La agencia calificadora Fitch Ratings destacó que los sucesivos recortes de tasas de interés implementados por el Banco Central del Uruguay (BCU) son un reflejo claro del “progreso en la reducción estructural de la inflación y la mejora de la credibilidad de la política monetaria”. Fitch subraya que Uruguay logra diferenciarse positivamente de otras economías emergentes con calificaciones similares, gracias a una estrategia que mantiene la inflación dentro del rango meta desde julio de 2023.
El BCU redujo su Tasa de Política Monetaria (TPM) en 75 puntos básicos en marzo, hasta 5,75 %, marcando el séptimo recorte consecutivo desde julio de 2025 y acumulando un ajuste de 350 puntos básicos en ocho meses. Esta política más laxa, según Fitch, “reduce la presión de apreciación cambiaria y alivia la difícil disyuntiva entre controlar precios y preservar competitividad”. El IPC anual cerró en 4,7 % en 2025 —el nivel más bajo en 20 años— y cayó a 3,1 % en febrero de 2026, por debajo del punto medio del rango de tolerancia (4,5 % ±1,5 %).
Fitch resalta que Uruguay mantuvo una inflación promedio de 8,2 % entre 2013 y 2023, superior a pares emergentes con calificación BBB, pero el patrón cambió con la entrada al rango meta y su sostenimiento. “Una menor inflación y expectativas inflacionarias apuntan a una mayor credibilidad de la política monetaria”, afirma la agencia, debilitando mecanismos de retroalimentación como la indexación salarial y pasividades. La última ronda de Consejos de Salarios vigente hasta 2027 incorporó la meta de 4,5 % y limitó correctivos por inflación pasada, creando una “ancla nominal más prospectiva”.
Este escenario abre oportunidades para reducir la elevada dolarización financiera de alrededor del 70 % de los depósitos. “Una mayor confianza en el peso podría incentivar ahorro y transacciones en moneda local, mejorando la transmisión de la política monetaria y apoyando el crecimiento de mercados de crédito y capitales poco profundos” se indica. Sin embargo, Fitch advierte que el sobrecumplimiento de la meta genera ganancias salariales reales que podrían agravar problemas de competitividad por un tipo de cambio fuerte.
La calificación soberana de Uruguay se mantiene en ‘BBB’ con perspectiva estable, sustentada en PIB per cápita alto, sólidos indicadores de gobernanza y posición externa robusta, aunque limitada por crecimiento moderado (inferior a 2 % en 2025, cerca de 2 % en 2026-2027) y un historial inflacionario previo. El crecimiento real se ubica por debajo de la mediana de 3,3 % de países BBB.
Fitch menciona que el BCU podría recurrir a intervenciones cambiarias vía forwards si surgen condiciones excepcionales, y el gobierno prioriza deuda en pesos y reformas para competitividad. Riesgos externos incluyen el conflicto en Irán, que podría impactar inflación y tipos de cambio, aunque el BCU ve riesgos más equilibrados.

