Este martes 3 de noviembre Estados Unidos celebra sus elecciones de medio mandato, una cita clave que renovará el Congreso y pondrá a prueba el segundo mandato del presidente Donald Trump. Los votantes elegirán los 435 escaños de la Cámara de Representantes, 35 bancas del Senado y gobernadores en 36 estados, además de legislaturas locales y numerosas consultas populares.
Las midterms se realizan a mitad del período presidencial de cuatro años y, históricamente, suelen castigar al partido que ocupa la Casa Blanca. En esta ocasión, los republicanos defienden mayorías ajustadas en ambas cámaras. En la Cámara de Representantes controlan 218 escaños frente a 214 de los demócratas (con vacantes), por lo que la oposición necesita una ganancia neta de apenas unos pocos asientos para recuperar el control.
En el Senado, los republicanos tienen 53 bancas contra 47 de demócratas e independientes que caucusan con ellos. Los demócratas precisan ganar cuatro escaños netos para alcanzar la mayoría, ya que en caso de empate 50-50 el voto de desempate lo tendría el vicepresidente JD Vance.
De los 35 escaños senatoriales en disputa, 33 corresponden al ciclo regular y dos son elecciones especiales, en Florida, por la vacante dejada por Marco Rubio al asumir como secretario de Estado, y en Ohio, tras la elección de JD Vance como vicepresidente.
Varias de estas contiendas se desarrollan en estados que Trump ganó cómodamente en 2024, lo que convierte el mapa en un desafío particular para los demócratas.
Las últimas encuestas y promedios de sondeos muestran una ventaja demócrata en el voto genérico para el Congreso, en torno a ocho o nueve puntos. Los modelos de pronóstico otorgan a la oposición altas probabilidades de recuperar la Cámara de Representantes y posibilidades reales, aunque más ajustadas, de hacerse con el Senado. Entre los estados clave figuran Michigan, Maine, Ohio, Texas, Kansas, Iowa, Alaska y Carolina del Norte.
Además del Congreso, 36 estados elegirán gobernador. Estos resultados influyen en políticas locales sobre educación, salud, impuestos y administración electoral, y pueden condicionar el mapa de cara a 2028.
El contexto de la elección está marcado por el costo de vida, la inflación y la evaluación de la gestión de Trump. La participación anticipada ya superó los registros de ciclos anteriores, lo que anticipa una alta movilización. Los resultados definirán si el presidente republicano mantiene un Congreso afín para impulsar su agenda en los dos años que le restan de mandato, o si enfrenta un escenario de poder dividido que limite su margen de acción legislativa y aumente el control opositor.

