Con más de dos décadas de trayectoria en el país, esta institución especializada en Hotelería, Gastronomía, Turismo y Empresa opera desde el predio del Centro Kolping Uruguay, fusionando de manera tangible la actividad formativa con la operativa hotelera. Diario la R dialogó con Héctor Lucero, consultor en hotelería y turismo para Kolping para analizar su evolución, metodología y proyección.
Lucero inició la conversación con un repaso por los orígenes. “Kolping se desarrolla en casi toda América Latina, pero los proyectos son diferentes en cada país”, explica Lucero. “En Uruguay, inicialmente, se trabajó en la formación de jóvenes y adultos en el proyecto Familias Kolping, apoyando a emprendedores del interior con asesoramiento y, en un momento, con financiación”.
Asimismo detalló que cuando Uruguay superaba la línea de la pobreza a nivel mundial, cambia el apoyo desde Europa. Los fondos son menores y los proyectos deben generar sus propios recursos, y sustentarse. Eso modificó el perfil. De aquella adaptación surgieron las bases del instituto actual y, más recientemente, la Fundación Kolping, dedicada a proyectos de alto impacto social.

Uno de los ejes más destacados es el trabajo con el Ministerio de Desarrollo Social (Mides). “Luego de la pandemia, el Hotel Kolping se reconvirtió para brindar otro servicio dando respuesta a la realidad que se presentaba. Es así que surge el Centro Kolping , centro de pre egreso que busca que mujeres con NNA que pasaron por situaciones de vulneración de derechos puedan a través del acompañamiento – seguimiento, capacitación para el trabajo, inserción laboral poder reinsertarse nuevamente en la comunidad”.
La fundación gestiona la operativa del centro, donde las mujeres y sus hijos residen temporalmente. “Toda la parte de gestión la hace Kolping, porque se entiende que tiene el expertise”, afirma. “Desde la fundación, con el apoyo de INEFOP se está trabajando en capacitar a estas mujeres en logística, housekeeping y atención al cliente, además de brindar talleres con consultoras laborales para desarrollar competencias blandas cruciales para una entrevista”, agrega.
Sin embargo, la actividad de Lucero se centra más en la capacitación formal para el sector hotelero y gastronómico, con una clara vocación nacional. “Kolping tiene la mirada Uruguay, no tiene la mirada Montevideo”, subraya. Esta filosofía se materializa en tres líneas principales de trabajo.
La primera es la Certificación de Saberes, por la cual Kolping actúa como instituto evaluador autorizado. “Empezamos con mozos, y tenemos en carpeta evaluación para recepción hotelera y cocina”, comenta. Lo distintivo es la territorialidad. “Empezamos a desarrollar este proyecto en el interior, en el Uruguay profundo. Lugares donde es muy difícil que llegue una oportunidad de capacitación”. Lucero cita ejemplos como Cerro Chato, en Treinta y Tres, donde evaluaron a ocho mujeres un 8 de marzo. “Vamos y hacemos una presentación profesional, con audiovisuales, lo hacemos como se merece”.

La segunda línea es la capacitación estándar para empresas, realizada según demanda. La tercera, y en la que Lucero pone especial énfasis, es la incipiente Formación Dual en hotelería, un modelo que combina enseñanza teórica con práctica laboral remunerada.
“Cambia totalmente las reglas. Necesitamos el apoyo de las empresas, y es una práctica formativa remunerada”. El proyecto, impulsado con INEFOP, ya tiene avances en Montevideo, Colonia y San José. “Para los jóvenes es el incentivo mayor saber que van a una capacitación donde van a trabajar en un hotel”.
La conexión con el mercado laboral es un pilar. “Tenemos contacto con los principales hoteles y restaurantes”, asegura Lucero. La institución actúa como puente a través de un psicólogo laboral interno que canaliza las ofertas. “Esa red ya está instaurada. De todos los cursos tenemos grupos de WhatsApp, y allí enviamos las oportunidades”.
También, relata un caso reciente. “A fines de noviembre nos llamó el Radisson. Tenían cuatro eventos grandes un sábado y necesitaban personal. En ese momento teníamos un grupo de 18 jóvenes terminando un curso.
Al respecto, explicó que «les ofrecimos la práctica, que era paga. Organizamos una reunión en el hotel, los jóvenes desayunaron allí, generaron el vínculo, pasaron por entrevistas… La mayoría quedó trabajando. Para ellos cambió la vida”. Empresas como Aloft, Hyatt y cadenas como Regency también recurren a sus egresados.
En este aspecto, al hablar de los requisitos para los cursos, Lucero especifica que la Formación Dual tendrá una convocatoria dirigida, con cupos para jóvenes de 18 a 28 años, incluyendo un porcentaje para personas con discapacidad. Reconoce, no obstante, los límites. “Lamentablemente no podemos llegar a todos. Ademas, de forma positiva, en Uruguay los proyectos funcionan por contagio”.
Ese “contagio” lo ejemplifica con la Certificación de Mozos. “Hoy tenemos alta demanda porque tenemos la primera foto: Arapey, con 50 mozos. Cuando voy a una empresa y muestro eso, me miran de otra forma”. La gratuidad para el participante, financiada por los aportes a la reconversión laboral, es otro factor clave, ejemplificó Lucero
También señaló que el Instituto Kolping, a través de su historia, ha demostrado una capacidad notable para hablar referente a la ayuda social al desarrollo de capacidades técnicas; de Montevideo al “Uruguay profundo”; de la formación tradicional a modelos duales.
Asimismo, “Trabajamos para que nuestros egresados, más allá de ser grandes profesionales, sean personas íntegras”, concluye Lucero. En un sector dinámico y exigente, Kolping parece haber encontrado una fórmula donde la sostenibilidad institucional y el impacto social no son fines paralelos, sino parte de un mismo tejido formativo.

