Una misión del Fondo Monetario Internacional (FMI) encabezada por Raphael Espinoza visitó Montevideo del 14 al 24 de septiembre de 2026 para realizar la consulta del Artículo IV correspondiente a este año. Al finalizar la visita, el personal técnico emitió una declaración final en la que analiza la coyuntura económica, las perspectivas de crecimiento, la situación fiscal y los principales desafíos que enfrenta Uruguay.
En la declaración se señala que “aunque el crecimiento en Uruguay se ha moderado, la economía ha demostrado resiliencia, respaldada por instituciones sólidas y marcos de políticas creíbles”. El documento explica que la sequía local afectó la producción agrícola desde el tercer trimestre de 2025, lo que provocó una desaceleración del crecimiento, que promedió 1,8 por ciento en ese año. A pesar de este shock climático, el resto de la actividad económica mostró un comportamiento más estable, lo que confirma la capacidad del país para absorber perturbaciones externas sin comprometer la estabilidad general.
Respecto a las perspectivas, el FMI proyecta un crecimiento del 1,3% en 2026, debido al efecto de la sequía sobre la agricultura, el resto de la economía está creciendo en torno a su potencial”. Posteriormente, se espera que el crecimiento se recupere y alcance 2,4 por ciento en 2027, a medida que se reduzca la brecha del producto y se normalicen las condiciones climáticas. Esta proyección refleja un escenario de moderación temporal seguido de una recuperación gradual, impulsada por la demanda interna y la recuperación de los sectores no agrícolas.
En materia fiscal, la declaración indica “se prevé que los déficits fiscales de 2026 y 2027 sigan siendo acordes con los objetivos del presupuesto quinquenal”. Con los resultados registrados hasta julio de 2026 en línea con lo previsto, se proyecta que el déficit del Gobierno Central incluyendo BPS se sitúe en 4,1$ del PIB, igual al de 2025. El organismo «valora el compromiso de las autoridades con la disciplina fiscal y el marco de reglas», aunque insiste en la necesidad de «realizar esfuerzos adicionales para colocar la relación deuda/PIB en una trayectoria claramente descendente a mediano plazo».
El FMI destaca que Uruguay cuenta con un historial sólido de estabilidad macroeconómica, reservas internacionales amplias y un acceso favorable a los mercados financieros internacionales, respaldado por calificaciones crediticias de grado de inversión. Sin embargo, advierte que el país sigue siendo sensible a los precios de los commodities, a las condiciones financieras globales y a los shocks climáticos. Por ello, recomienda continuar fortaleciendo las reservas fiscales, mejorar la eficiencia del gasto público, moderar el crecimiento del gasto salarial y avanzar en reformas estructurales.
Las conclusiones preliminares de la misión de Espinoza servirán de base para el informe completo que, una vez aprobado por la Gerencia del FMI, será presentado al Directorio Ejecutivo para su discusión.

