George Nield Gillett Jr., el empresario estadounidense que junto a Tom Hicks protagonizó una de las etapas más turbulentas de la historia reciente del Liverpool Football Club, falleció a los 87 años.
Gillett construyó una carrera empresarial diversa que abarcó desde el empaque de carnes y medios de comunicación hasta la propiedad de equipos deportivos. En los años ochenta modernizó la estación de esquí de Vail, en Colorado, y más tarde amplió su portafolio con franquicias como los Harlem Globetrotters y, entre 2001 y 2009, los Montreal Canadiens de la NHL. En ese club canadiense fue recordado por estabilizar la franquicia en un momento difícil y por su involucramiento con la comunidad de Montreal.
En febrero de 2007, asociado con el texano Tom Hicks, adquirió el Liverpool mediante una compra apalancada. Prometieron inversión en el plantel, apoyo al entonces técnico Rafael Benítez y la construcción de un nuevo estadio en Stanley Park. Sin embargo, la relación entre ambos se deterioró rápidamente. Las deudas bancarias crecieron, los aficionados organizaron protestas masivas bajo el lema “Justice for the 96” y grupos como Spirit of Shankly, y el club estuvo al borde de la administración judicial.
En 2010, ante la exigencia de los bancos de reembolsar préstamos millonarios, la junta directiva del Liverpool forzó la venta a New England Sports Ventures por unos 300 millones de libras, una cifra inferior a la deuda acumulada y muy por debajo de lo que los dueños esperaban. Hicks falleció en diciembre de 2025; Gillett aún cargaba con intereses de los préstamos años después de la salida.

