Gary Graffman: El virtuoso del piano

Gary Graffman, uno de los pianistas más destacados del siglo XX y un influyente pedagogo falleció a los 97 años. Hijo de un violinista que estudió con Leopold Auer, Graffman comenzó a tocar el piano a los 3 años. A los 7, en 1936, ingresó en el prestigioso Curtis Institute of Music en Filadelfia, donde estudió con la exigente Isabelle Vengerova durante una década. Graduado en 1946, ganó el concurso Leventritt en 1949, lo que catapultó su carrera. Durante las décadas de 1950 a 1970, dio cientos de conciertos anuales por el mundo, destacando por su precisión técnica, claridad estructural y profundidad interpretativa en el repertorio romántico. A finales de los 1970, tras un esguince en un dedo, desarrolló distonía focal tarea-específica, un trastorno neurológico que le impidió usar su mano derecha (similar al caso de su amigo Leon Fleisher). A diferencia de este, Graffman nunca recuperó su función plena y dejó de tocar repertorio para dos manos alrededor de 1979. En su lugar, se enfocó en obras para mano izquierda sola, encargando conciertos a compositores como Ned Rorem, William Bolcom y Jennifer Higdon, y publicó el memoir I Really Should Be Practicing (1981), un relato honesto y humorístico de su vida.

En 1980 regresó al Curtis como profesor de piano.  Ascendió a director en 1986 y presidente en 1995, cargo que ocupó hasta 2006, modernizando la institución y fomentando el talento élite.

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