A los 91 años falleció Jane Goodall, etóloga y antropóloga británica, una figura icónica en el estudio del comportamiento animal y la conservación. A los 26 años, sin formación académica formal en ese momento, viajó a Tanzania para estudiar a los chimpancés en el Parque Nacional de Gombe, bajo la guía del paleoantropólogo Louis Leakey. Su trabajo rompió paradigmas científicos al demostrar que los chimpancés tienen comportamientos complejos, como el uso de herramientas (por ejemplo, usar palos para extraer termitas), lo que desafió la idea de que esta habilidad era exclusiva de los humanos. También documentó sus estructuras sociales, jerarquías, emociones y conductas cooperativas y conflictivas, humanizando la percepción de estos primates.
Goodall se destacó por su metodología poco convencional: en lugar de usar números para identificar a los chimpancés, les dio nombres como «David Greybeard» o «Flo», lo que reflejaba su enfoque empático. Su trabajo también reveló aspectos preocupantes, como comportamientos violentos entre chimpancés, incluyendo guerras entre grupos, lo que amplió el entendimiento de su complejidad social.
Como Mensajera de la Paz de la ONU desde 2002, abogó por la sostenibilidad y los derechos de los animales, viajando incansablemente para dar conferencias y recaudar fondos. Recibió en vida numerosos reconocimientos, como la Medalla de Oro de la Unesco, la Legión de Honor de Francia y el título de Dama Comandante de la Orden del Imperio Británico.

