El Instituto Uruguayo de Meteorología (Inumet), en conjunto con la Universidad de la República, publicó el Boletín de Tendencias Climáticas N.º 9 correspondiente a septiembre-octubre-noviembre. El informe, que incluye pronósticos extendidos hasta enero 2027, destaca un escenario favorable al incremento de las precipitaciones en gran parte del territorio nacional, en un contexto dominado por el desarrollo de un evento El Niño de intensidad muy fuerte.
Durante el trimestre junio-julio-agosto de este año ya se observaron anomalías positivas de precipitación en el norte, centro, noreste y este del país, con desvíos que superaron el 120 % en algunas localidades. Estos excesos se concentraron especialmente en agosto. En contraste, el sur y suroeste mantuvieron una situación deficitaria, aunque de menor magnitud que en trimestres anteriores. Este déficit se arrastra desde al menos el período noviembre-diciembre-enero 2025-2026. Las temperaturas medias del trimestre fueron más frescas de lo normal, particularmente en el norte.
Para el trimestre septiembre-octubre-noviembre, el pronóstico de precipitación divide al país en tres regiones. En el noreste se asigna un 55 % de probabilidad al tercil superior (lluvias por encima de lo normal), 35 % al tercil medio y solo 15 % al inferior. En el suroeste se esperan condiciones por debajo de lo normal o normales (40 % para cada una de esas categorías y 20 % para el tercil superior). La zona de transición entre ambas regiones no presenta sesgos claros (33,3 % para cada tercil). En temperatura, se anticipan valores normales en el noroeste y por debajo de lo normal en el resto del territorio.
El incremento de las lluvias se vuelve más claro y generalizado en los pronósticos extendidos. Para octubre-noviembre-diciembre 2026, se espera precipitación por encima de lo normal en todo el país. En el norte y parte del centro la probabilidad del tercil superior llega al 60 %, con 30 % para el tercil medio y apenas 10 % para el inferior. En el resto del territorio la probabilidad de excesos es del 40 %, con 30 % para cada una de las otras categorías. La temperatura media se proyecta por debajo de lo normal en todo el país (40 % de probabilidad para el tercil inferior).
La tendencia se mantiene en el trimestre noviembre-diciembre-enero 2026-2027. Nuevamente se anticipan lluvias por encima de lo normal: 50 % de probabilidad del tercil superior en el norte y centro, y 40 % en el resto del país. Las temperaturas continúan con sesgo hacia valores inferiores a la media.
Estos pronósticos se sustentan en el estado actual del océano y la atmósfera. En agosto de 2026 se profundizaron las anomalías cálidas de temperatura superficial del mar en el Pacífico ecuatorial. Los vientos alisios se mantuvieron debilitados y la actividad convectiva fue superior a lo normal sobre el Pacífico central. El Índice de la Oscilación Sur permaneció en valores negativos. Según los modelos del Centro de Predicción Climática de la NOAA, las condiciones de El Niño se sostendrían al menos hasta marzo-abril-mayo 2027, con más del 80 % de probabilidad. Además, el evento alcanzaría categoría de muy fuerte entre septiembre-octubre-noviembre y octubre-noviembre-diciembre, con más del 90 % de probabilidad. Las anomalías semanales registradas al 24 de agosto en las regiones Niño 1+2, 3, 3.4 y 4 fueron de 3,2 °C, 2,5 °C, 1,8 °C y 0,0 °C, respectivamente.
El informe subraya que, dada la presencia de El Niño y el aumento de la predictibilidad asociada, se emiten tendencias tanto para el trimestre inmediato como para los dos siguientes. Estas últimas serán revisadas en las actualizaciones mensuales. Los valores de referencia de los terciles de precipitación y temperatura (período 1991-2020) permiten interpretar con mayor precisión el significado de las categorías “por encima”, “normal” o “por debajo” de lo normal.


…y como siempre, desde hace una eternidad, habrá evacuados, puentes que no darán paso, cosechas perdidas, animales muertos, vehículos inutilizados, casas derruidas, heridos, y ojalá que esta vez no, alguna víctima fatal.
Y como siempre, los seguros cubrirán algo, otros no tendrán seguro, la fuerza pública acudirá, la población solidaria ayudará, el intendente dará su discurso, el cura del pueblo rezará más…
¡Estamos cansados de los «como siempre»…!
¿Es que ningún gobierno va a preocuparse «de verdad» creando infraestructuras «de verdad» para física y materialmente impedir –con obras que contengan o al menos minimicen– los daños que cualquier fenómeno natural, sea el niño, la niña o cualquier otro indeseable pariente afecte a las poblaciones urbanas y rurales?
¿Hasta cuándo la mentalidad medieval de «esperar a ver si llueve» va a perdurar y dejar en manos de fuerzas públicas y grupos voluntarios las tareas de rescate y el «juntar los pedazos» de lo que quede luego de estas tragedias que nunca debieran ocurrir?
¿Nadie cree o siquiera piensa que es hora de formar un grupo técnico donde metereologistas, ingenieros, gobernantes trabajen planeando y ejecutando las obras necesarias para contener desbordes fluviales e inundaciones, reforzar viviendas contra vientos huracanados, etc.?
La tecnología existe, la necesidad también.
Los «como siempre» han estado allí desde que el país tiene historia y los más de 200 años transcurridos han acumulado datos suficientes, y experiencias pasadas forman una sólida base como para poder determinar con precisión qué es necesario hacer.
El asunto es que (como siempre) no «se hagan el oso» como año tras año lo vienen haciendo los gobiernos de todos los colores, y de una buena vez cumplan con su deber de servir a la población que los vota y les paga el sueldo…!
Y si no lo quieren hacer por ser genéticamente vagos, bueno, por lo menos llamen a los chinos que ellos saben bien de esas cosas, y paguen por las obras… bueno, nosotros pagaremos, al gobierno o a los chinos da igual, siempre pagamos nosotros, pero la necesidad es más urgente que nunca.
Gente al mando, si es que mandan de verdad despierten, hagan algo, construyan, eviten desastres perfectamente evitables.
La preparación para desastres naturales es una deuda centenaria que los gobiernos tienen con su pueblo.
Los remedios improvisados y ayudas paliativas ofrecidos luego de los desastres son sólo los intereses de esa deuda ineludible.
Es hora de pagar ya, de una vez y para siempre.
Miren el mapa. El sector norte vaa recibir más lluvia y el sur recibirá menos. Éste es el nuevo patrón de precipitaciones en el país. Ahora habrfá exceso de aguas, pero cuando vuelvan las sequías, la cuenca del Santa Lucía volverá a quedarse vacía, con Casupá incluido. Y tendremos que ir a buscar agua de apuro al Río de la Plarta, única fuente que no se seca.
De seguro habrá una cadena de voluntarios pasando el balde de mano en mano….😅