A la falta de medicamentos se suman otros problemas estructurales

Enero de suplicio en el IPS

En la farmacia, una sola persona recibe y entrega los pedidos, sin apoyo administrativo que permita acelerar el proceso.

Las extensas filas y la incertidumbre se han vuelto parte del paisaje cotidiano en el Hospital Central del Instituto de Previsión Social (IPS). Para muchos asegurados, especialmente pacientes crónicos, acudir a la farmacia no garantiza acceder a los medicamentos recetados: tras horas de espera, la respuesta habitual suele ser un frustrante “no hay”. Aun así, dejar de asistir no es una opción, ya que, según relatan los propios usuarios, la ausencia puede significar quedar fuera de los listados y perder la posibilidad de recibir los fármacos en los pocos momentos en que hay disponibilidad.

A la falta de medicamentos se suman otros problemas estructurales: pocas ventanillas habilitadas, un sistema de información deficiente y una organización interna que, lejos de agilizar, profundiza el malestar de quienes dependen del servicio. La frustración atraviesa a pacientes de todas las edades y patologías, que describen el mes de enero como un verdadero suplicio.

Jorge Vega, asegurado habitual del IPS, resume la situación con crudeza. “Vine la semana pasada y no había medicamentos. Debo retirar cuatro y no tienen ninguno. Hoy volví, pero no sé si ahora habrá”, relató. Hace cuatro meses que no logra acceder a los fármacos que necesita para su tratamiento. Sin embargo, continúa asistiendo para que quede constancia de su presencia. “Si no vengo, salgo de la lista y después tengo que empezar de cero: volver a consultar, conseguir cita con el médico y esperar otra vez”, explicó.

La falta de comunicación es otro obstáculo. Para los pacientes, averiguar si hay medicamentos disponibles antes de trasladarse hasta el hospital resulta casi imposible. “Llamás por teléfono o escribes por WhatsApp y te contestan, a veces, en el día. Vine hoy porque me dijeron que sí había, pero hasta llegar a la ventanilla no voy a saber con certeza, porque los que atienden tampoco tienen información clara”, lamentó Vega.

El paciente también denunció la lentitud del sistema de atención. En la farmacia, una sola persona recibe y entrega los pedidos, sin apoyo administrativo que permita acelerar el proceso. “Es desesperante. Uno siente una gran impotencia. Parece casi un juego macabro: un sistema lento para atender a menos pacientes y hacer rendir los medicamentos, porque no hay en la cantidad necesaria”, sostuvo. Vega es un paciente cardíaco que fue sometido a varias cirugías y cuenta con al menos cuatro bypass.

Una realidad similar enfrenta Lidia González, paciente con diabetes y cáncer, quien señaló el desorden como uno de los principales problemas. “La farmacia tiene que mejorar. Hay varias filas y uno no sabe dónde ubicarse. Tenés que venir a preguntar, y a veces ni entre los pacientes nos aclaramos. Esperás mucho tiempo y al final te dicen que esa no era la fila”, explicó. Según su testimonio, faltan ventanillas claramente diferenciadas para la recepción de recetas y la entrega de medicamentos.

Las demoras tienen consecuencias directas en la salud de los pacientes. “Lo más triste es que, después de esperar horas, llegás a la ventanilla y te dicen que no hay medicamento. Los tratamientos no se pueden cortar, así que no queda otra que comprar, aunque muchos no tengan los recursos”, señaló González.

La problemática no se limita a la farmacia. En el área de laboratorio, la escena es igualmente crítica. Pacientes que llegaron desde las cuatro de la madrugada esperan durante horas, muchos de ellos en ayuno, para realizarse estudios. La atención se realiza estrictamente por orden de llegada y hay alrededor de diez puestos de toma de muestras para atender a unas 400 personas por día. Sin embargo, ese número suele superarse, lo que extiende aún más los tiempos de espera.

Los asegurados coinciden en que falta una política administrativa que ofrezca soluciones de fondo. “No habilitan todas las ventanillas. Solo cuando nos quejamos o cuando el problema sale en la prensa, abren algunas más”, manifestaron varios pacientes presentes en el lugar.

El gerente de Salud del IPS, Derlis León, indicó que se encontraba en reunión y solicitó que se gestionará otro vocero a través del área de Prensa. Hasta el cierre de esta nota, se aguardaba una respuesta oficial que brinde explicaciones y, sobre todo, soluciones para los asegurados que día a día enfrentan un sistema colapsado y una atención que no da abasto frente a la demanda.

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