Google detuvo en agosto pasado el mayor ataque DDoS jamás detectado: 398 millones de solicitudes por segundo (RPS) durante 6 minutos, informó la empresa. No obstante no se informó quién o quienes serían los autores o de dónde partió el ataque.
Equivale a enviar más de 28 mil solicitudes por segundo a cada uno de los 14 mil servidores que tiene Google en todo el mundo. La compañía informó sobre el hecho apenas esta semana, explicando cómo lo logró.
Un ataque DDoS, o ataque distribuido de denegación de servicio, es un ciberataque que intenta colapsar con tráfico malintencionado un sitio web o recurso de red. En este caso, los hackers buscaban deshabilitar Google Cloud Platform.
“Para proteger a Google, a nuestros clientes y al resto de Internet, ayudamos a liderar un esfuerzo coordinado con socios de la industria para comprender la mecánica de los ataques y colaborar en las mitigaciones que se pueden implementar en respuesta a ellos”, señalaron Emil Kiner y Tim April, de Google Cloud.
El ataque DDoS más alto que había sufrido previamente la empresa había sido de 46 millones RPS, y ocurrió en 2022. Según explica Google, pudo resistir al ataque gracias a su infraestructura global y robusta, que le permite absorber y mitigar los DDoS antes de que lleguen a sus servidores.
La red privada global (GPN), el sistema global de balanceo de carga (GLB) y el servicio Cloud Armor resultaron determinantes en el éxito de Google. Mientras que la GPN es una red propia de Google que conecta todos sus centros de datos y puntos de presencia en más de 200 países, el GLB se encarga de distribuir el tráfico entrante entre los diferentes servidores y regiones geográficas. El servicio Cloud Armor protege directamente al servicio de Google en la nube.

