Embriología: La fecundación in vitro como eslabón más robusto de la reproducción humana

La técnica es la opción más eficiente para las personas infértiles

La infertilidad es el término médico que se refiere a la imposibilidad de lograr un embarazo a pesar de tener relaciones sexuales con frecuencia y sin protección durante al menos un año en la mayoría de las parejas. En muchas sociedades, esta limitación comienza a ser un problema por la baja natalidad.

De hecho, en Uruguay en el 2024 se registraron menos nacimientos que en cada uno de los años desde finales del siglo XIX. El Ministerio de Salud Pública (MSP) indicó que en el último año hubo 29.899 nacidos vivos. Esto se debe a muchos factores, entre ellos la infertilidad.

Es por ello que, a nivel global, las investigaciones biomédicas avanzan y son conducidas al desarrollo y procedimientos para enfrentar esta imposibilidad. Según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), este padecimiento impacta a una de cada 6 personas, registrando más de 186 millones de casos en el mundo.

El desarrollo científico y tecnológico en el campo de la fertilidad es diverso y multidisciplinario, comprendiendo distintas áreas como las Ciencias de la Salud. Es en esta disciplina en la que a lo largo de los siglos se han realizado avances trascendentales que nos han permitido subsistir y evolucionar como especie humana.

La preservación en el ser humano ha sido eje en los avances de la ciencia; por esta razón, desde el siglo XX, la salud reproductiva es uno de los campos en el que se ha impulsado su progreso por medio de avances de técnicas y procedimientos, con el objetivo de eliminar los problemas de reproducción que actualmente existen, como la infertilidad.

La infertilidad puede afectar tanto a hombres como a mujeres y su causa es multifactorial, provocando en las personas que la padecen angustia y estigmatización, afectando incluso su bienestar mental y psicosocial. La eficacia de los tratamientos para la fertilidad dependerá de cada persona y caso en específico; es por ello que actualmente existen distintas líneas de investigación que estudian cómo contribuyen diferentes factores en conjunto para brindar la mejor solución.

En una de estas ramas de la medicina se encuentra la embriología, un área de la genética que se encarga del estudio del desarrollo del embrión, es decir, desde la fecundación del óvulo hasta el nacimiento o la reproducción asistida. Los embriólogos son los encargados de llevar adelante la fecundación in vitro (FIV), una técnica que une el óvulo de una mujer y el espermatozoide de un hombre en un plato de laboratorio.

En los últimos años, esto ha sido una solución para las personas que quieren tener un bebé y no han podido de forma natural. De hecho, la FIV ha evolucionado a tal punto que es capaz de reducir con éxito el riesgo de que el niño pueda heredar enfermedades genéticas de sus padres.

En el caso de Uruguay, ha estado a la vanguardia en la regulación de las técnicas de reproducción humana asistida en América Latina. Actualmente, existe un marco legal que ha permitido a muchas parejas acceder a tratamientos que antes eran prohibitivamente caros. Desde 2015 hasta 2022, el Fondo Nacional de Recursos (FNR) habilitó 5,015 tratamientos de alta complejidad, y en 2023 se autorizaron 634 más.

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