La Asamblea de Capitalizadores de CASMU debió esperar cerca de dos horas para votar una única moción debido a problemas con el sistema de votación digital.
Las dificultades para procesar los votos, los reiterados pedidos desde la presidencia por el Dr. Domingo Beltramelli para liberar la red Wi-Fi y los antecedentes registrados en la asamblea anterior generaron malestar entre los asistentes y volvieron a instalar interrogantes sobre la planificación tecnológica de la institución.
Sorprendió a Diario La R la desinformación del sistema que tenía su Vicepresidente Dr. Diamant,al ser consultado a la salida por una de nuestras periodistas explico no saber ni tener idea como funciona el sistema,acusó que era cirujano no ingeniero.
Lo que debía ser una votación ágil terminó convirtiéndose en una extensa espera de casi dos horas para resolver una única moción. La Asamblea de Capitalizadores de CASMU volvió a quedar marcada por problemas técnicos en el sistema de votación digital, un episodio que provocó desconcierto entre los participantes y alimentó críticas sobre la organización del encuentro.
Según asistentes a la asamblea y Diario La R presente en la misma, comprobó que el mecanismo de votación elegido por la institución no logró funcionar con normalidad debido a dificultades de conectividad. El sistema dependía de la red inalámbrica disponible en el recinto propia de CASMU , pero la infraestructura habría sido insuficiente para soportar la cantidad de dispositivos conectados simultáneamente y el intercambio de datos necesario para registrar los votos.
A medida que transcurrían los minutos, la incertidumbre comenzó a crecer. Lo que inicialmente parecía una demora circunstancial terminó prolongándose durante aproximadamente dos horas, sin que pudiera concretarse la votación de la única moción prevista.
La situación obligó a la conducción de la asamblea a intervenir reiteradamente para intentar destrabar el proceso.
Quedamos todos atónitos , cuando el presidente de CASMU, Dr. Domingo Beltramelli, realizó sucesivos llamados a los asistentes para que colaborarán con el funcionamiento del sistema. En determinado momento solicitó que quienes ya hubieran emitido su voto se desconectaran de la red Wi-Fi con el objetivo de liberar capacidad para que otros participantes pudieran acceder al sistema y completar el procedimiento.
La escena sorprendió a numerosos asistentes, que observaron cómo el normal desarrollo de una instancia institucional dependía, en buena medida, de la disponibilidad de ancho de banda de la conexión inalámbrica del recinto no previsto en un acto de desconocimiento e irresponsabilidad del presidente de CASMU.
No se trata de un episodio aislado.
En la asamblea anterior también se habían registrado inconvenientes con el sistema de votación electrónica. En aquella oportunidad, varios participantes manifestaron dificultades para completar el procedimiento, mientras desde la presidencia se impartían instrucciones para que los asistentes aguardaran la activación de las terminales antes de presionar el botón de votación.
La repetición de problemas técnicos en dos asambleas consecutivas reavivó cuestionamientos sobre la planificación previa de este tipo de instancias y sobre la realización de pruebas de carga antes de implementar un sistema digital en reuniones con una alta concurrencia.
Especialistas en tecnología consultados habitualmente para este tipo de procesos sostienen que los sistemas de votación electrónica requieren simulaciones previas para verificar la capacidad de la red, la estabilidad de los servidores y el comportamiento de cientos de conexiones simultáneas. Cuando esos ensayos no se realizan o resultan insuficientes, aumentan significativamente las posibilidades de interrupciones y demoras.
En el caso de CASMU, la situación generó malestar entre capitalizadores que permanecieron durante un tiempo prolongado esperando que pudiera resolverse un procedimiento que, en condiciones normales, demanda apenas unos minutos.
Más allá del inconveniente tecnológico, lo ocurrido volvió a instalar un debate sobre la gestión institucional.
CASMU atraviesa uno de los períodos más complejos de su historia reciente, tanto desde el punto de vista financiero como organizacional. En ese contexto, cada instancia de decisión adquiere una relevancia particular y los asociados esperan procesos transparentes, eficientes y correctamente planificados.
Las dificultades observadas durante la asamblea llevaron a varios asistentes a preguntarse si la infraestructura tecnológica disponible era la adecuada para implementar un mecanismo de votación completamente digital sin contar con sistemas alternativos o planes de contingencia.
La experiencia también reabre la discusión sobre la necesidad de protocolos de respaldo que permitan continuar una asamblea cuando la tecnología falla. En organizaciones de gran porte, es habitual prever mecanismos alternativos para evitar que un problema informático paralice el funcionamiento de un órgano deliberativo.
Lo ocurrido en CASMU deja, además, una señal de alerta sobre la importancia de la planificación. La incorporación de herramientas digitales puede aportar transparencia y agilidad, pero su implementación exige pruebas técnicas, dimensionamiento adecuado de la infraestructura y procedimientos de contingencia para evitar que una innovación termine convirtiéndose en un obstáculo para el normal desarrollo institucional.
La prolongada demora para votar una única moción terminó siendo el hecho más comentado de la jornada. Más allá del resultado de la votación, el episodio dejó expuestas dificultades organizativas que, para muchos asistentes, merecen una revisión profunda si la institución pretende fortalecer la confianza de sus órganos de gobierno y de sus asociados.

