El vicepresidente de El Salvador, Félix Ulloa, defendió en Montevideo -donde se encuentra de visita oficial- el proceso político, institucional y económico desarrollado durante los gobiernos de Nayib Bukele y sostuvo que el país pasó de una situación marcada por la violencia y el control territorial de las pandillas a una nueva etapa en la que el objetivo central es alcanzar crecimiento económico, atraer inversiones y fortalecer el Estado.
Durante una exposición realizada este jueves en la sala Renoi del Radisson Montevideo Victoria Plaza, Ulloa repasó la evolución de El Salvador desde la firma de los acuerdos de paz de 1992, cuestionó las políticas implementadas durante los gobiernos del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN) y de Alianza Republicana Nacionalista (Arena), y defendió las decisiones adoptadas por la administración de Bukele desde 2019.
El vicepresidente sostuvo que la política de seguridad fue la condición necesaria para iniciar posteriormente una estrategia de desarrollo. “Hubo que lograr el milagro de la seguridad para poder todos estos proyectos de carácter económico”, afirmó.
Según Ulloa, el presidente Bukele planteó al asumir su segundo mandato, en junio de 2024, que luego de avanzar en la lucha contra las pandillas correspondía trabajar en “el milagro del crecimiento económico”. El funcionario señaló que actualmente El Salvador transita la tercera etapa de un plan de desarrollo económico de seis fases y destacó que, según sus referencias durante la conferencia, el Banco Mundial proyecta un crecimiento de 4,5% para el país.

La herencia de la posguerra
Ulloa dedicó buena parte de su exposición a realizar una interpretación histórica de las últimas décadas de El Salvador. Recordó que el conflicto armado interno se extendió desde 1980 hasta 1992 y afirmó que los acuerdos de paz generaron expectativas de una refundación institucional y económica del país que, a su juicio, no se concretaron.
Sostuvo que después de la guerra se consolidó un sistema político dominado durante dos décadas por Arena y posteriormente por el FMLN, al que atribuyó responsabilidad por el deterioro institucional, la corrupción y los elevados niveles de violencia. Según el vicepresidente, durante ese período se produjo además una concentración de la riqueza y un proceso de privatizaciones que incluyó empresas estatales y el sistema de pensiones, mientras la agricultura perdió peso en la economía.
Ulloa señaló que El Salvador pasó de producir más de cuatro millones de quintales de café antes de la guerra a menos de un millón en la actualidad, según sus datos, y sostuvo que el abandono de las actividades agropecuarias contribuyó a la migración hacia las ciudades y hacia Estados Unidos. En materia de seguridad, afirmó que el Estado llegó a una situación en la que las organizaciones criminales ejercían control territorial y condicionaban la actividad política.
“Era ese juego perverso, ese juego suma a cero que se instaló en El Salvador”, señaló, al referirse a la relación que, según su exposición, mantuvieron sectores políticos con las pandillas durante períodos electorales. Ulloa sostuvo que el gobierno de Bukele rompió ese esquema y comenzó una nueva etapa a partir de 2019.
La seguridad como punto de partida
El vicepresidente salvadoreño reconoció que la política de seguridad implementada por Bukele generó fuertes críticas internacionales, particularmente después de la aplicación del régimen de excepción y de las imágenes difundidas sobre las detenciones masivas de integrantes de estructuras criminales. Recordó que esas imágenes provocaron cuestionamientos de dirigentes internacionales y señaló que el gobierno buscó transmitir mediante ellas la decisión de enfrentar a las organizaciones criminales.
Ulloa sostuvo que el fenómeno de las pandillas había alcanzado una dimensión que, a su entender, impedía al Estado desarrollar políticas económicas y sociales. “El Estado era un Estado fallido”, afirmó, al describir la situación previa a la llegada de Bukele, y sostuvo que las organizaciones criminales habían llegado a controlar amplias zonas del territorio. El funcionario atribuyó a la política de seguridad la reducción de la violencia y afirmó que esa transformación permitió modificar la imagen internacional del país.
Uno de los cambios que destacó fue el turístico. Según Ulloa, El Salvador pasó de ser un país sobre el que existían advertencias internacionales para viajar a convertirse en un destino turístico que actualmente genera más de US$ 3.000 millones en ingresos de divisas y constituye, según su exposición, la principal fuente de esos ingresos.
Otro de los capítulos centrales de su exposición estuvo relacionado con las reformas institucionales adoptadas a partir de la nueva correlación de fuerzas surgida de las elecciones legislativas de 2021. Ulloa defendió la decisión de sustituir magistrados de la Corte Suprema y al fiscal general y rechazó las críticas según las cuales el gobierno de Bukele habría concentrado el poder. “Él no se tomó nada”, afirmó en referencia al presidente, y sostuvo que las transformaciones fueron consecuencia del respaldo obtenido en las urnas.
Recordó que Bukele fue elegido presidente en 2019 con 54% de los votos y que, según señaló, en 2024 obtuvo más de 85%. Para Ulloa, ese resultado significó que la ciudadanía otorgó al gobierno una mayor capacidad de decisión para implementar las políticas que había prometido. También abordó uno de los aspectos más controvertidos del modelo salvadoreño: las modificaciones realizadas en materia penal y las condiciones bajo las cuales se procesa a integrantes de las organizaciones criminales.
Reconoció expresamente que determinados principios jurídicos fueron modificados o reinterpretados para aplicarlos a integrantes de las pandillas consideradas organizaciones terroristas. Entre ellos mencionó la presunción de inocencia y el principio de responsabilidad penal individual. Según explicó, el sistema permite procesar a estructuras criminales como unidades y posteriormente individualizar las penas de acuerdo con el grado de participación de cada integrante.
Ulloa defendió esas modificaciones argumentando que el sistema judicial debía adaptarse a la dimensión alcanzada por el crimen organizado.
Sostuvo que existen más de 91.000 pandilleros detenidos y que procesarlos individualmente hubiera requerido una cantidad de recursos judiciales que, según su interpretación, resultaba impracticable.
Reconoció que estas medidas pueden resultar “chocantes” para la concepción jurídica tradicional, pero afirmó que El Salvador está desarrollando nuevas herramientas para enfrentar las estructuras criminales.Ulloa sostuvo que en El Salvador el estado de excepción no constituye un régimen que afecte a toda la población ni implica la suspensión general de las libertades públicas. Según explicó, las medidas extraordinarias están dirigidas específicamente a las organizaciones criminales y a sus integrantes, a partir de la declaración de las pandillas como organizaciones terroristas. El vicepresidente señaló que una persona común que comete un delito continúa siendo juzgada mediante el derecho penal ordinario. En cambio, para las estructuras de las pandillas se estableció una normativa especial, destinada a enfrentar organizaciones que, según el gobierno salvadoreño, disputaban el control territorial al Estado

El desafío económico
Superada, según su visión, la principal etapa del combate contra la violencia, Ulloa sostuvo que el desafío actual consiste en transformar las condiciones de seguridad en crecimiento económico. En ese marco, destacó cuatro áreas consideradas estratégicas por el gobierno: turismo, energías renovables, innovación e inversión extranjera.
El vicepresidente señaló que El Salvador creó Invest El Salvador, una agencia destinada a promover oportunidades de inversión, y afirmó que existe un interés particular en captar capitales para proyectos turísticos y energéticos. También destacó la modificación de la matriz energética.
Según explicó, en 2018 el país debía importar aproximadamente 20% de la electricidad que consumía desde Guatemala, mientras que actualmente pasó a exportar energía al mercado centroamericano.
Ulloa afirmó que la energía solar representa actualmente cerca de 20% de la generación y destacó además el desarrollo de fuentes de biomasa, eólica y geotérmica. En ese sentido, señaló que el país busca atraer inversiones para aprovechar el potencial energético de sus volcanes
También hizo referencia a un proyecto de infraestructura portuaria vinculado con una empresa turca. Afirmó que El Salvador alcanzó un acuerdo por más de US$ 1.600 millones para la ampliación de sus puertos marítimos y sostuvo que uno de los objetivos es recuperar la actividad del puerto de La Unión, una infraestructura que, según señaló, permaneció durante años sin registrar operaciones significativas.
Ulloa indicó que ya se produjeron atraques de embarcaciones en esa infraestructura y destacó la participación de capitales turcos.
La apuesta por la inversión extranjera también comprende el sector tecnológico. Ulloa señaló que las empresas vinculadas a proyectos de innovación pueden acceder a incentivos fiscales y mencionó acuerdos con compañías internacionales como Google y Nvidia.
En el caso de la economía digital, destacó particularmente la regulación de los activos digitales y la tokenización (proceso de convertir un activo del mundo real, un derecho o un dato sensible en un elemento digital único llamado token).
Cooperación con Uruguay
La visita a Uruguay incluye además una agenda específica de cooperación tecnológica. Ulloa señaló que El Salvador observa a Uruguay como un socio con experiencia en innovación y tecnología y destacó las visitas realizadas al Laboratorio Tecnológico del Uruguay (LATU) y a instituciones vinculadas con inteligencia artificial.
Asimismo, anunció la firma de un memorando de entendimiento para establecer un intercambio institucional durante dos años, prorrogable, orientado especialmente a la incorporación de tecnología e inteligencia artificial en los procesos de administración pública. El vicepresidente también planteó la posibilidad de profundizar la cooperación en blockchain y tokenización de activos.
Explicó que El Salvador creó una Comisión Nacional de Activos Digitales encargada de registrar, certificar y supervisar a las empresas que operan en ese sector. Según afirmó, más de 650 empresas solicitaron registrarse y algo más de 100 fueron autorizadas luego de atravesar los controles establecidos. Ulloa sostuvo que Uruguay presenta condiciones para convertirse en un socio en esta área y señaló que existen oportunidades para empresas privadas uruguayas interesadas en operar en El Salvador.
La integración regional fue otro de los temas abordados durante el encuentro. Ante una consulta sobre la posibilidad de un acercamiento de El Salvador a la Asociación Latinoamericana de Integración (ALADI), Ulloa afirmó que su país mantiene una fuerte vocación integracionista.
Defendió el fortalecimiento del Sistema de la Integración Centroamericana (SICA) y señaló que El Salvador ha planteado una propuesta de reestructuración del organismo.
También manifestó interés en profundizar los vínculos entre los diferentes mecanismos de integración latinoamericanos.
El vicepresidente destacó, como ejemplo de los beneficios de la cooperación regional, las compras conjuntas de medicamentos realizadas por países centroamericanos durante la pandemia, que según sus datos permitieron ahorros superiores a US$ 100 millones.
Otro capítulo estuvo dedicado a las pequeñas y medianas empresas.
Ulloa explicó que el gobierno salvadoreño trabaja con la Comisión Nacional de la Micro y Pequeña Empresa (CONAMYPE) para promover su tecnificación, crecimiento e internacionalización. La estrategia, sostuvo, busca que las microempresas puedan convertirse en pequeñas, las pequeñas en medianas y las medianas en grandes empresas. En ese marco, planteó la posibilidad de establecer contactos con instituciones uruguayas para identificar productos, proveedores y compradores y facilitar el intercambio comercial. Al cerrar su exposición, Ulloa sostuvo que la relación entre Uruguay y El Salvador atraviesa un momento propicio para profundizar la cooperación.


Según lo que ha trascendido, El Salvador mejoró la seguridad que se traduce en que los empresarios no tienen que pagar impuestos a las pandillas También en ese sentido mejorará la economía del país Perfecto no hay nada Hay que ver qué se gana y se pierde Nuestro país debería por lo menos escuchar y ver qué se puede aplicar
Nada, una cosa es un país bananero pseudo democrático y otra es una democracia plena consolidada, su libertad y sus leyes progresistas. Guardaron pandilleros y ciudadanos inocentes por igual, sin juicio, nada aplicable a un país que esta a años luz de esa aldea.