John Cruickshank, último superviviente británico de la Segunda Guerra Mundial

John Cruickshank, el último superviviente británico de la Segunda Guerra Mundial galardonado con la Cruz Victoria, falleció a los 105 años.

El teniente de vuelo, de Aberdeen, obtuvo el honor por un ataque a un submarino alemán mientras pilotaba un hidroavión Catalina en julio de 1944.

Fue el último en morir de las 181 personas que recibieron el mayor honor militar del país por sus acciones en el conflicto.

El veterano resultó gravemente herido en el ataque del 17 de julio de 1944 mientras protegía barcos británicos en el Mar de Noruega. En total, sufrió 72 heridas, incluidas dos en los pulmones y 10 en las extremidades inferiores.

A su regreso a la base de Sullom Voe en Shetland, tuvieron que hacerle una transfusión de sangre antes incluso de abandonar el avión.

La tripulación había avistado el submarino que se encontraba frente a ellos y pasó a la ofensiva con un bombardeo en medio de un intenso tiroteo. Sin embargo, sus bombas no cayeron, lo que obligó al teniente de vuelo Cruickshank a dar la vuelta al avión y atacar de nuevo. En esa ocasión, él mismo lanzó las bombas, destruyendo con éxito el submarino. Se le concedió la Cruz Victoria, el máximo reconocimiento al valor que se puede otorgar a los miembros de las Fuerzas Armadas Británicas y de la Commonwealth, el 29 de agosto de 1944.

El teniente de vuelo Cruickshank fue elogiado por dar ejemplo de «determinación, fortaleza y devoción al deber» cuando el rey Jorge VI le otorgó el honor.

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