Aitor Zabalgogeazkoa acaba de llegar a España desde Gaza tras ocho semanas sobre el terreno. Pese a los 30 años de experiencia en 25 conflictos por todo el mundo, nos confiesa que le cuesta hablar de lo que se está viviendo en Palestina con Diario La R vía telefónica.
Lo hace porque sabe lo importante que es dar voz a quienes están sufriendo y tras 22 meses asegura que no les quedan fuerzas.
Señala que los ataques aéreos y algunas incursiones terrestres son prácticamente diarias, una vez al día y durante tres horas el hospital recibe 30 muertos y 300 heridos. «Hay que elegir a la persona a la que atiendes porque tienes demasiada gente y no tienes capacidad de gestionar todo lo que te entra. Y es imposible de manejar, se te muere gente porque no hay capacidad para tratarla, no hay manera de gestionar esto» sostiene.
A esto agrega «que un 20% son disparos en zonas letales, en zonas vitales del cuerpo, estómago, pecho, cabeza, lo cual demuestra que no son disparos al aire o disparos para control de multitud. Todos los equipos están al límite todo el rato. Entonces, claro, un día puedes, otro día puedes, 22 meses seguidos, no da.
Se muere muchísima gente porque no se puede atender. Faltan medicamentos, falta agua, falta combustible. Siempre está todo al límite de que se va a acabar mañana, se va a acabar mañana todo».
Zabalgogeazkoa sostiene «la situación es completamente caótica, desesperada por parte de la gente intentando obtener comida como sea y se pretende suministrar comida a dos miles de personas desde dos lugares. O sea, no tiene ni pies ni cabeza y encima se ha convertido en una trampa en la que todo es absurdo, todos los días hay muertos».
Para el integrante de Médicos Sin Fronteras «como un gesto, le puede valer a los gobiernos que lo están haciendo, pero bueno, no es efectiva para nada, es peligrosa, ya están matando gente, ya han caído cajas encima de la gente porque la gente está tan desesperada, empieza todo el mundo a correr y, bueno, a veces también los palet se deshacen y te caen cajas del cielo, te caen literalmente cajas del cielo. Yo creo que los países que están haciendo esto deberían de procurar hacer otro tipo de presión a Israel para que la comida llegue».

