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Haití vuelve a una Copa del Mundo después de 52 años de ausencia

Los caribeños intentarán “salir de pie” en el difícil Grupo C en el Mundial 2026

Haití vuelve a una Copa del Mundo tras 52 años de ausencia

Con una ausencia de 52 años en los Mundiales, la más prolongada entre todas las selecciones que participan en la Copa del Mundo 2026, Haití llega sin grandes expectativas, pero sí con una enorme ilusión de volver a participar por segunda vez en la máxima cita del fútbol mundial. La Copa Mundial de Alemania Federal de 1974 fue la última vez que los vimos jugar el torneo y ahora reaparecen con aspiraciones renovadas.

Los “Granaderos” son uno de los seleccionados con mayor tradición en el Caribe y en 1974 se transformaron en el segundo de la región en disputar una Copa del Mundo, luego de que Cuba lo hiciera en Francia 1938. Para esta edición, los centroamericanos llegan como el equipo más débil del Grupo C, donde se enfrentarán a Brasil, Marruecos y Escocia, que sin duda pelearán con garras su clasificación en una zona muy pareja.

Haití consiguió la clasificación al Mundial ante Nicaragua

Haití jugará sus tres partidos de la fase de grupos del Mundial en Boston, Filadelfia y Atlanta, respectivamente. Debutan frente a Escocia el 13 de junio en el Gillette Stadium de Boston. Los “Grenadiers” luego se medirán contra Brasil en el Lincoln Financial Field de Filadelfia, el 19 de junio. Para su último partido de la fase de grupos, chocarán ante Marruecos en el Mercedes-Benz Stadium de Atlanta el 24 de junio.

En cuanto a los objetivos de los haitianos en la cita mundialista, pasan por resistir las embestidas de sus rivales y luego intentar hacer daño. En este contexto, las expectativas se centran en capturar eventualmente un resultado favorable contra alguno de sus adversarios en la fase de grupos. En ese sentido, sus posibilidades de obtener alguna alegría dependen en buena medida de la fortuna que tengan en cada encuentro.

Camino hasta el Mundial

Haití ha solventado con éxito las dos rondas de clasificación que tuvo que disputar. A la hazaña que supone acceder a una Copa del Mundo para el seleccionado de un país devastado como Haití, hay que sumarle un factor que pudo haber sido determinante: por razones de seguridad no jugó ningún partido como local en su territorio.

De inicio, terminó segunda del Grupo C de la segunda ronda, por detrás de Curazao, con tres victorias en cuatro partidos. Su otro encuentro se saldó con derrota, precisamente ante el combinado curazoleño (5-1), que también logró la clasificación para el Mundial.

Ya en la tercera ronda, en un exigente grupo que incluía a Costa Rica y Honduras, dos habituales de la cita mundialista, además de Nicaragua, los haitianos solo sufrieron una derrota (3-0 contra Honduras) y, sobre todo, consiguieron cuatro puntos en sus dos enfrentamientos ante Costa Rica, gracias a lo cual finalizaron primeros del grupo. Tras vencer por 2-0 a Nicaragua y asegurar su regreso al Mundial por primera vez desde 1974, los haitianos pudieron por fin festejar mientras observaban los últimos instantes del 0-0 entre Costa Rica y Honduras.

Haití hizo de local en Willemstad, capital de Curazao

Plantel de Haití

Sin grandes figuras, logró convocar en los últimos años a jugadores dispersos por el mundo y con familiares haitianos, en un modelo similar al de otros seleccionados. Así, hay futbolistas que representan a Haití tanto en clubes de la Premier League, la Ligue 1 y la Superliga de Suiza como en la MLS estadounidense, Irán o Ecuador.

Entre las figuras aparece Jean‐Ricner Bellegarde, nacido hace 27 años en Colombes, Francia. Aunque integró seleccionados juveniles de su país natal, decidió jugar en mayores para la patria de su familia. Es un volante muy versátil que puede cumplir varias funciones; llegó hace dos temporadas al Wolves y es el jugador en el que descansan buena parte de las esperanzas haitianas de realizar un buen papel en el Mundial.

Mientras tanto, el joven a seguir es Keeto Thermoncy, uno de los tantos futbolistas que representan a Haití pese a haber nacido fuera de su territorio. Con 19 años, juega como defensor en el Young Boys de Suiza, su país natal, y ante el llamado para defender la camiseta del país de su padre no dudó. Ya debutó en la selección y estuvo en el banco de suplentes en el choque ante Nicaragua en el que se consiguió la clasificación al Mundial.

Por otra parte, el francés de 52 años Sebastien Migné es el entrenador. Acostumbrado a dirigir selecciones del continente africano como Congo, Kenia y Guinea Ecuatorial, decidió en 2024 asumir el reto del Caribe y atraviesa hasta el momento su experiencia más exitosa, a pesar de un detalle difícil de creer: por cuestiones de seguridad nunca estuvo en el país, entre otras razones porque el seleccionado hace de local fuera de su territorio. Buena parte de su éxito se basó en haber viajado por todo el planeta para convencer a futbolistas con ascendencia haitiana de sumarse a este sueño mundialista.

El entrenador ha logrado armar un equipo que conoce sus limitaciones, pero sobre todo sabe cuáles son sus virtudes y a eso se aferra en cada partido. Al ritmo de la gran motivación que reciben de Migné desde el banco, los futbolistas de Haití se enfocan en seguir a rajatabla el plan táctico previsto para cada encuentro. El 4-2-3-1 es el dibujo que en general le resulta más cómodo, aunque si le toca enfrentar a una potencia no dudará en adoptar un esquema más cauteloso en defensa.

El posible once de Migné es: Johny Placide; Carlens Arcus, Ricardo Adé, Jean-Kévin Duverne, Duke Lacroix; Jean‐Ricner Bellegarde, Leverton Pierre; Don Deedson Louicius, Josué Casimir, Ruben Providence; y Frantzdy Pierrot.

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