sólidos.
Según el informe, las principales potencias del mundo han profundizado una lógica de confrontación y desconfianza mutua. La erosión de acuerdos internacionales construidos durante décadas ha debilitado la cooperación global, aumentando el riesgo de una carrera armamentística y reduciendo la capacidad colectiva para responder a desafíos comunes.
A estos factores se suma la expansión de la desinformación y de narrativas conspirativas, que socavan el debate público informado y erosionan la confianza en las instituciones democráticas. Para los científicos, este fenómeno se ha convertido en un riesgo adicional que agrava la inestabilidad global.
Durante la presentación del reloj, el Comité de Ciencia y Seguridad del Boletín remarcó que el vencimiento del último tratado vigente de control nuclear entre Estados Unidos y Rusia abre un escenario inédito desde la Guerra Fría, en el que no existen límites efectivos al desarrollo de arsenales estratégicos.
Aunque el Reloj del Juicio Final no mide el tiempo real, su función es advertir y generar conciencia. Los expertos recuerdan que, en el pasado, decisiones políticas coordinadas lograron alejar las manecillas. El mensaje actual es claro: aún es posible cambiar el rumbo, pero el margen de acción se reduce rápidamente.

