En Monza ganó un italiano luego de 60 años

Antonelli hizo todo para el triunfo.

El póster oficial del equipo Mercedes-AMG Petronas para el Gran Premio de Italia de Fórmula 1.

El sábado parecía que íbamos a tener una calificación sin muchos sobresaltos. Antonelli había cambiado la planta impulsora, entre otros componentes, y saldría penalizado desde el fondo de la parrilla. Russell tenía todo para hacer la pole position y ¿así fue? ¡No! Sucede lo increíble, las mejoras en los Alpine llevaron a la primera posición a Pierre Gasly y a un octavo puesto a Colapinto. Algo novedoso que me llenó de felicidad. Vimos a Norris con problemas de frenos y eso evitó que pudiera quedar en los primeros lugares. A conformarse con un noveno. De quienes sí esperábamos más era de los Ferrari corriendo en casa, un mero cuarto puesto para Leclerc y un quinto para Hamilton. Esto comenzaba a sonar mal. Max terminó detrás de los rojos, dispuesto a ir por todas. Así deben ser las calificaciones. Que den lo inesperado. Sabemos que siempre no va a suceder, pero hizo que prestáramos atención sentados al borde de la silla.

Y nadie creería lo del domingo…

La salida fue como se esperaba, Gasly no iba a poder resistir los embates de Russell y este tomó rápidamente la primera posición. En la segunda vuelta vendría la desgracia: Leclerc pasó por la parte sucia y exterior de la pista, creo que la pintura blanca también ayudó a que saliera despedido y se estrellara contra el muro de gomas. No hubo nada que lamentar. Auto destrozado y piloto intacto. Eso llevó a una bandera roja. Las cámaras enfocaron a muchos chicos y chicas llorando al ver eliminado a su héroe. Las esperanzas quedaron en Hamilton para lograr un podio. No lo logró. Sexta posición. Dramático lo de Ferrari. Dudo si mantendrá la posición en Constructores o esta queda para McLaren en breve.

Gasly cayó hasta un honroso séptimo lugar, Colapinto tuvo una salida de pista extraña, creo que los nervios jugaron mala pasada. Pudo remontar a un noveno lugar. Ambos autos en puntos. Mejor sin dudas que el desastre de las unidades de poder de Honda, los Aston Martin no pasaron de la media carrera.

En el frente tuvimos luchas encarnizadas, Verstappen, como siempre, se quejó de su coche, una lata de atún rodaba mejor, al parecer… terminó tercero.

En el equipo McLaren las cosas no están sencillas. Hay rivalidad. Se sabía que ambos coches no estaban para ganar, aunque sí para un podio. Con suerte. Lando y Piastri se arrancaron los pedazos como perro y gato. El actual campeón logró adelantarlo y llegar a una cuarta posición, siendo escoltado por su compañero.

Y no nos olvidemos del tapado, de uno de esos pilotos que siempre están por allí. Arvid Lindblad de Racing Bulls, con un octavo puesto. Ahora hablemos de lo importante. La victoria del italiano que Toto se llevó para la escudería alemana. Algunos comentaristas pensaban que apenas podía llegar a un cuarto o quinto puesto. ¿Por qué? Ya hemos visto que estos cambios de unidad de potencia pueden hasta llevarte a la victoria. Se carecía de bases científicas para no creer que Antonelli pudiera llevarse la copa. Recuerden que Russell está segundo y aquí nadie habla de sabotaje como el año pasado. Dobles varas de medir.

Lodovico Scarfiotti, así debe escribirse correctamente, en 1966, a los mandos de una Ferrari, había sido el último italiano en llevarse los laureles. Ahora lo hace un chico en su primera temporada en la F1. Este campeonato puede dar muchas sorpresas todavía.

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