Jonathan Cooper, lutier artesanal

Jonathan Cooper, lutier estadounidense especializado en la construcción artesanal de violines, falleció a los 76 años.

Cooper era uno de los pocos expertos en la fabricación de violines en Estados Unidos, un oficio que ejercían apenas un centenar de personas en el país. Tras formarse durante varios años en Cremona, Italia, cuna del violín moderno, abrió su taller en Portland, donde trabajó durante más de cuatro décadas.

Cada instrumento era elaborado completamente a mano. Seleccionaba personalmente las maderas, con frecuencia de stands específicos de abeto y arce, y tallaba cada pieza con herramientas tradicionales. Prefería barnices naturales y mantenía un espacio de trabajo ordenado y solitario. Completar un violín le insumía alrededor de un mes y el precio rondaba los 15.000 dólares, con mantenimiento y reparaciones incluidos.

Sus violines se destacaban por un tono flexible y un rango sonoro amplio que permitía a los intérpretes pasar con naturalidad entre el repertorio clásico europeo y estilos como el folk appalachiano o la música cajún. Esa versatilidad lo convirtió en un referente para músicos de distintas tradiciones. Entre quienes valoraron sus instrumentos se encuentran el violinista Mark O’Connor y la cantante y violinista Alison Krauss.

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