El mundo del teatro y el cine estadounidense ha perdido a uno de sus actores más versátiles y constantes: John Cunningham, quien falleció a los 93 años.
Su gran oportunidad llegó en 1960 cuando el legendario director Moss Hart lo descubrió y lo eligió para un papel en la obra Camelot, aunque finalmente no participó. Sin embargo, eso lo impulsó a una carrera prolífica en Broadway, donde debutó en 1963 con The Beast in Me y acumuló más de 16 producciones.
En cine, Cunningham fue un rostro familiar en películas de los 80 y 90, como Mystic Pizza (1988), Dead Poets Society (1989, como el padre de un estudiante), In & Out (1997), Starship Troopers (1997, como un fednet announcer) y Nixon (1995). También apareció en series de TV como Law & Order, As the World Turns y One Life to Live, donde interpretó personajes secundarios pero memorables. En una entrevista de 1986 con The New York Times, se describió como un «actor trabajador» que valoraba la consistencia sobre la fama. Su familia destacó que murió en su amada casa victoriana junto al campo de golf de Rye, un lugar que reflejaba su amor por la tranquilidad.

