La soprano Jill Gomez, conocida por su voz de calidad lustrosa y su presencia escénica exuberante, falleció a los 83 años. Formada desde los 13 años en Londres, estudió en la Royal Academy of Music y en la Guildhall School of Music and Drama. Su debut solista llegó en 1968 como Adina en L’elisir d’amore de Donizetti con la compañía itinerante del festival.
Uno de los momentos que la consagró y la hizo entrar en la historia de la ópera fue la creación del personaje de Flora en el estreno mundial de The Knot Garden de Michael Tippett, el 2 de diciembre de 1970 en el Royal Opera House de Covent Garden. En la producción de Peter Hall, durante una escena de intento de violación, su compañero de escenario le arrancó el top del bikini y ella continuó cantando con el torso desnudo. Se la considera la primera cantante en aparecer así ante un público en ese escenario.
Su carrera abarcó tanto el repertorio clásico como la creación contemporánea. Fuera del escenario operístico, Gomez destacó en el repertorio concertístico y discográfico. Grabó la Sinfonía n.º 2 de Mahler con la Israel Philharmonic dirigida por Georg Solti, ciclos de canciones de Ravel y Webern bajo la batuta de Pierre Boulez, y las Chants d’Auvergne de Canteloube, entre otras obras. También fue una frecuente comentarista en la televisión de la BBC.

